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Paco Cabezas: "La clave era no hacer de 'Penny Dreadful' un pastiche"

El director español fue el encargado de dirigir el último episodio de ‘Penny Dreadful’, una serie de culto desde sus comienzos que se ha ido en su mejor momento con un final triste y demoledor, pero coherente con el tono tenebroso de la ficción creada por John Logan.

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Un instante de la primera temporada de 'Penny Dreadful'

MADRID.- El fin, que no cancelación, era algo que sobrevolaba internamente a Penny Dreadful mientras rodaban la tercera temporada. Era algo que se rumoreaba dentro del equipo. Lo cuenta el propio Paco Cabezas, director de cuatro de los nueve episodios que han compuesto la tercera y última temporada de Penny Dreadful y que puede presumir de haber sido “el hombre que ha matado a Vanessa Ives”, aunque aclara que comparte el hito seriéfilo con otros dos, el creador y el personaje que le da el tiro de gracia. La ficción de John Logan dice adiós en lo más alto, dándole el final que quería su creador y que merecía su personaje principal, Vanessa Ives, interpretada por una Eva Green cuya actuación clama a gritos por un premio, llámese Emmy o Globo de Oro. Quizá este sea su año.

Penny Dreadful, que debe su nombre a esas historias de terror vendidas en la Inglaterra del siglo XIX a penique, se va en su mejor momento. “Esa era la clave, no convertirlo en un pastiche. Prefiero acabar algo en alto, en el culmen. Me parece que la tercera temporada, y no porque la haya dirigido yo, es maravillosa de principio a fin. Me parece mejor acabar ahí que alargarlo tres temporadas más y que acabe perdiendo su esencia y se convierta en una parodia de sí misma”. Quien habla así es Paco Cabezas, director de los episodios cinco, seis, siete y nueve, quien explica que John Logan, el creador, “tenía muy claro donde quería terminarla” y era el resto del equipo el que le sugería caminos para continuar.

La llegada del director de Carne de neón a la serie de Showtime tiene su propia historia. Nada tiene que ver el hecho de que otro español, Juan Antonio Bayona, fuese el encargado de ponerla en marcha hace dos años. Sus caminos han ido en paralelo. La idea era que el sevillano dirigiese algún episodio de la segunda temporada, pero no pudo ser. En esos momentos se encontraba inmerso en su película Mr. Right –que puede verse en Netflix–y no pudieron cuadrar la agenda. Hubo que esperar a la tercera y Cabezas se alegra. Le ha tocado la mejor de las tres. Y además, en lugar de dos, como iba a ser originalmente, le dieron cuatro, incluido el último, el que todos recordarán.

Cabezas: "Uno tiene la sensación de que en la primera temporada la serie está intentando encontrándose a sí misma en cuanto al tono"

“Uno tiene la sensación de que en la primera temporada la serie está intentando encontrándose a sí misma en cuanto al tono. La segunda es una temporada como más tranquila y más reflexiva con respecto al personaje de Vanessa y la criatura. Y es en la tercera donde explota”. Y así es, es como si en esta nueva tanda de episodios, la última, hubieran decido echar el resto. Es todo más excesivo, más bizarro, más emocional, más pasional, más violento, más oscuro, más Penny Dreadful. también va más en la línea del director de la primera gala de los Premios Feroz.

“Creo que por mi tono como director encajo mucho mejor en esta tercera temporada donde todo explota y es más espectacular a muchos niveles”, reconoce en una entrevista telefónica con Público solo unas horas después de la emisión en España del desenlace. Ese del que ya vaticinó algo unas semanas antes en una charla organizada por Movistar +, pero del que “no podía hablar libremente. Me ha costado la vida callarme, creo que nunca en mi vida he tenido que guardar un secreto así”, bromea.

Nadie imaginaba un final así

Para despistar, y con el sentido del humor que le caracteriza, habló de que iba a ser como una Boda Roja –en referencia al capítulo de Juego de Tronos en el que no sobrevivía ni el apuntador–. Lo que nadie era capaz de imaginar era que no se trataba tanto de la cantidad de muertes como de quién moría. Y ahí estaba la gran sorpresa que se guardaba Logan en la manga. El final de Vanessa Ives, su querida y la de todos Vanessa. “Lo gracioso es que la gente, viendo comentarios en Twitter anteriores a la emisión y viendo un poco lo que los fans comentaban, decían ‘puede morir Malcolm’ o ‘puede morir Dorian’… Nadie se atrevía a decir que Vanessa Ives podía morir y cuando ha ocurrido (risas)… Me río pero no debería reírme, hay una parte malvada y sádica mía que es como poder decir que soy el hombre que mató a Vanessa Ives, por decirlo de alguna manera. Probablemente seríamos tres los hombres que hemos matado a Vanessa Ives, John Logan, Ethan Chandler y yo. Es un poco horrible (más risas)”.

El final ha sido un shock, para todos. Para el equipo y los fans. Pero lo cierto es que va en la línea del cariño que John Logan ha demostrado siempre por su personaje. Reconoce Cabezas que tanto ella como la criatura de Frankenstein son dos personajes adorados por su creador. Un Logan, nominado a tres Oscar como guionista, que ha volcado en tres temporadas todo su cariño, su saber y su respeto por estos personajes. Esa “familia de freaks”, como la define Cabezas, que “se quieren, se odian, se relacionan, quieren matarse y follarse a la vez. De alguna manera era para mí lo más bonito de la serie, esos personajes inadaptados que están solos en el mundo pero que se apoyan unos en otros”.

Al final lo que mueve a todos es la búsqueda del amor, de la compañía y de una familia. Drácula (Christian Camargo), el ser que persigue durante toda su vida a Vanessa, en realidad no quiere someterla, sino servirla. Y así se lo dice justo antes de morderla con su consentimiento cuando ella, cansada de luchar, decide rendirse y ser ella misma. Y algo similar les pasa a todos los demás. Todos buscan la aceptación tal y como son.

John Logan se mantiene fiel a la esencia de los personajes literarios alejándose de la imagen dada por el cine y las series con anterioridad

Las criaturas, John (Rory Kinnear) y Lily (Billie Piper), como seres obligados a volver a la vida por un padre cruel contra el que claman venganza con el dolor de una vida pasada que recuerdan. Ese hombre lobo, Ethan Chandler (Josh Harnett), con dos padres que encuentra en Sir Malcolm (Timothy Dalton) al progenitor que siempre quiso. Ese Frankenstein (Harry Treadaway) desquiciado, que juega a ser Dios y que acaba encontrando la redención en un acto de amor verdadero hacia una de sus criaturas. Ese Dorian (Reeve Carney) que ha visto siglos y siglos de lujo y miseria y no deja de estar siempre solo pese a tanta belleza y opulencia como se mueven a su alrededor.

Logan se mantiene fiel a la esencia de los personajes literarios alejándose de la imagen dada por el cine y las series con anterioridad. Su Drácula nada tiene que ver con el de los clásicos del terror como el monstruo de Frankenstein en nada se parece a la dibujada por James Whale con la ayuda de Boris Karloff en los años 30. “John intenta llegar al concepto y expresar toda su complejidad. Llegar un poco al corazón, al núcleo, y unificar todos esos personajes en una historia. Lo bonito de verlo terminado es para mí de alguna manera no alargarlo en el tiempo y que se convierta en un zombi que ha perdido su sentido”, alaba Cabezas.

Un adiós cargado de simbolismo

El último episodio no solo ha sido de los mejores, sino que ha sido rodado con especial mimo, con el cuidado de ese padre que mima a sus hijos y les acompaña de la mano hasta el final del camino. Se nota en cada escena, en cada plano, en cada detalle. Todo está cargado de simbolismo. “Es lo más complicado que he rodado en mi vida. Creo que más allá de la acción y de colgar cadáveres en ganchos que eso se me da bien y me divierte, la escena final entre Eva y Josh fue quizá la más compleja. No tanto por la complejidad técnica como por la complejidad emocional, porque sabías que estabas cerrando la serie y que estabas terminando una era. Queríamos dar a los fans lo que esperaban de la serie”. Eva Green siempre confió en el director español para ese final y no se equivocaba.

Sobre la escena final: “Está todo muy cuidado, la idea del espacio blanco, el espacio vacío, la idea de las velas que es como una ceremonia y que puede parecer una boda o un funeral"

“Está todo muy cuidado, la idea del espacio blanco, el espacio vacío, la idea de las velas que es como una ceremonia y que puede parecer una boda o un funeral, la idea de que la cámara se eleva como el alma de ella que se eleva y se aleja. Contando la historia de la manera más visual posible, casi operística. Penny Dreadful siempre tiene ese tono de ópera, como de Aída. Intentar crear un final a la altura de las expectativas”. Esa escena de la que habla Cabezas es la última de Miss Ives, pero no la última de la serie. Porque hasta en dar un tiempo de luto y asimilación a los fans han pensado. Después del shock hay más, quince minutos en los que digerir la tragedia y ver qué ocurre con el resto de personajes. Hasta llegar a la imagen final, esa en la que la primera criatura de Frankenstein, John Clare, que comparte un pasado con Vanessa, ante su tumba se despide de ella y de todos. “Me parece una imagen muy bonita para terminar y cerrar el círculo”.

Penny Dreadful se va, pero aún hay vida por delante, porque esta es una de esas series en las que el boca a boca es poderoso. “Ahora está todo el mundo con The Walking Dead y Juego de tronos. A lo mejor cuando ya ha pasado la serie te pones, en plan ‘voy a descubrir esto que me han dicho que merece la pena’, y en el momento que te enganches ya no puedes dejarlo”. Y quién sabe, quizá de aquí salga un spin off. Personajes en cuyo pasado y futuro indagar a partir de Vanessa Ives hay, y muchos. Ahora lo que toca es llorarla a ella. Ha dejado de sufrir y se ha ido con todo el amor del mundo. El de su creador, sus queridos Chandler y Malcolm y de las “millones de personas que aman la serie de manera desatada”. Descanse en paz.