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La ópera buffa del 15-M vuelve a los escenarios

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Todo es agitación en la nave central del Centro Social Autogestionado La Tabacalera de Madrid. El jueves, decenas de personas recorrían los pasillos y las salas ultimando los detalles para el reestreno de la que, hasta ahora, ha sido la actuación estrella de la Solfónica, la ópera buffa El crepúsculo del ladrillo.

Esta peculiar filarmónica, nacida de las entrañas de una Puerta del Sol rebosante de descontento en aquellos largos días que siguieron al 15 de mayo de 2011, vuelve a ofrecer al público de forma gratuita la caricatura de un pelotazo inmobiliario durante el viernes y el domingo en cuatro pases diferentes. Dirigidas por David Alegre, más de cien personas entre coros e instrumentos, volverán a recuperar el libreto que hace más de 20 años escribió el economista y estadista José Manuel Naredo.

La Solfónica ya dio vida a esta rescatada ópera el pasado 19 de mayo, durante el aniversario del 15-M, pero tuvo tanta acogida que tuvieron que representarla en tres ocasiones mientras la cola en la puerta de La Tabacalera se hacía interminable.'Ha llegado el momento de volver a poner en escena esta ópera buffa, en el marco de la semana de movilizaciones internacionales del #15O, que culminará con Toma tu Ágora #19O, para atender las peticiones de la gran cantidad de público que no pudo asistir al estreno', aseguran en su blog.

Ante las múltiples demandas, esta orquesta de quincemayistas ha decido volver a caricaturizar la especulación inmobiliaria, aunque basándose en la que sufrió España en 1992. 'El 15-M había rescatado este libreto y, de repente, cogió un impulso potente de puesta en común con cantidad de personas para su puesta en escena. Lo reedité un poco, con David Alegre, le pusimos música y lo readaptamos un poco', explica a Público el propio Naredo, que observa con atención el ensayo general de la función.

El argumento: 'una burbuja especulativa que tiene que acabar mal por fuerza, como todas', dice el autor.

Para Naredo ver una vez más su obra representada es 'muy emotivo', afirma. 'Más si cabe cuando se realiza en un Centro Social y lo interpreta la Solfónica', asegura. Entre las paredes llenas de murales, Naredo explica el argumento de la ópera, que no es otro que 'una burbuja especulativa que tiene que acabar mal por fuerza, como todas, por estrangulamiento financiero'.

La idea es explicar a través de la música cómo se arruina a la clase trabajadora de una país mientras otros, los especuladores, se llenan los bolsillos, algo a lo que hemos asistido hasta el 2008, cuando la crisis económica mundial reveló en nuestro país la estafa de las hipotecas a 50 años, el precio desorbitado de la vivienda y puso en evidencia los males endémicos de un país que basó su desarrollo en la construcción y compraventa de pisos.

Bien lo sabe Naredo, que ha vivido tres 'aquelarres de plusvalías, macroproyectos y procesos especulativos creados para que se forren algunos, pero es la sociedad en su conjunto quien tiene que pagar los platos rotos', dice. El resultado: 'aeropuertos sin aviones, casas vacías y un país endeudado', sostiene.

Pero para eso está la Solfónica, como explica una de las coristas de la ópera. Anaís Aimé, una joven arquitecta embarazada de ocho meses, representa junto al coro a un pueblo que 'se deja convencer por sus dirigentes a través de valores que les eran ajenos, como la especulación. Se va adormeciendo hasta que se ejerce sobre él una autoridad desmedida que lo esclaviza', explica.


El resultado: aeropuertos sin aviones, casas vacías y un país endeudado.

Para esta soprano de las plazas, la filarmónica del 15-M 'es otra forma de trasmitir un mensaje, el pensamiento que se está gestando desde que el 15- llenó las plazas'. Este mensaje, asegura, se puede enviar a través de 'actas, comunicados y manifiestos, pero también cantando. Así llega a otro tipo de gente y lo reciben de otra forma, a veces con más fuerza e impacto, con más esencia', afirma.

Conoció la Solfónica semanas después de que estallara el 15-M. Debido a su participación en las asambleas y su afición por cantar, vio claro que quería formar parte de este 'grupo de acción' que ha amenizado las manifestaciones de estos últimos años, tocando la 9º de Beethoven en la Plaza de Neptuno o Santa Bárbara Bendita durante la marcha de los mineros a Madrid.

Por eso, este viernes y este domingo, volverán a cantar contra el pelotazo del ladrillo, porque como suelen decir: 'Somos invencibles porque lo que suena, lo que tú sueñas, escapará a cualquier porrazo'.