Publicado: 08.01.2016 08:52 |Actualizado: 08.01.2016 08:52

'La novia abominable' abre al espectador la mente de Sherlock

Sherlock y Watson viajan al siglo XIX para resolver el caso de una novia que regresa de entre los muertos para aterrorizar a los hombres en un capítulo especial que hace más llevadera la espera hasta el estreno de la cuarta temporada de la serie en 2017.

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Fotografía de Sherlock y Watson en el capítulo especial 'La novia abominable'.

Fotografía de Sherlock y Watson en el capítulo especial 'La novia abominable'.

MADRID.- Es uno de los grandes misterios de la literatura y, por ende, de la ficción cinematográfica y televisiva que tantas veces se ha adentrado en el mundo de Arthur Conan Doyle. ¿Cómo funciona la mente de Sherlock? ¿Qué piensa realmente? ¿Qué ocurre dentro de ese cráneo privilegiado que diría Valle-Inclán? ¿Tiene sentimientos? Ahora, gracias al especial navideño de Sherlock, ese gran misterio ha sido, en parte, despejado.

Como si de un caso en sí mismo se tratase y el espectador fuese el detective que se adentra en él, Steven Moffat y Mark Gatiss, creadores de la venerada serie de la BBC, proponen un trepidante viaje al interior de la mente de Sherlock con un especial de 90 minutos que enlaza con lo visto en las tres temporadas anteriores y responde a algunas preguntas pendientes cómo, por ejemplo, la manera en la que Sherlock consiguió engañar a todos sobre su muerte. O, al menos, da alguna pista al respecto. Todo ambientado en la época en la que Conan Doyle dio vida a su personaje más reconocido.



(Nota: Este texto contiene spoilers para quienes no hayan visto 'La novia abominable')

El 12 de enero hará dos años, dos ya, desde que la BBC emitió el último capítulo de la tercera temporada de Sherlock. 24 meses de larga espera que se prolongarán hasta 2017, fecha anunciada para el desembarco de la cuarta tanda. Entremedias, para paliar el mono, sus responsables decidieron elaborar un capítulo especial que no es tan independiente del resto como podría pensarse en un primer momento. La abominable novia (emitido el pasado día 1 por la BBC y anoche en España por TNT) recoge a Sherlock a pie de pista, donde lo dejó el desenlace de la tercera temporada, con Moriarty de nuevo en liza y el país desconcertado ante el regreso del archienemigo de Sherlock, al que creía muerto.

Sherlock viaja a lo que él llama su Palacio Mental abriendo sus puertas al espectador, invitado privilegiado, para resolver ese caso ambientado en la época victoriana

El caso que presenta La abominable novia gira en torno a una mujer vestida con traje nupcial que se suicida y vuelve una y otra vez para atormentar a los miembros del sexo opuesto. Holmes (Benedict Cumberbatch) y Watson (Martin Freeman) son contratados por la esposa de uno de esos hombres a los que visita la novia cadáver para que salven a su esposo y resuelvan el misterio. Ese es el planteamiento superficial, por decirlo así. La percha para adentrarse en la mente de Sherlock, que viaja a lo que él llama su Palacio Mental abriendo sus puertas al espectador, invitado privilegiado, para resolver ese caso ambientado en la época victoriana pero con profundas conexiones con la modernidad en la que transcurre la serie y que tanto éxito ha tenido.

Si bien la acción, o al menos gran parte de ella, se desarrolla en la época en la que Conan Doyle creó a su personaje más popular y los habituales artificios visuales como los mensajes de texto o las búsquedas en Internet son sustituidas por recortes de periódico, La novia abominable está plagada de referencias y guiños a lo acontecido en los nueve episodios que la preceden. Así se puede revivir, en el siglo XIX y como si de una realidad alternativa se tratase, el primer encuentro entre los dos protagonistas y la relación con otros como Molly (Louise Brealey), Lestrade (Rupert Graves), la señora Hudson (Una Stubbs) y, por supuesto, Mycroft (Mark Gatiss).

Una novia cadáver vengativa

Están todos, hasta Moriarty (Andrew Scott). Un Moriarty más desatado que nunca, más estridente. En realidad, más como lo ve su antagonista. La novia resucitada simboliza a ese Moriarty renacido al final de la tercera temporada. Si Sherlock descubre cómo es posible que Emilia Ricoletti haya vuelto a la vida tras suicidarse con un disparo en la cabeza, quizá descubra también cómo es posible que su archienemigo haya regresado de entre los muertos.

El capítulo entero está plagado de metáforas, paralelismos, juegos mentales e idas y venidas con un Sherlock más protagonista que nunca

El caso es fantasmagórico y, conociendo a Sherlock, se sabe desde el inicio que la resolución no será nada paranormal. En ese camino de búsqueda de la racionalidad a través del Palacio Mental del protagonista, el espectador descubrirá no sin cierta sutileza y casi de puntillas algún que otro detalle de su intrincada personalidad y particular visión de quienes le rodean. Partiendo de la base de que mucho de lo que se ve en La novia abominable sucede en la mente de Sherlock, el hecho de que el Watson que se presenta sea más rápido de mente de lo que tiene acostumbrado al espectador se debe a que esta es la imagen que su socio tiene en realidad de él.

El capítulo entero está plagado de metáforas, paralelismos, juegos mentales e idas y venidas con un Sherlock más protagonista que nunca. Se dan más explicaciones de lo habitual y el humor, aunque presente como siempre, no es tan recurrente como antaño. Da la impresión de ser un capítulo más oscuro, acorde con la época y lo enrevesado del planteamiento de Moffat y Gatiss para llevar a Sherlock a sus orígenes victorianos con un profundo mensaje de reivindicación feminista. Al final, La abominable novia funciona, convence y aligera la espera hasta 2017.