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"Es como un ovni dentro de otro ovni"

Miquel Barceló defiende su cúpula del Palacio de la ONUen Ginebra como una consecuencia natural de su carrera

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El camino hacia la cúpula de la discordia está minado de estrictos controles de seguridad. Funcionarios de diversas nacionalidades transitan por los pasillos de la sede de la ONU en Ginebra. La cúpula de Miquel Barceló se encuentra en la tercera planta. 'Es formidable, una obra con lugar propio en el patrimonio artístico de la ONU', asegura Bernard Vansiliette, funcionario de la organización y uno de los primeros en contemplarla.

El artista mallorquín recibe a las puertas de la Sala XX, rebautizada de los Derechos Humanos, con una actitud temerosa. 'La polémica [el coste de la renovación alcanza 18,5 millones y el Gobierno español desvió para ello 500.000 euros de Fondos de Ayudas al Desarrollo] no me incumbe. Lo que hay que preguntarse es si os parece bien que las empresas españolas y el país inviertan en estas cosas. Me gustaría que se invirtiera más en arte'.

Tras las palabras de Barceló, le toca hablar a su obra: un universo que se debate entre lo arcaico de sus estalactitas y el influjo pop de sus colores. El artista estima que cerca del 80% del coste de la reforma corresponde a obras del hemiciclo ajenas a la cúpula: cabinas de intérpretes, mobiliario de oficina, etc. 'Es un ovni dentro de otro ovni', comentó Barceló.

Con 42 metros de diámetro, la cúpula se eleva a 14 metros de altura. El efecto de dinamismo que transmite cambia de colores y profundidad según el punto de vista se explica por la técnica de pintura lateral, aplicada con una manguera de sur (donde se sitúa a la entrada) a norte (lugar de la presidencia).

Barceló evocó a un oleaje cuya espuma blanca se rompe en algunos puntos con composiciones que imitan a impactos de meteoritos. Para ello, bajó unos centímetros la altura original de la sala y, sobre una base de tela sintética encolada, extendió un nido de abeja con aluminio ligero. Propuso mejoras para que los visitantes contemplen la cúpula de cerca. 'Se hará una barandilla para acceder al techo de estalactitas sobre las cabinas de los traductores', declaró.

A la hora de encuadrar esta obra en su carrera, Barceló tiró del hilo continuista: 'Es una obra más, pero más grande. Cuando me lo propusieron, trabajaba en cuadros en la misma dirección, con estalactitas, pero ahora el efecto es más notable'. La Sala XX se inaugura el día 18, aunque no será operativa hasta el 12 de diciembre, 60 aniversario de la sede de la ONU en Ginebra.