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'Daiquiri Blues', la confesión íntima de Quique González

El cantautor madrileño regresa con su octavo trabajo, grabado en Nashville, la "meca" que acogió a Johnny Cash, Bob Dylan o Neil Young

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El cantautor madrileño Quique González regresa, tras dos años de silencio, con 'más experiencia y bagaje musical', plasmado en las letras intimistas de Daiquiri Blues, su octavo trabajo, grabado en Nashville, una meca que también acogió a algunos de sus ídolos, como Johnny Cash, Bob Dylan o Neil Young.

González (Madrid, 1973) grabó junto a César Pop todas las maquetas de su nuevo trabajo en un estudio de Cantabria, lugar en el que reside actualmente, pero quería finalizar el trabajo en la 'capital mundial de las canciones', Nashville (Estados Unidos), donde ya había masterizado su quinto álbum, La noche americana, según explica.

'En España no existe nada parecido', afirma rotundo González, que mientras fuma su cigarrillo alaba esta 'pequeña ciudad en la que se respira buena música veinticuatro horas al día'.

En Daiquiri Blues, que sale a la venta mañana en un formato que incluye un DVD del proceso de grabación, participan músicos de la ciudad americana como los guitarristas Will Kimbourgh, Pat Buchanan y Doug Lancio, el violinista Chris Carmichel, el batería Ken Coomer y el pianista y organista Tyson Rogers.

Pero sin duda, la colaboración que más satisfacción le ha dado al cantautor madrileño es la del músico Al Perkins, un experto en pedal steel con el que ha sido 'un privilegio y un honor' trabajar porque ha estado presente en discos de algunos de sus 'héroes' como Bob Dylan o Leonard Cohen.

Un proceso de grabación peculiar, subraya González, porque su productor Brad Jones, con quien tuvo una relación 'muy fluida', decidió no dar las partituras a los músicos hasta la llegada al estudio.

'La primera vez que tocas algo lo haces desde el corazón, algo que se pierde en las siguientes tomas, porque entonces ya se interpreta con la cabeza', explica el cantautor, que añade que como mucho se hicieron cuatro grabaciones de cada canción e incluso algunas se quedaron en dos.

En tan sólo 23 días se fueron entrelazando las historias de 'La luna debajo del brazo', 'Hasta que todo te encaje', 'Deslumbrado' y 'Riesgo y altura', 'la más complicada de encarar', que es un tema con toques de jazz que se aleja de su 'estilo habitual', admite.

Mientras leía 'Últimas tardes con Teresa', de Juan Marsé, fue transcurriendo la grabación, justo cuando murió su 'ídolo' Antonio Vega. Por eso, 'Daiquiri Blues' está dedicado a él, 'por su magia y porque siempre será la inspiración'. 'He tenido la suerte de tener gente a mi lado que se han convertido en mis amistades y me han hecho tenerlo claro', explica el cantautor cuando recuerda sus inicios en 'El rincón del arte'.