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Spandau Ballet: "No hay bandas con un directo tan bueno como el nuestro"

El grupo publica nuevo disco con versiones de sus viejos éxitos y actuará en marzo de 2010 en Madrid y Barcelona

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Dos décadas después de su separación, los chicos (mejor dicho, señores) de Spandau Ballet aparecieron hoy vivitos y coleando por los pasillos de un novísimo hotel cinco estrellas de Madrid. Parecían recién salidos de un anuncio de Lady Grecian: trajes, bufandas, colonias, dentaduras relucientes... Sólo el batería John Keeble, con unos vaqueros rotos y una camiseta heavy, parece salirse del patrón.

El grupo regresa con 'nuevo disco'. Las comillas no son gratuitas: en realidad, son sus canciones de siempre (‘Gold' y ‘True', por ejemplo) tocadas de otra forma. 'Más acústico, es como un unplugged', puntualizó Steve Norman, saxofonista de la formación. El álbum se titula ‘Once more' y, como novedad, incluye dos canciones inéditas.

Spandau Ballet lleva ya varias semanas de gira por Reino Unido e Irlanda. El éxito ha sido indiscutible: han llenado pabellones con la facilidad que en los ochenta derretían los corazones de las quinceañeras. 'Nuestra gran virtud siempre fue el directo', explicó Gary Kemp, guitarrista y principal compositor del grupo; 'ni en disco sonábamos tan bien. En realidad, Spandau Ballet fuimos un grupo de directo. Hoy voy a conciertos y, la verdad, no hay bandas con un directo tan bueno como el nuestro'.

El grupo actuará en España el próximo mes de marzo. El día 12 estarán en el Pavelló Olímpic de Badalona y el 15 en el Palacio de Vistalegre de Madrid. 'Tenemos muchas ganas de tocar en España, porque es uno de los países donde más seguidores tenemos. Recuerdo que en el 86 o en el 87 dimos un concierto en la Casa de Campo delante de 100.000 personas', dice Norman.

La banda confirmó que cuando terminen su gira, después del próximo verano, tienen intención de meterse en el estudio para grabar nuevo material. 'Volvemos porque realmente nos apetece tocar con Spandau Ballet. Es una necesidad. Al principio teníamos miedo de lo que nos podríamos encontrar, pero a los cinco minutos de estar ensayando todo iba como la seda', reconoció Kemp.