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"Estoy obsesionada con Lorca desde los 17 años"

Blanca Portillo participó ayer en un homenaje al poeta en Granada

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García Lorca es un principio y un fin de algo'. Lo dice la actriz, directora y productora Blanca Portillo, que anoche regresó al lugar en el que se creía que estaban enterrados los restos del poeta para participar en el acto organizado con motivo del 74 aniversario de la muerte de Federico García Lorca. La actriz volvía a reencontrarse con el poeta tres décadas después de su primera visita a Granada, cuando a los 17 años, obsesionada por una figura 'mágica', vino para realizar un recorrido lorquiano. De aquella visita guarda recuerdos muy vagos. 'Recuerdo sobre todo la emoción que sentí', afirma a preguntas de Público. Ayer, Blanca Portillo, que era la estrella invitada del homenaje al poeta en el que debía recitar dos poemas de Poeta en Nueva York, no ocultó que tenía la misma sensación

La actriz relata que descubrió a Lorca a los 12 años. 'Fue el primer poeta que leí', afirma. La culpa la tuvo un profesor 'de esos que te cambian la vida'. Según recuerda, su profesor de Literatura siempre explicaba a la Generación del 27 a partir del poeta granadino.

Después afirma que Lorca le ha ido acompañando a lo largo de la vida. Su primer trabajo tras salir de la escuela de Arte Dramático fue Bodas de sangre. 'Trabajé con Modesto Higueras, uno de los pocos hombres que conocieron a Lorca estando en La Barraca. Por eso vine a Granada con 17 años a seguir su camino y, por eso, la participación en este homenaje, cierra el círculo', confiesa.

Puede que los 17 años sean una edad algo temprana para adentrarse en el mundo lorquiano, pero Portillo tenía millones de razones para hacerlo. 'Estaba muy obsesionada con él. Creo que hay millones de razones para seguir a un hombre como él, incluso, por lo que tiene de mito. No es solamente porque es un poeta universal y maravilloso; su figura se ha convertido en un mito y representa muchas más cosas que su buen hacer literario'.

En aquel primerizo Bodas de sangre, dirigida por José Luis Gómez, Portillo interpretaba a la mujer de Leonardo. 'Fue muy curioso porque es un personaje bellísimo, una mujer que adora a su marido, pero sabe que nunca la querrá como podía querer a otra'. La actriz tenía entonces 20 años. 'No sé por qué razón aquel personaje me calzaba bien. Igual es que yo soy un poco mitómana. Hay un pálpito con este poeta que me llega muy dentro', explica.

Para la actriz, Lorca no es un poeta normal por lo que tiene de emblemático. No es solamente alguien a quien debamos leer porque eso nos va a nutrir emocionalmente. 'Es un símbolo social, porque fue un rompedor. Yo creo que tiene algo que ver con el alma'.

Blanca Portillo confiesa que sería 'hermoso' dirigir alguna película que tenga como argumento la vida de Lorca. 'No me lo he planteado, pero me gustaría hacer algo sobre él, sobre su vida, más que sobre su obra. Creo que sería dificilísimo, pero sería tan sugerente para cualquiera Sería contar de alguna manera mi Lorca',

La actriz recitó anoche dos poemas de Poeta en Nueva York, una ciudad que aún no ha visitado. 'Es una de esas cosas que tengo pendiente'. Comprende el shock que pudo vivir aquel granadino que se trasladó a la ciudad más prometedora del mundo. 'Me imagino que vio esas maravillas y esas ausencias y vacíos que son los que yo me imagino que puedo llegar a sentir el día que vaya', cierra.

El acto institucional que recordaba la muerte de García Lorca el 18 de agosto de 1936 y la del resto de represaliados por la dictadura franquista estaba previsto inicialmente en el paraje de Alfacar (Granada) en el que se creía que reposaban los restos del poeta. Sin embargo, fue trasladado al teatro de esa localidad por el elevado riesgo de precipitaciones. Además de la actriz Blanca Portillo, en la lectura poética intervino el escritor Luis García Montero. El recital fue el preludio de un concierto de jazz y flamenco, dos géneros esenciales en la obra lorquiana.El acto estuvo presentado por la periodista Marta González Novo y también se leyeron fragmentos de la obra de Miguel Hernández.