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Nuevo disco de Zoo "Quien diga que en València se vivía mejor contra el PP es porque no lo ha sufrido"

Bilbao, Salamanca, Coruña... Y hoy, Madrid. La banda valenciana Zoo cierra un primer capítulo de su gira peninsular en la capital, donde resonarán los ecos de su último disco, 'Raval', para un público situado fuera de su "dominio lingüístico" y que ya ha agotado las entradas del concierto en la sala Penélope.

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La banda valencia Zoo. - XEPO WS

A veces los carteles con flechas direccionales de 'centro ciudad' engañan. El centro no siempre está donde indican. En el arrabal de las grandes ciudades viven personas orgullosas de habitar una periferia que, para ellos, es el centro. El centro de su vida, sus ciudades, estados, o continentes. En ese intento por 'centrificar' la periferia, surge un disco que lleva por nombre 'rabal', o más bien, su traducción al catalán: Raval. Lo firma Zoo, un colectivo musical valenciano que combina herencias y sonidos propios bajo un tamiz de influencias jamaicanas, música de baile y ritmos urbanos.

"Ni furtant-nos els somnis, ni cremant la trinxera, ni amb la llei, ni el tricorni ni amb presons ni cavernes callaran a la fera" (“Ni quitándonos los sueños, ni quemando la trinchera, ni con la ley, ni el tricornio, ni con prisiones ni cavernas callarán a la fiera”). Zoo presume de cantar letras -o de rapearlas- jugando al despiste, pero siempre con el descaro habitual de cualquier banda de punk de los 80. Eso sí, reconocen que, visto lo visto, mejor curarse en salud: "Algo de precaución, inconscientemente, sí que ponemos a la hora de escribir letras o lanzar consignas encima de los escenarios".

"Algo de precaución, inconscientemente, sí que ponemos a la hora de escribir letras o lanzar consignas encima de los escenarios"

El nombre del disco, ‘Raval’, sale de un verso suelto de la primera canción: "Plenets de pols i de pors, buidets de pau i de glòria, vam cultivar un verger deliciós al raval de la història" ("Llenitos de polvo y de miedos, vacíos de paz y de gloria, hicimos cultivar un vergel delicioso en el rabal de la historia"), prosa poética que rapea Panxo, vocalista de Zoo: "El rabal representa lo de afuera, las zonas apartadas donde antes vivía la gente marginada y que, con los años, se han convertido en lugares donde se desarrollan expresiones artísticas muy interesantes", relata a Público. El primer single de 'Raval' lo estrenaron precisamente en este periódico hace un par de meses. 

Del 'Estiu' a 'La mestra'

Esa single, que sirve de carta de presentación, es 'La mestra' (‘La maestra’). Cuenta la historia de Marifé Arrollo, una profesora que, en los 70 y desde un pequeño pueblo en el interior del País Valencià, puso en marcha un modelo de escuela progresista y en valenciano, por el que sufrió represalias y persecución política, durante los últimos años de vida del dictador. Pero no hace falta irse a los albores de la democracia: "El valenciano sigue siendo hoy una lengua de segunda" por la que sus practicantes siguen recibiendo amonestaciones de diverso tipo, lamenta Panxo.

"Si lees el argumentario de por qué el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana ha paralizado, de forma cautelar, el decreto de plurilingüismo aprobado por la Generalitat, parece de broma, es absurdo". El músico lo justifica porque “todavía hay muchos intereses puestos en evitar que se normalice el uso del valenciano". Incluso en esta nueva era de los ayuntamientos del cambio, a los que "todavía les falta mucho por desarrollar".

“Todavía hay muchos intereses puestos en evitar que se normalice el uso del valenciano"

Después de más de 20 años de gobierno del Partido Popular en el País Valencià, el movimiento cultural crítico que se gestó, se acostumbró a funcionar de forma autónoma y pelear a la contra de los grandes poderes. "Estamos acostumbrados a caminar solos y, a nivel político, todavía estamos en los principios de ese cambio; se han conseguido muy pocas cosas a nivel estructural". Donde sí han ganado batallas ha sido más en la guerra de lo simbólico que en el duro trabajo de desatar quistes institucionales: "El choque con la realidad ha sido fuerte y se ha aprendido sobre la marcha que no valía solo con ganar las elecciones".

Mientras tanto, ese movimiento (contra)cultural valenciano, dentro del que se incluye Zoo, sigue caminando en estos tiempos en los que las tornas políticas han cambiado y algunos de los que antes criticaban en sus canciones a la clase política, hoy forman parte de ella. Algo que podría parecer contradictorio, en realidad es, para muchos ciudadanos, un claro síntoma de la necesaria normalidad democrática. El tablero ha cambiado en la forma de las caras, pero va lento en las modificaciones de fondo. Quizá demasiado lento. Pero Panxo avisa: "Quien diga que peleando a la contra durante los gobiernos del PP vivía mejor la contracultura es porque no los ha sufrido".

Reguetón y periferia

En 'Raval' las canciones tienen poco que ver unas con otras. Hay una voluntad real de crear un disco colorido que a ratos se acerca a lo más bailongo de lo tropical. "Nos gustan las influencias de esos ritmos latinos y en ambos discos hay una canción de reguetón porque nos interesa el parentesco indirecto que tiene con el rap y la música electrónica".

Para Zoo, todo comenzó con una canción y un vídeo subido a Youtube que ya se va acercando a los dos millones de visualizaciones

Consideran este ritmo, el reguetón, una interesante aportación a la historia de la música moderna que sienta como un guante a la propuesta crítico festiva de Zoo. Panxo simpatiza con la tesis del periodista musical Víctor Lenore sobre esa mirada por encima del hombro que, en ocasiones, se le hace a las músicas de ultramar y que nos empuja a ver el machismo más en las letras del reguetón que en las músicas típicas de aquí. 

Con las voces de Strawberry y Mafalda

Para Zoo, todo comenzó con una canción y un vídeo subido a Youtube que ya se va acercando a los dos millones de visualizaciones: ‘Estiu’ fue sin duda su gran éxito. "I baixa la esperança i puja el pa. I amb esta perspectiva qui vol crèixer, eh?" ("Y baja la esperanza y sube el pan, y con esta perspectiva, ¿quién quiere crecer, eh?"). Ese tema, junto a otros once, fundaron en 2014 su primer álbum, 'Tempestes venen del sud'. Ahí ya lanzaron frases poderosas: "Que no tot en la vida és faena, que morir és no viure lluitant" ("Que no todo en la vida es trabajo, que morir es no vivir luchando")

"El primer disco quizá era más accesible, más sencillo, igual más bailable. En 'Raval' no hay tanto single pero sí está más trabajado, tiene más arreglos, más vientos, guitarras, un sonido más orgánico", concreta Panxo. Sus letras resuenan algo más pesimistas a ratos y quizá más crudas, cantadas a medias con colaboradores de lujo como Def con Dos, la banda valenciana Mafalda, Anni Garcés o Pablo, vocalista de La Raíz, a quien justamente se aproximan en lo musical con este nuevo trabajo, al mismo tiempo que se alejan de las producciones más predecibles de otros grupos de rap.

La lengua y el amor

Que Zoo guste allende de las fronteras lingüísticas de su terreta y alrededores es motivo de alegría para el grupo: "El público está abriendo la mente y no se cierra a las bandas que cantamos en otras lenguas", léase catalán o euskera, por ejemplo. En el caso del idioma de Mikel Laboa hay episodios curiosos. Todavía hay muchos mesándose la barba con gesto entre perplejo e incrédulo por los 20 años que lleva Berri Txarrak cosechando éxitos musicales.

Y todo ello, pese al ninguneo -como denunciaba Gorka Urbizu, su cantante- de los medios de comunicación a las músicas que no suenen en castellano o los reiterados intentos de boicot por parte de los ayuntamientos del PP. Todavía quizá falten más bandas valientes que sigan el santo y seña que lanza, desde los micrófonos de Radio3, el locutor Ángel Carmona: "Cada uno debería cantar en la misma lengua en la que folla".