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"El oído es la materia prima de la creación literaria"

El escritor Juan Eduardo Zúñiga escudriña los estados de ánimo en su libro de relatos inéditos 'Brillan monedas oxidadas'

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A Juan Eduardo Zúñiga le interesa más el drama que la comedia. Le habíamos leído, sobre todo, algunos de los mejores capítulos sobre la GuerraCivil y la posguerra en Largo noviembre de Madrid, publicado en el año 1980 sobre la capital española en plena contienda, o Capital de la gloria (2003), un decálogo de relatos ambientados en los últimos días del Madrid republicano, con el que obtuvo el Premio Nacional de la Crítica.

Pero no era tan habitual, en uno de los autores más íntegros de nuestras letras, hurgar en la intimidad de los estados de ánimo contemporáneos para desvelar la voz de la Historia. Zúñiga dice que estos 15 relatos compilados en Brillan monedas oxidadas (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores) giran 'en torno al conflicto del ser humano con su medio'.

'La Historia está contada a través de los estados de ánimo'

'Todos los personajes tienen en común la rebeldía frente a su destino', reconocía ayer el autor. De esta manera, abandona la Guerra Civil como eje temático de sus relatos y reúne la obra dispersa e inédita con la que ha ido rasgando el silencio de su trabajo a lo largo de todos estos años dedicado a la escritura. Y para poner un cierto orden en la diversidad ha creado tres capítulos, en los que se incluyen los relatos sobre utopías, personajes marginados y la 'recreación literaria de personajes reales'.

En Brillan monedas oxidadas, el protagonismo vuelve a ser para los seres en sufrimiento, porque estos 'pueden ser vencidos por la vida, pero tienen un gran caudal de sentimientos bajo esa vida opaca. Así son los personajes que pueblan mi obra'. En relatos como Jazz Session y Has de cruzar la ciudad, los seres de Zúñiga viven a un ritmo frenético, en una urbe que devora sus sueños. Delante, un escritor que observa: 'El oído es la materia prima de la creación literaria. No se puede ser escritor sin intentar atrapar la vida, sin ser capaz de oír no sólo los matices de la lengua sino también los repliegues del corazón'.

Amor, venganza, ambición u odio carburante que corre por el ánimo de cada uno de ellos y que más allá del contexto son 'las pasiones que mueven el mundo', como dice el autor a este periódico.

'No se puede ser escritor sin intentar atrapar la vida'

Juan Eduardo Zúñiga (Madrid, 1929) ha puesto por delante los estados de ánimo de sus personajes, 'porque reflejan vivencias más profundas, que para mí dan forma a la trama. Podría decir que la Historia está contada a través de los estados de ánimo'. Zúñiga sugiere sentimientos con maestría y precisión, lejos del énfasis y la solemnidad: 'Una tristeza indecible era su único rasgo porque ni los ojos, ni la nariz, ni la frente, pequeña y abombada, podían llamar la atención', escribe en el relato El ramo de lilas.

Brillan monedas oxidadas es un título de poemario, como ya sucediera con su Flores de plomo (1999). Los títulos son muy importantes para Zúñiga y reconoce que le lleva bastante tiempo encontrar el perfecto, en este caso trató de unir términos opuestos como el óxido y el brillo, pensando en el fluir del tiempo: 'Aparentemente erosiona la memoria, pero esta siempre brillará con su luz', explica.

'Para mí, el título es el primer texto de un libro', cuenta cómo anota cuidadosamente los títulos posibles que le suenan bien. 'Esto me lleva bastante tiempo. Busco títulos que no sean demasiado explícitos, hasta que alguno llama mi atención porque es un poco enigmático y sugiere más que afirma', explica a Público. Las monedas podrían brillar porque esas pequeñas e insignificantes vidas estranguladas, que el autor pone en escena sabiendo que desconocen el rumbo, se defienden con uñas y dientes. La dignidad en la derrota ilumina.