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No es oro todo lo que reluce en la Fiesta del Cine

El éxito clamoroso de esta edición, con entradas a 2,90 euros durante tres días, demuestra el apetito de cine de los españoles pero también la desinformación acerca del coste habitual de los tickets

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'Estoy en el cine y la cola de la vuelta a la plaza. Hacía años que no veía esto'. 'Salimos de una película y entramos a otra'. 'Estoy preparando el tupperware para irme a la Fiesta del Cine'. 'No había entradas para la película que iba a ver. No me lo puedo creer. Igual que antes'. Son mensajes de espectadores que han ido lunes, martes y/o miércoles a alguno de los 323 cines de toda España que se han unido este año a la Fiesta del Cine, una actividad que ha sido un éxito clamoroso. Durante los tres días, ver una película ha costado, en las 2.924 salas que se han unido a la promoción, 2,90 euros. Y la gente ha respondido.

Su quinta edición ha registrado un total de 1.513.958 espectadores durante los 3 días de la promoción, un 98% más que la edición del año anterior, y un 663% más que en los mismos 3 días de la semana anterior, según datos provisionales de la consultora Rentrak.

Queda clarísimo que el público quiere ir al cine y lo quiere barato. Sin embargo, el sector insiste en que este descuento de estos tres días es una excepción que ningún exhibidor se puede permitir (no salen las cuentas), no, al menos, mientras se mantenga el IVA al 21%. Lo positivo, pues, del resultado de la Fiesta del Cine es que se renueva el hábito de la gente de ir al cine, que sirve para lo que nació, para promocionarse. En el lado opuesto, que no se puede convertir en norma. Además, después de hablar con empleados de cines y con algunas de las personas que han estado estos días en las colas, hay otro dato fundamental que resaltar y es que muchos espectadores piensan que el precio de una entrada en las salas españolas es muy superior al que realmente es. El repetidísimo 'el cine es muy caro' es falso.

Un total de 846.102 personas fueron al cine el lunes y martesUn total de 846.102 personas fueron al cine el lunes y martes, lo que significa que ya en esos días hubo 86.102 espectadores más que en los tres días de descuento del año pasado, en que se alcanzó la cifra de asistencia de 760.000. El lunes compraron entradas 350.687 personas, que son 289.745 más de las que acudieron el mismo día de la semana pasada (60.942 espectadores). Y el martes aumentó el número. En las salas hubo 495.415 espectadores. Siete días antes la cifra fue de 49.976, lo que quiere decir que aumentó en 445.439 personas. El porcentaje, por tanto, aumentó en un 900%. Muchas películas han aumentado considerablemente su recaudación en dos jornadas. El martes, las películas del top 10 recaudaron 1,4 millones de euros. En concreto, Las brujas de Zugarramurdi experimentó solo en el primer día un incremento del 252% respecto del lunes de la semana anterior.

Los whatsapps, emails, sms... de distribuidores, exhibidores, productores, técnicos, actores, cineastas... han echado humo estos días. Se comentaban las colas en los cines, los carteles de 'no hay entradas' en algunas salas -antes habituales y hoy, casi un milagro-, espectadores sacando tickets para dos sesiones del mismo día... Eran mensajes de celebración, para compartir euforia, de los trabajadores de un sector que vive angustiado desde hace meses y que, a pesar de este espejismo, sabe que aunque las cifras no mienten, no es oro todo lo que reluce.

La avalancha de espectadores a los cines no hubiera sido tal, aseguran los propios exhibidores, sin la potentísima campaña de promoción que ha acompañado a la Fiesta del Cine. Además de estar apoyada, lógicamente, por los 323 cines (2.924 salas) que se han unido a la actividad, algunas firmas comerciales de enorme impacto han secundado la iniciativa. El Corte Inglés, Ford y Coca-Cola -patrocinadores de esta V edición- han apostado por una campaña publicitaria que hoy nadie en el sector del cine español podría permitirse.

Por otro lado, atendiendo al mejor reclamo de la Fiesta del Cine, el precio, hay que apuntar varias cosas. Si los exhibidores pusieran este precio todo el año, no cubrirían gastos (alquiler de locales, equipos, limpieza, mantenimiento, luz, empleados...porcentaje de los distribuidores...) y, aunque con público, las salas seguirían en una situación crítica. Además, aunque la percepción es que las entradas en España son muy caras, la realidad es que no se acercan al importe de muchas en Europa, además de tener el precio medio más bajo de los últimos años en nuestro país.

'Yo no digo 2,90, pero si costara 5 euros, iríamos más al cine', comentaban varias personas en la primera sesión del miércoles en un céntrico cine de Madrid. Es evidente que la idea de que el cine es caro se ha extendido como la pólvora por las calles y no todos se han molestado en comprobarlo. Hoy, en los cines españoles se puede ver una película por ese dinero, incluso por menos. Hay salas en Madrid donde una entrada cuesta 6 euros y con ella te dan la posibilidad de acudir al cine el fin de semana (en un plazo determinado) por 5 o 5,50 euros. Una cadena ha sacado recientemente una promoción, por la que con una entrada te regala un ticket para que vayan dos personas en los quince días siguientes por 4,90 euros. Hay muchas más promociones de este tipo y tarjetas de socios que abaratan considerablemente los precios y descuentos para grupos y para familias...

Varias personas en las colas de estos dos días han repetido experiencia, han visto dos, incluso, tres películas aprovechando los descuentos de la fiesta. Eso quiere decir que tienen ganas de ir y el dinero para hacerlo a los precios de todo el año. Se abre, pues, otro debate a propósito del éxito en esta edición y es el de hasta dónde las campañas de desinformación -que se han cebado con el cine en los últimos años- funcionan en este país y cómo combatirlas.

Sea o no por el precio real de la entrada, lo cierto es que esta edición de la Fiesta del Cine ha servido no solo para quintuplicar la afluencia a las salas respecto de la semana pasada o para reabrir el debate sobre lo que cuesta ver una película en España. Los resultados y, sobre todo, el efecto físico de las inmensas colas de la gente en la calle han servido para dar un nuevo toque de atención al Gobierno de Rajoy, Montoro y Wert , que con sus medidas está a punto de liquidar una parte esencial de nuestra cultura, que -hoy es obvio- defiende la mayoría de los ciudadanos.