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Lizz Wright, una Nina Simone del siglo XXI

La cantante cierra hoy en Zaragoza y mañana en Madrid su gira española

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Calma y serenidad es lo que comunica la voz de Lizz Wright. La sensación que tenemos al oírle es la de una mujer sabia e intensa que mantiene el control sobre todo lo que hace. 'He sido todas esas cosas pero en diferentes momentos, no todas a la vez. Lo que yo pretendo es vivir la vida a fondo, sentirme viva para luego poder comunicar emociones cuando subo al escenario', responde.

Hoy en Zaragoza y mañana en Madrid cierra una gira española que se inserta dentro del tour europeo que está llevando a cabo. 'Me gusta la gente y la relación que mantengo con el público de aquí', dice. 'Vengo a menudo desde hace seis años. También había estado en España anteriormente, pero no había tenido ocasión de actuar en Barcelona y Madrid'. La cantante anuncia que esta vez viene acompañada de algunos viejos amigos, músicos que son muy especiales para ella.

Lizz Wright nació en 1980 en un remoto lugar de Georgia que se llama Hahira (aunque actualmente reside en Nueva York), aprendió a cantar y tocar el piano en la iglesia y dio sus primeros pasos en la música coral. A los 22 años, su participación en un homenaje a Billie Holiday fue la llave para firmar un contrato con el sello Verve.

Desde 2003 ha editado tres excelentes álbumes de soul aliñado de jazz y ha hecho apariciones estelares en infinidad de discos. Premios y nominaciones llueven a raudales sobre ella y las humildes pero respetables listas de jazz contemporáneo se le rinden sin presentar batalla.

Su último álbum, el delicioso The Orchard, supone un brioso giro hacia el soul sureño sin que falten algunas reminiscencias de Nina Simone, en principio por su piano y por su voz grave: una Nina Simone sin dramas ni amargura, una Nina Simone del siglo XXI. 'Soul es una buena palabra afirma, en sentido estricto soy una cantante de jazz, pero he leído sobre mí cosas muy diferentes. A veces dicen que hago soul o folk. Yo soy hija de un predicador y de una maestra y mis raíces están en los cuentos e historias tradicionales, para mí lo más importante es la historia que cuento'.

'Estoy en contra de las religiones que enfrentan a la gente', explica Lizz, que descubrió el jazz y el soul oyendo la radio a hurtadillas en una familia muy rígida donde la televisión y cualquier signo de frivolidad estaban prohibidos.Por supuesto, es partidaria de Obama: 'Como afroamericana y también como americana y como persona, soy muy optimista', comenta respecto a su elección. 'Yo he querido siempre derribar barreras y unir a la gente con la música, y por primera vez aparece un político que quiere unir a la gente y la gente le ha votado'.

Lizz actuará mañana dentro del Festival Ünicas de Madrid, dedicado a cantantes femeninas que no habían venido nunca o muy raramente a España.