Publicado: 29.05.2015 18:18 |Actualizado: 30.05.2015 08:00

“No me dan miedo las clases dirigentes, de hecho, siento odio por la autoridad”

Roy Andersson cierra su trilogía con la magistral 'Una paloma se posó en una rama', León de Oro en el Festival de Venecia. El filme es un modelo perfecto del "trivialismo", movimiento artístico fundado por este heredero de Beckett.

Publicidad
Media: 5
Votos: 2
Comentarios:
'Una paloma se posó en una rama' de Roy Andersson invita a reflexionar sobre la existencia.

'Una paloma se posó en una rama' de Roy Andersson invita a reflexionar sobre la existencia.

MADRID.- “No es fácil ser un ser humano”, repetía una y otra vez el personaje principal de Canciones del segundo piso, primera película de la "trilogía sobre la existencia" de Roy Andersson, que siguió con La comedia de la vida y ahora con la descomunal Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia. Más cómica, mucho más precisa y más atenta a lo banal, en esta última entrega lo que dicen los personajes constantemente es: “Me alegra saber que todo os va bien”.

Merecidísima ganadora del León de Oro en el Festival de Venecia, la película es, en realidad, un ejercicio de laconismo con el que el cineasta insiste en el movimiento que él mismo inventó, el "trivialismo", y donde vuelve a embestir contra la humillación y la falta de respeto entre unos y otros. “He decidido luchar contra la humillación y he ganado. No me dan miedo las clases dirigentes, de hecho, siento odio por la autoridad”.



Digno heredero de Samuel Beckett, Roy Andersson presenta la existencia como una mezcla en la que hay humor, horror, absurdo, presente, pasado… un combinado que nace de la tensión entre lo banal y lo esencial. Al fin y al cabo, los seres humanos, según el cineasta, vivimos aferrados a rutinas demasiado triviales para una existencia que es, por definición, trascendental.

Así nos ve Andersson en Una paloma se posó en una rama, película construida con 39 cuadros, escenas de gran rigor formal que describen la existencia y que están protagonizadas por dos vendedores de artículos de broma. De la culpabilidad colectiva y el pánico social del primer filme de la trilogía ha llegado a la crueldad y la muerte, a la amistad, la desesperación o el deseo en este cierre absolutamente genial.

¿La existencia es horror y es humor?

Sí, eso es. Es horror, pero en otros sentidos la vida también es muy cómica, muy humorística. Creo que hay dos lados desde donde se puede mirar, desde la ceguera o el pesimismo y desde el lado optimista.

Una parte de su película presenta el mundo como un lugar en el que viven oprimidos y opresores.

Sí, porque yo no quiero estar oprimido, no. Por otro lado, tampoco es mi ambición resumir el mundo, este mundo, de ese modo, aunque la vida en sí misma sea realmente muy opresiva para mucha gente del planeta y eso sea muy malo. La sociedad de hoy no es nada solidaria y eso es un auténtico desastre porque de ahí solo se conseguirá que los jóvenes pierdan la fe.

Ha dicho varias veces que usted hace cine contra la humillación, ¿sigue en ello?

Sí, es mi objetivo principal, es lo primordial. Es un espectáculo tremendo ver a la gente humillarse, que es humillada o que humilla a los demás. Es el tema principal de mis películas, es el eje cuando hago una película. Hablo de eso todo el tiempo. Yo vengo de la clase obrera y desde la infancia he visto cómo muchos se humillaban antes sus superiores, eso, por supuesto, les impedía defenderse. Yo he decidido luchar toda mi vida contra eso. He decidido luchar contra la humillación y he ganado porque no me dan miedo las clases dirigentes, de hecho, siento odio por la autoridad.

Cuando se habla de su cine muchas veces se alude a Kaurismaki, Monty Python, Jacques Tati… ¿Se identifica con ello o se siente más cerca de la obra de T.S. Eliot y de Samuel Beckett?

"Kaurismaki, que es fantástico y muy muy interesante, no es preciso y lo que yo quiero ser es preciso"

Me identifico, desde luego. Soy un gran fan de todos los nombres que usted ha dicho, especialmente de Samuel Beckett, por supuesto, sobre todo en lo referente a los diálogos y a las frases muy concisas. Eso es lo que a mí me gusta también. Monty Python, no, no están tan cerca de mí.

Soy más aficionado a Oliver Hardy y Stan Laurel (El gordo y el flaco, en España) y a Tati, absolutamente, sobre todo a su película Play Time. También hay mucha gente que dice que mi trabajo se parece al de Kaurismaki, es verdad, me doy cuenta de ello y entiendo por qué lo dicen, pero Kaurismaki, que es fantástico y muy muy interesante, no es preciso y lo que yo quiero ser es preciso. Quiero ser tan preciso como sea posible.

Hablando de precisión, ¿podría definirse su película como símbolo del "trivialismo"?

Sí. Eso es. Trivialismo. Yo inventé esa formulación. Existen el realismo, el simbolismo, el expresionismo… y yo añadí el trivialismo. Sí, porque la vida está llena de trivialidades, y las trivialidades hablan mucho acerca de nosotros. Y me gusta, de la vida del ser humano prefiero describir el lado trivial, que a menudo es muy triste, pero que también puede ser muy cómico. Creo que he logrado hacer una buena experiencia de la trivialidad.

¿Y la provocación? ¿Un artista tiene el deber de agitar, de provocar?

Sin duda. Creo que como artista hay que ser provocador. Yo procuro seguir siéndolo ahora como lo he sido siempre, es muy importante para mí. Por ejemplo, aunque realmente lo pienso, también sé que puede sonar provocador decir, como hago con esta película, que aún tenemos que sentirnos avergonzados por algunas cosas que hemos hecho los seres humanos.

'Una paloma se posó en una rama' de Roy Andersson, León de Oro en el Festival de Venecia.

'Una paloma se posó en una rama' de Roy Andersson, León de Oro en el Festival de Venecia.

Hace poco dijo que hacía la trilogía para tratar de “demostrar lo que se siente al ser humano y estar vivo”, ¿qué siente usted hoy como ser humano?

En la primera película de esta trilogía había una frase que surgía muchas veces que decía que no era fácil ser un ser humano, lo decía mucho el protagonista. Y no es fácil de verdad. La vida es tan magnífica y tan grande, tan compleja… Es tan difícil encontrar la forma correcta de hacer las cosas en convivencia, de comportarte con tus vecinos, de pensar en los otros antes que en ti mismo.

Sin embargo, creo que hoy hay respuestas a muchas preguntas acerca de cómo ser un buen ser humano. Hay un filósofo, Marin Buber, un modelo de filósofo. Era un judío que vivía en Alemania.

"Si cometes un crimen contra otras personas cometes un crimen contra la existencia"

Dijo que si cometes un crimen contra otras personas cometes un crimen contra la existencia y si lo haces, habrá provocado una situación de la que eres responsable, eres culpable. Pero se pueden reparar los crímenes cometidos y se puede hacer no necesariamente en el tiempo en que se cometieron, se pueden reparar en otro tiempo y en otro lugar.

Ese es un pensamiento que me gusta, que comparto, el de los pueblos que reparan los crímenes del pasado, es muy muy optimista. Es un pensamiento que llevo a mi cine.

Hay una escena en esta película en la que hay un hombre solo en un restaurante que le dice a la camarera que durante mucho tiempo no entendió su vida. Le dice que ha sido avaricioso y que ahora por fin entiende que si hubiera sido generoso, no hubiera sido infeliz, “pero lo he entendido ahora”. Es una buena fórmula, ¿no?

Su cine siempre ha estado inspirado por la pintura. Aquí, los referentes han sido Otto Dix y Georg Scholz, Brueghel el Viejo, Ilja Repin… y parece que su próximo proyecto estará vinculado a Los Caprichos de Goya…

Sí. Soy un grandísimo admirador de Goya. En mi opinión, es el número uno de la pintura mundial. Fantástico. Las fantasías que hay en la serie de Los Caprichos son... ¡Realmente magníficas! Están entre lo absurdo y la realidad, los sueños y la realidad, en una mezcla genial.

Una mezcla de sueños, fantasía y realidad. Te abren la mente, dejan entrever qué puede ser el ser humano y cómo ser miembro de una sociedad… en todos los tiempos además, no solo entonces. Por supuesto, las dos series son magníficas, Los desastres de la guerra, también, pero Los Caprichos, más.

Así que, ¿es verdad que, tal y como anunció, nunca volverá al realismo?

Nunca volveré al realismo. Hay muchos cineastas que hacen eso ya, ¿por qué iba a hacerlo yo también? Yo, de verdad, estoy en otra posición, para mí vivir el realismo es estar cerca de Los Caprichos. Y de ahí salen fantásticas películas, no solo a mí, sino a todos los cineastas.

Su estilo visual está caracterizado por planos amplios, cámara fija… ¿Por qué?

Mis películas están rodadas con planos amplios porque creo que esos planos son muy democráticos, más democráticos para el público, y creo que son necesarios en las películas, porque es el espectador el que debe encontrar y decidir qué es lo importante en la escena que está viendo.