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Una obra sesgada y sin rigor científico

Los agujeros negros de un diccionario polémico

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Las biografías no se revisaban

Los textos que escribían los historiadores no eran revisados por un comité. Gonzalo Anes se vanaglorió de este método aludiendo a que en la RAH 'no se censura'. Sin embargo, ejemplos como el Diccionario de Oxford demuestran que todo trabajo que quiere tener un mínimo de rigor científico ha de ser revisado por otros colegas de profesión. 'No haber hecho eso supone una crítica a todo el diccionario. No se puede encargar una biografía a una persona sin proponer a otros investigadores con una visión diferente', razonó el rector de la UNED, Juan Gimeno.

Determinados biógrafos no son especialistas en la época sobre la que escribieron. Es el caso del medievalista Luis Suárez, encargado de la entrada de Franco, que además tenía vínculos personales con el dictador (fue secretario de Universidades durante el régimen). 'Cuando habla de Franco, habla de su líder', denunció Miguel Ángel Ruiz Carnicer, catedrático de Historia de la Universidad de Zaragoza. Asimismo, el biógrafo de José María Aznar y Esperanza Aguirre, el economista Manuel Jesús González, también tuvo un cargo durante el Gobierno de los populares. 'En el diccionario ha primado la ideología sobre la especialidad', declaró Elena Grau, decana de Geografía e Historia de la Universidad de Valencia.

La Guerra Civil se transforma, en aglunas entradas del diccionario, en cruzada' o guerra de liberación'. Asimismo, el golpe de Estado de Franco se trata como el alzamiento nacional'. 'Es inaudito que un diccionario con ese presupuesto utilice un lenguaje propio de una época superada. Es demencial que se utilicen adjetivos franquistas', lamenta María Ángeles del Rincón, decana de Historia de la Universidad de Barcelona. Manuel de Paz Sánchez, decano de Historia en la Universidad de La Laguna, añade que 'para la Iglesia, aquello fue una cruzada, pero para el resto de españoles, no. Debería haber primado el rigor y la sensatez'.

Aparte de la de Franco, el diccionario incluye hagiografías hiperadjetivadas de militares y religiosos que vivieron la Guerra Civil, una mitificación impropia de una obra que quiere presumir de rigor científico. 'El historiador debe acercarse al objeto de estudio con una disposición neutral. Ni favorable ni hostil. Ni juzga ni recela', sostiene Javier Ugarte Tellería, de la Universidad del País Vasco.

Los académicos tenían preferencia a la hora de elegir biografías, con lo que otros expertos se quedaran fuera. Asimismo, se percibe la intención de una revisión ideológica de la Historia. 'Luis Suárez refleja el revisionismo neofranquista. La gente de la RAH es cercana a ese ámbito ideológico', dice Ruiz Carnicer.