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"Las novelas se escriben para vengarse"

El presente fragmento forma parte de una entrevista más amplia que la revista ‘Quimera’ realizó este mes de diciembre a Francisco Casavella. Aparecerá en el número de febrero en la serie “Blanco y negro&r

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Desde los inicios de su carrera, ha puesto a punto algunos de los recursos formales de la picaresca...

Yo pensaba que el sustituto del hambre de la picaresca era la adicción: había oído muchas historias sobre ello. Creo que ese es el origen, en parte, tanto de El Triunfo como de Antártida. Con la perspectiva del tiempo veo que hay un subrayado muy claro: estoy siendo picaresco.

En sus novelas los personajes son arrastrados por una especie de destino adverso.

Me quedo parado cuando me dicen que tengo cierto talento para la tragedia, pero yo creo que eso es como tener cierto talento para medir uno ochenta. Es una manera de ver la vida que no obedece a un talante melodramático.

En su obra abundan los personajes míticos.

Al criarte en un barrio siempre te hablan de unos personajes, y te fijas que todos tenían cosas que contar, pero que las historias casi nunca coincidían. Y te dices: ¿Y si ese personaje no existió nunca? ¿Y si es una manera que tiene la gente de encontrar un sustituto? El Watusi está muy inspirado en un personaje que todo el mundo en mi barrio había visto veinte mil veces y yo nunca, llamado el Botas, y en otro más llamado Pepe el Francés.

Una de las novelas donde Barcelona tiene más protagonismo es Watusi, que se ha vinculado con la narrativa de Marsé, al que de hecho el protagonista lee. ¿Le ha influido este autor?

Sí. Tengo que reconocer que en el momento de escribirlo no era tan consciente como lo he podido ser después. A Marsé lo leí muy joven, y me gustó mucho. Hablaba de cosas que me eran muy próximas. La fantasía que los personajes le echan a todo, la idolatría hacia alguien... son puntos en común.

A veces la novela histórica constituye una desviación crítica del presente.

Recuerdo que durante la escritura de Lo que sé de los vampiros sí me sentí influenciado por el momento presente, porque coincidió con una época, mientras escribía, en que había mucha crispación en España.

¿Qué opina de las adaptaciones cinematográficasde sus obras?

El triunfo no me gustó. Yo vendí los derechos en 1991, pero la película no se hizo hasta el cabo de 15 años. En Volverás creo que había una parte (la atmósfera) que estaba lograda.

Háblenos de la serie televisiva que usted proyectaba

Era una chaladura que pasaba en Tánger, en plan Twin Peaks, pero no daba abasto, hacía falta esforzarse mucho. No la he vuelto a leer desde hace muchos años, sólo recuerdo que lo pasaba bomba pensando qué majarada se me ocurría.

Para terminar, ¿nos podría contar un poco cómo es la nueva novela en que está trabajando?

Me cuesta mucho contar el argumento, no sé cómo hacerlo, porque si lo cuento en síntesis puede parecer poco interesante. Surge del enorme cabreo que tengo en estos últimos años con la manera en que se banaliza todo. ¿Para qué se escriben las novelas? Para vengarse.