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"Siempre me molestaron las bandas que quieren ser como U2"

Gustavo Santaolalla. Músico. Gurú del pop latino y ganador de dos Oscar por ‘Brokeback Mountain’ y ‘Babel’, el artista llega a España con su grupo de tango electrónico Bajofondo

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Ha hecho más de cien discos, pero sólo tres van firmados con su nombre: Gustavo Santaolalla. Este músico, nacido hace 58 años en el extrarradio de Buenos Aires, ha consagrado gran parte de su carrera a trabajar para otros. Durante una época, parecía imposible que un disco superventas procedente de Latinoamérica no estuviera producido por él. Su labor de productor en la sombra para artistas como Julieta Venegas, Juanes, Café Tacvba o Molotov le convirtieron en el gurú del pop latinoamericano en la últimadécada.

Sin embargo, con el cambio de siglo dio una vuelta de tuerca más a su carrera musical, al componer la banda sonora de Amores perros, de Alejandro González Iñárritu. Cinco años y seis películas después ya había ganado dos Oscars por la música de Brokeback Mountain, de Ang Lee, y de Babel, también de Iñárritu. El próximo 20 de julio, Santaolalla actuará en Madrid con otra de sus diabluras, el grupo de tango electrónico Bajofondo.

¿Se esperaba los Oscars?

Nunca me espero nada, dejo que las cosas me pasen.

¿Le han recibido bien en Hollywood?

La gente sí, el establishment de músicos no tanto. Yo no soy un músico académico, no sé leer ni escribir música y he hecho muy pocas películas. Eso ha molestado a ciertas personas, que me han tratado dedescalificar.

¿Por qué le eligió Ang Lee?

¿Qué se yo? Mi carrera en el cine ha sido bastante imprevisible. Nunca hice una estrategia, llegué accidentalmente. Tenía una amiga en común con Alejandro González Iñárritu y ella le dijo que yo era el único que le iba a entender. A partir de Amores perros me salieron más proyectos y en Sundance conocí a Ang Lee. Le mandé una música y a los 15 días estábamos trabajando juntos. Ha sido algo muy casual.

¿Qué es más difícil, trabajar con Juanes o con Ang Lee?

La dinámica es distinta, pero es difícil con los dos. Es curioso, porque a nivel disciplina, la música es más unidimensional que el cine: en el cine tienes que lidiar con muchas más cosas. Pero a nivel arte, la música tiene todas las dimensiones, porque te puede llevar donde tú quieras y generar imágenes, olores y sabores. Los directores de cine sienten una profunda envidia de los músicos. La música tiene una inmediatez que ellos no conocen. Tú puedes agarrar una guitarra y en tres minutos tocas un tema. Ellos tienen que coger una cámara, filmar, procesar, editar...

¿Cuál es su primer recuerdo musical?

Es difícil precisar uno concreto, porque en mi familia eran muy aficionados a la música. Mis padres eran ávidos compradores de discos. En casa se escuchaba de todo: desde el tango de Pugliese, Troilo o Fresedo a músicos autóctonos como Atahualpa Yupanqui o Los Fronterizos, pero también clásicos como Frankie Laine, Dina Shore, Nat King Cole... Desde muy pequeño ya escuchaba todo eso.

¿Por eso empezó tan pronto en la música?

Correcto. A los cinco años mi abuela me regaló una guitarra y a los diez ya tenía mi primer grupo, que era de música folclórica argentina. A los 12 años compré una guitarra eléctrica y formé mi primera banda de rock. Tocábamos versiones, sobre todo de los Beatles y los Rolling Stones, y algunos temas propios. Mi primera canción la escribí a los 10 años.

¿La recuerda?

Perfectamente. Se llamabaI dont know. Bueno, esa fue la primera para mi banda, pero antes había compuesto una chacarera para el cura de la parroquia de Ciudad Jardín, el pueblo de donde yo vengo. Pero I dont know estaba bastante bien, todavía se puede tocar.

¿Empezó en inglés?

Sí, por la influencia de losBeatles. Me llevó unos años darme cuenta de que tenía que encontrar algo que tuviera que ver con mi identidad y a partir de ese momento cambió mi línea de pensamiento artístico. Y esa forma de pensar me acompaña hasta el día de hoy: la búsqueda de una música que represente quién eres y de dónde vienes. Ahí empecé a escribir en español y busqué en la música cosas que reflejaran mi condición de latinoamericano, de argentino.

¿Por qué buscar la identidad en la música?

Porque Latinoamérica es un mundo que ha sido colonizado, que ha sido, no diré víctima, pero sí dependiente de otras culturas. Una cosa es tener influencias, vivir en un mundo global en el que hacemos un intercambio de información, y otra cosa es convertirte en un objeto de dependencia cultural que busca ser como otros. Siempre me molestaron las bandas que intentaban ser como U2. Es ridículo cantar en inglés cuando tú hablas en español. O no te importa el público o no tienes nada que decir.

Primero recuperó la lengua, luego el sonido.

Sí, creo que es interesante que los músicos que hacen rock introduzcan estilos de su propia cultura musical. Y eso pasa con Bajofondo, sin ir más lejos. Y los grupos con los que he trabajado también hacen eso: Café Tacvba, Julieta Venegas, Bersuit, Antonio Carmona... En sus canciones puedes ver de donde vienen. Está claro que no nacieron en Glasgow o en Detroit.

En Arco Iris, su primera banda en los setenta, ya buscaba esa combinación, ¿verdad?

Sí. Teníamos una misma forma de ver las cosas, porque nos conocíamos desde muy pequeños, éramos compañeros de la escuela o la iglesia.

Vivían en comunidad y compartían creencias espirituales. ¿Eran herederos de la cultura hippy de los sesenta?

En realidad no. Paralelamente a mi búsqueda musical, yo siempre he tenido una búsqueda espiritual. Con Arco Iris unimos las dos cosas y creamos una especie de comunidad donde compartíamos las mismas inquietudes. Tuvo su parte positiva y su parte negativa, pero cumplió una etapa muy importante y desarrollé mucho la fusión de elementos latinoamericanos con los sonidosextranjeros.

¿Calificaría su música como espiritual?

Bueno, en la música siempre hay algo que va más allá de uno mismo, que es la inspiración. Yo fui criado católico y tenía intención de ser sacerdote, pero tuve una crisis de fe muy grande a los 11 años y me separé de la Iglesia. Luego seguí mi búsqueda a través del estudio comparado de las religiones y otras corrientes. Finalmente encontré algo mío, personal, un camino espiritual que está más cercano al budismo y que evidentemente se refleja en la música que hago.

¿Quiénes son sus maestros?

Muchísimos. Desde mi padre hasta John Lennon. Creo que encuentro cosas para aprender y guiños de maestro en todo el mundo. Existe un maestro dentro de cada persona y a veces aflora en las situaciones más inesperadas.

Como productor de renombre, ¿se puede hacer arte en solitario?

Es difícil, al menos en la música y el cine. Yo siento que la visión del artista solo, encerrado en un lugar, no existe. Incluso los escritores se pasan los manuscritos unos a otros para tener otras opiniones.

¿Se ve más músicoo productor?

Para mí es lo mismo. Yo soy una entidad que utiliza distintos medios para expresar su creatividad. Pero en realidad siempre soy el mismo. Me gusta utilizar una analogía futbolera: a veces estoy adelante, pateando para hacer goles, a veces en el medio de la cancha armando el juego y otras veces de director técnico, pero siempre estoy en ese partido, que es el de la creatividad.

¿Y qué es lo que másle motiva del trabajode productor?

Me encanta producir a otros artistas porque aprendo. Crear es reorganizar la realidad de una manera particular y peculiar. Siempre tienes las mismas siete notas, pero sin embargo, lo que hace que una melodía sea tuya es la forma en que organizaste esas notas. Trabajar con un artista que tiene una forma de reorganizar la realidad que tú no harías siempre es enriquecedor. Puedo asomarme a su universo, a una cosmovisión diferente. Es un desafío, porque todos los artistas con los que he trabajado tienen una personalidad muy fuerte, desde el Kronos Quartet hasta Juanes o Julieta Venegas. No son gente que te dice que sí a todo, saben lo que quieren hacer y mi tarea es ayudarles a maximizar eso.

¿Qué teclas hay que tocar para sacar lo mejor deun músico?

Tienes que ganarte su confianza y para ello necesitas entender quién es él, cuál es su propuesta artística, su universo... hasta tienes que comprender su sentido del humor. Pero siempre debes tener en mente lo que él quiere, no lo que tú quieres.