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"Ojalá hubiera poesía en píldoras para guerreros"

Entrevista al poeta Pablo García Baena. El ganador del Premio Reina Sofía rebate su fama de escritor alejado de la sociedad y expone sus ideas "ampliamente liberales"

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Pablo García Baena (Córdoba, 1921) se muestra sorprendido de que la entrevista, de casi dos horas, aborde cuestiones políticas. 'Qué cosa más rara. ¡A mí, que no soy un poeta social y sólo me preguntan por la revista Cántico!', dice con retintín, quizá algo molesto con esa etiqueta que, junto a la de poeta barroco, le han colocado 'los profesores para no quebrarse la cabeza' al alma máter del Grupo Cántico.

'Hay que vivir y luego, sólo luego, escribir', ha dicho usted. ¿Cuál fue su desencadenante literario?

La vida. El poeta no tiene otro tema. También había una afición a la lectura. Novela, relato... La poesía no, porque nos hacían leer a Gabriel y Galán, Núñez de Arce, y no me decían nada.

¿Cuándo le llegó la poesía?

Quizás con unos cuadernillos a máquina de Lorca que me llegaron de manera subterránea. Te hablo del 37, cuando yo empiezo a escribir. Y claro, lo que hacía era una copia de Lorca.

Porque usted no tiene vocación de escritor...

¡No, por favor! La vida está llena de muchas cosas, y escribir es una más.

¿Es sólo eso, una cosa más? ¿Es la literatura algo intrascendente?

No. La literatura es la historia del mundo. No se puede pasar un día sin leer para entender. La literatura está en los sucesos del día, en Gaza...

¿Está bien narrado lo que ocurre actualmente en Gaza?

Bueno... No se puede ser objetivo. El escritor da su punto de vista, y luego está el de Israel, y el de Palestina...

¿Y el suyo?

De verdadero terror. Hay que cortarlo como sea, pero se ve que las demás naciones no sirven para nada. La guerra es lo último, el final, volver a la selva. Yo he vivido una. Tenía 15 años, y me daba cuenta de todo.

¿Siempre hay dos culpables?

Por supuesto. Los dos bandos, las dos naciones, son siempre culpables. Ningún motivo merece la guerra.

'La poesía salvará algún día al mundo', ha dicho usted.

Creo que puede aplacar a esa fiera del hombre. Ojalá se pudiera hacer en píldoras y entregar a los guerreros. Bueno, es un poco ridículo esto... Pero sí, si fuéramos más cultos...

¿Cree que España aprecia la cultura, el arte, la ciencia?

Hay una apariencia, y es verdad que hay un esfuerzo, pero insuficiente. Es una careta de los políticos, pero luego están vendiendo armas. En fin...

¿Qué opina sobre lo que debería hacerse con los restos de Lorca?

Dejarlos donde están. Con lo que es Lorca, ¡la cantidad de personajillos que se aprovecharían! Él no querría. Y la familia ha estado en su sitio. ¿Por qué no se trae a Machado de Collioure? Eso sí tendría más sentido.

¿Esta reflexión es extensible al resto de cadáveres en las fosas?

Depende de los herederos, de si tienen sentido común y no les mueve otro interés, de ocupar una página en el diario o qué se yo Yo creo que lo mejor es dejarlos donde están.

¿No cree que es sano para un país que se sepa todo?

Hay páginas en la vida de los pueblos que se deben olvidar, y no hay nada más vergonzoso en la historia de España. Pero creo que el que quiera sacar estos temas está en su derecho.

A usted se le ha colocado la etiqueta de poeta que no aborda cuestiones sociales, centrado en el lenguaje, la belleza, la armonía...

¡Como si lo social fuera sólo el humo de las fábricas! Todo es social. Pedir justicia, pan, todo eso... ¿por qué no? ¿Pero la época puede obligar? Un poeta inglés de la época victoriana no podría estar triste, tendría que glosar el apogeo imperial. ¿Qué disparate es ese? ¿Una dictadura? Pues todos en contra. ¡Que a lo mejor lo estamos! Pero así no podemos cantar libremente a lo que nos parezca. Un pájaro que vuela, ¿no es suficiente?

¿La política ha intentado arrimárselo alguna vez?

Sí, claro. Pero yo no hago campañas. Yo soy director del Centro Andaluz de las Letras [de la Junta]. Me fichó Carmen Calvo, pero ella sabe que no soy persona de filiaciones. Evidentemente, mis ideas son ampliamente liberales. No como bandera, sino como idea de libertad.

Liberal: una palabra muy machacada.

Es como eso de la filosofía de la empresa. ¡Debe de ser más difícil que Spengler y Kant juntos!

¿Qué opina de la globalización?

No es global. Va todo al mismo lado. Los países están sucumbiendo al yugo americano, a sus normas tontas, como eso de las brujas [Halloween].

¿España mira a América Latina por encima del hombro, con displicencia?

Es por los partidos, las dictaduras terribles que hay, no hablemos de la República Dominicana, Costa Rica... O Venezuela, con ese señor impresentable. Aunque más impresentable que Franco ha habido pocos. Y ridículo. Porque Chávez es zafio y borricote, un inculto con apariencia de no saber ni leer, y es ridículo desde este punto de vista. ¡Pero Franco era ridículo de pijo! ¡Era el colmo del ridículo!

¿Y Fidel?, ¿qué opina de él?

Un iluminado, y como todos los iluminados, un fanático. Y los fanáticos, sean religiosos o de cualquier tipo, mejor lejos.