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"Todos hemos sido partícipes del linchamiento de Yoko Ono"

La banda más importante de Catalunya y una de las más exitosas en el mercado español presenta su tercer trabajo 'Atletes, baixin de l'escenari'

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Son la banda más importante de Catalunya, la que más discos vende en estos tiempos azotados por la crisis económica y discográfica. Pero nadie lo diría por su aspecto invadido de normalidad. Recién levantados y con el desayuno a cuestas bajan al hall del hotel donde se hospedan para comenzar lo que se prevé como otro duro día de promoción. Duro porque las entrevistas no son lo que más motiva a la banda barcelonesa, pero están presentando su tercer trabajo Atletes, baixin de l'escenari, un disco en el que las expectativas están más altas que nunca tras las ventas de su anterior trabajo 10 milles per a una bona armadura, que facturó 60.000 copias. Por suerte, en el cuestionario, no aparece ninguna referencia al título del nuevo trabajo, un guiño a la frase que pronunció Constantino Romero en la clausura de los Juegos Olímpicos del 92, que a Guillem (cantante y guitarra), Roger (guitarra), Martí (bajo) y Arnau (batería) les pareció sugerente.

Como sé que no os gustan mucho las entrevistas, voy a empezar de una manera un tanto rara. ¿Cuál es la pregunta más coñazo que os han hecho hasta el momento? Más que nada, para saltármela del cuestionario...

Roger: Ésta -risas-.

Guillem: El típico truco... -más risas-.

¿Hay algo que siempre queráis contar y que nunca os pregunten?

Roger: De explicar, no mucho. No nos quedamos con ganas, al menos, yo no.

Guillem: La pregunta más mecánica quizás sea la del título del disco. En este caso el título del tercer disco. En el primero era por qué nos llamábamos Manel, algo muy habitual.

Roger: Cuando decidimos el disco ya sabíamos que nos iban a preguntar por ello.

Bueno, quería preguntar por...

Martí:  El título -interrumpe entre risas-.

Guillem: ¿Por qué Manel?

Os avanzo que esa pregunta no la tenía preparada. Quería preguntaros más bien por el cambio de sonido que  se refleja en este disco y si os preocupa más el hecho de cambiar y experimentar que el de hacer una buena canción aunque recuerde a algo hecho anteriormente.

Roger: Bueno, primero se intenta que haya una buena canción, pero a veces, la vía para que nos parezca buena es que no nos repitamos. En el caso de este disco el cambio viene por ahí. A lo mejor las canciones podrían estar en otros discos, pero la forma de maquillarlas o de tocarlas es así porque veníamos de otros discos donde lo habíamos hecho diferente.

Arnau: Hay muchas formas de vestir una canción. Siempre pasa por muchas pruebas de estilo, de instrumentos y al final nos decantamos por una que nos gusta más. Pero si puedes evitar las que se parecen a cosas que ya has hecho, pues lo haces.

Guillem: 'Éste es una trabajo en el que, si no te diviertes, no tiene sentido'Guillem: Éste es un trabajo en el que, si no te diviertes, no tiene sentido. La preocupación viene por el hecho de divertirnos haciendo lo que hacemos. Para hacerlo necesitamos buscar la no repetición, hasta cierto punto. Evidentemente, hay una parte que somos nosotros cuatro, que siempre somos los mismos, pero hay cosas objetivas con las que sí puedes jugar para que, de algún modo, la cosa no suene del todo parecida. De todos modos, hay canciones, entendidas como melodía y letra, que si las vistes con un ukelele quizás sonarían al primer disco.

A la hora de vestir las canciones, ¿sois de darles muchas vueltas o vais directos a lo que os gusta? Porque además, tengo entendido que Arnau tiene un estudio propio. ¿La disponibilidad absoluta puede hacer que se pervierta una idea que inicialmente estaba bien?

Guillem: Disponibilidad, pero luego el estudio lo pagas -risas-.

Bueno, bueno, bueno, eso no lo sabía yo...

Arnau: Por eso a mí me interesa que sean más días... -risas-.

Guillem: Con una rebajita y no sé qué, pero bueno -sonríe-.

Roger: Depende de la canción. Hay canciones que sí que han salido con la forma final casi. Y hay alguna que ha pasado por 25 géneros diferentes, siendo la misma letra y melodía. Pero sí que podemos llegar a jugar mucho.

Roger: 'Hay alguna canción que ha pasado por 25 géneros diferentes'Una de las canciones que quizás llame más la atención del nuevo disco es Ai, Yoko. ¿Cómo surge  el tema?

Guillem: La figura de Yoko ha sido desterrada y odiada de una manera indiscutible por todo el mundo y sintiéndonos todos partícipes del linchamiento. Ha sido muy raro y sin mucha discusión. Y realmente, escuchando canciones de Lennon, de entre otros autores que haya podido escuchar, es el tío que dedicó más letras a su señora con el nombre allí metido. Sale Yoko por todas partes en sus discos en solitario. Al final te das cuenta de lo que dice la canción, la hemos linchado sin ningún tipo de discusión, sin ningún tipo de claroscuro. Pero en el fondo tú miras y dices 'Esta gente se quería mucho'. Luego ya fue la viuda negra, la mujer que arrastró hacia el lado oscuro a Lennon y a los Beatles y dices, '¿Por qué?'. La canción es eso.

Es valiente, en este sentido, hacer una canción contra el discurso dominante, ¿no?

Guillem: Hubiese sido valiente en el año 75, hoy en día ya es igual. Hace unos meses incluso McCartney hacía unas declaraciones en las que... ¡La perdonaba!

Roger: No dijo que la perdonaba, dijo que no tenía culpa. Que no fue la responsable de nada.

Si ahora en vuestro grupo apareciese una Yoko Ono...

Guillem: Has pillado el significado de la canción -comenta en tono irónico esbozando una sonrisa-.

Roger: Si entra vía mí, estaría bien -risas que preceden a unos segundos de silencio-.

Guillem: Ésa es la respuesta -más risas-. Respondiendo a la pregunta que acabas de hacer: hay un momento en el que tienes que cerrar la puerta para poder trabajar. No porque sea molesto sino porque todo el mundo tiene opiniones y este trabajo es una cuestión de gustos. No es que nuestras opiniones sean más válidas que las de un posible quinto cerebro pero es que tienes que cerrar porque si a nosotros ya nos cuesta ponernos de acuerdo, imagínate una persona más. Llega el momento en el que tienes que acotarlo y no le enseñamos una canción a nadie hasta que la cosa está acabada.

¿Entonces no os dejáis influir en el proceso de composición por otra gente?

Arnau: Normalmente, no enseñamos nada hasta que no está prácticamente acabado.

Guillem: La ilusión es una cosa muy frágil. Nosotros podemos estar ilusionados con una idea y viene un tío y te la destroza con una frase sin pensar. A lo mejor llevas diez días trabajando en ello y te puede molestar o te puede hacer cambiar.

Guillem: 'La ilusión es una cosa muy frágil. Podemos estar ilusionados con una canción y viene un tío y con una frase, te la destroza'Martí: Tú confías en algo que no está acabado y la gente puede entender que sí lo está, y no entender lo que hay ahí.

Entre vosotros, a la hora de gestionar la sinceridad al mostraros las ideas, ¿cómo funcionáis? Más teniendo en cuenta la necesidad que tenéis de exigiros a vosotros mismos un nivel alto...

Martí: Al final lo que decía Guillem exteriormente puede pasar interiormente. Tener una idea y que venga otro en un día bastante sincero y le diga 'No sé por dónde vas'. Al final, cuando llevas tantos años, la confianza se va ganando. Somos bastante sinceros.

Guillem: Lo que sí está claro es que para trabajar en equipo hace falta sinceridad, y más en estas cosas que es todo gusto, simplemente. Tienes que ser sincero. Te puedes ir a casa pensado que es una mierda y no lo has dicho pero no te sirve de nada.

Leí una frase tuya, Guillem, que me llamó mucho la atención, que era sobre los estribillos. Decías que el hecho de que se repita una parte de texto y melodía implica, en cierta forma, que sea merecedora de ser repetida por su calidad o importancia.

Guillem: No es un menosprecio al estribillo. Los estribillos son un momento en el que la acción se detiene. Como oyente me están repitiendo las mismas cosas en el cerebro y me aburro, porque ya me lo han dicho antes. Me debieron preguntar por alguna letra larga sin estribillo y supongo que lo dije en este sentido. Después, hay otra cosa y es que los estribillos suelen ser momentos en el que el grupo cree mucho melódicamente, y eso me parece dificilísimo. Decir 'Esta melodía me parece brutal, vamos a repetirla siete veces porque es cojonuda y la gente no se va a cansar'; esto me parece muy complicado. Nosotros no creemos tanto en 15 segundos de nada de lo que hacemos como para repetirlo siete veces. Luego hay canciones que merecen que se repita muchas veces el estribillo porque es buenísimo, pero a nosotros no nos suele pasar esa sensación.

¿Cómo valoráis el panorama musical actual y el apoyo mediático que reciben las bandas que más suenan en España en estos momentos?

Martí: No soy muy buen oyente de las cosas que se hacen en la actualidad. Descubro cosas que han funcionado hace dos años y cosas así. Pero personalmente no controlo mucho el panorama. Supongo que ahora se hacen cosas buenas y que hace años también se hacían. Hay grupos que se merecen más apoyo mediático y no lo tienen, pero al final va un poco ligado a que a la gente le guste el disco y luego llegue a los medios, y más ahora que a veces la gente puede llegar a los grupos antes de que lleguen los medios.

Guillem: Lo que pasa con los análisis de escena es que realmente la vida del grupo es mucho más pequeña e íntima y no tenemos un ángulo de vista de pájaro como parece. Nosotros vivimos durante mucho tiempo con nuestras canciones, con nuestras cosas y no tenemos un concepto global. Los periodistas, evidentemente, lo tienen mucho más. Es distinto estar con tus canciones y el ensayo que estar en una redacción y recibir correos de discográficas cada día. Hay un momento de una consciencia especial de música catalana y nos preguntan mucho por ello y dices 'Quizás usted tenga razón pero es que no tengo ni puñetera idea'. Pasa mucho esto.