Publicado: 25.08.2015 16:25 |Actualizado: 26.08.2015 13:39

"Esta era la oportunidad de contar en el cine una historia de héroes de verdad"

Tim Robbins y Benicio del Toro interpretan a dos trabajadores humanitarios en ‘Un día perfecto’, la nueva película de Fernando León de Aranoa. Los actores hablan en Madrid de su trabajo en este filme y de sus proyectos.

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Los actores Benicio del Toro (i) y Tim Robbins (d), junto al cineasta Fernando León (c) en el photocall de la película "Un día perfecto" en Madrid. /EFE

Los actores Benicio del Toro (i) y Tim Robbins (d), junto al cineasta Fernando León (c) en el photocall de la película "Un día perfecto" en Madrid. /EFE

MADRID.- “Esta era la oportunidad de contar en el cine una historia de héroes de verdad, de gente que arriesga su vida. Los trabajadores humanitarios son héroes reales, personas comprometidas, pero no tienen ningún reconocimiento. Esta película era una manera de darles la visibilidad que se merecen”, dice Tim Robbins, protagonista junto con Benicio del Toro de Un día perfecto, la nueva película de Fernando León de Aranoa.

Inspirada en Dejarse llover, la novela de la ex presidenta de Médicos Sin Fronteras Paula Farias, la película cuenta también con algunas experiencias vividas en zonas de conflicto por el propio director y guionista, que es además productor, junto con Jaume Roures. Presentada en la pasada edición del Festival de Cannes, es la historia de un grupo de trabajadores humanitarios en los Balcanes.



Una promoción 'de altura'

"Los cooperantes son personas muy interesantes, gente con mucho sentido del humor, sobre todo humor negro. No son lo que yo me esperaba, son personas muy humildes, reservadas”, añade el actor californiano que ayer trabajó en Madrid junto a su compañero de reparto Benicio del Toro. Con constantes bromas entre ellos –incluidos mensajes enviados por la ventana- y con el director, el trío protagonizó ayer una promoción ‘de altura’. Hubo apuestas a ver quién de todos era el más alto. Según fuentes de internet, Fernando León (1,98) pasa dos centímetros a Robbins, aunque el propio cineasta asegura que el actor es más alto que él. No hay discusión con el puertorriqueño (1,88).

Del Toro, que definitivamente participará en Star Wars: episodio VIII, interpreta en la película de Fernando León a Mambrú, un tipo que hace muy bien su trabajo y que se encuentra en la última misión antes de volver a casa. Y ese es justamente su conflicto. “No creo que sea un hombre que lo puede dejar todo, él sabe que por más que vuelva a casa, jamás va a buscar un trabajo en una oficina”, explica el actor, que reconoce que en el personaje hay mucho de él mismo, además de la nacionalidad y los dos idiomas. “En cierto modo soy como él, si decido meterme a director, no creo que pueda dejar de actuar”.

A los pies de Víctor Erice

Por el momento, está imparable como intérprete. En Cannes presentó esta película y Sicario, la nueva aventura de Denis Villeneuve. Tiene por estrenar un trabajo con el maestro Terrence Malick, prepara filme con Harmony Korine y la mencionada entrega de Star Wars. “Mono sabe, palo que trepa”, dice cantarín. “Ahora yo ya soy veterano y sé mucho más y los directores también saben ya cómo trabajo. Todos saben que soy un poco testarudo, que me gusta mucho hacer sugerencias y colaborar, y ellos me dan un poco más de libertad”.

Fotograma de la película 'Un día perfecto'.

Libertad a la que estaría dispuesto a renunciar si finalmente Víctor Erice se lanzara a rodar una película y la llamara para trabajar en ella, tal y como parece que le ha medio prometido. “Se lo dije en Cannes, para él estoy para cualquier cosa, si necesita que le carguen la maleta, yo se la cargo”.

“Cuando vi su trabajo se me abrió la mente –dice Benicio del Toro-. Erice es uno de esos artistas a los que se debería dar una llave para que hiciera lo que le diera la gana. Me enteré de que estaba de jurado en Cannes y aunque no sabía ni cómo era físicamente fui a buscarle y empezamos una relación. Pero él tiene su ritmo, me decía todo el rato:

"Estamos en una nueva era"

Por derroteros diferentes se mueve ahora Tim Robbins, que tras haber girado –también en España- su montaje teatral de El sueño de una noche de verano, de Shakespeare, sigue entregado a la autocrítica y la sátira de la serie de televisión The Brink. Dos proyectos que, con Un día perfecto, abarcan diferentes aspectos del humor.

“En medio de esta locura que estamos viviendo es esencial encontrar el humor”, sentencia el actor y director. “El humor es una muy buena forma de iluminar las cosas que los poderes prefieren esconder y mantener ocultas. Al fin y al cabo, ‘Dr. Strangelove’ (‘¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú’) hizo mucho más en la denuncia de las armas nucleares que cualquier película documental”.

“Ahora estamos en una nueva era, podemos cambiar las cosas sin revoluciones violentas, simplemente con información. Antes la información estaba controlado por los poderosos, ahora hay más canales con Internet… Hace unos años millones de personas se manifestaron en 500 ciudades del mundo protestando por una guerra que iba a estallar, sabíamos que iba a suceder gracias a Internet. Ahora la gente toma el poder de manos de los que lo han tenido tradicionalmente”.