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El Parlamento portugués rinde homenaje a Saramago

Representantes de la política portuguesa se unieron para expresar su pesar por la desaparición del escritor

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El Parlamento portugués dedicó hoy un minuto de silencio y aprobó, por unanimidad, un voto de pesar en memoria del premio Nobel luso José Saramago, fallecido el pasado viernes a los 87 años.

A la sesión plenaria en la Asamblea de Portugal asistieron la viuda del literato, la española Pilar del Río; su nieta, Ana Saramago de Matos; y su editor, Zeferino Coelho, entre otros familiares y amigos.

Representantes del gobernante Partido Socialista (PS); el centro-derechista Social Demócrata (PSD); el democristiano CDS-PP; el Bloque de Izquierda (BI); el Partido Comunista Portugués (PCP); y Los Verdes se unieron para expresar el pesar por la desaparición del escritor.

'La muerte de José Saramago constituye una pérdida irreparable para Portugal, para el pueblo portugués, para la cultura portuguesa', reza el documento aprobado en el plenario y leído por la diputada socialista Celeste Correia.

El resto de los portavoces de los partidos se pronunciaron en la misma línea y lamentaron la pérdida del 'gran escritor que es Saramago, que dignificó la lengua y la cultura portuguesas'.

La ministra de Cultura lusa, Gabriela Canavilhas, afirmó que el escritor es 'una referencia atemporal' y lo situó a la altura de las grandes plumas lusas, Luiz Vaz de Camoes (1524-1580) y Fernando Pessoa (1888-1935).

Saramago, que falleció en su casa de la isla española de Lanzarote y fue repatriado en un avión militar portugués el pasado sábado, recibió el homenaje de miles de portugueses que desfilaron ante la capilla ardiente instalada con su féretro en el Ayuntamiento de Lisboa.

El escritor fue incinerado el domingo en el cementerio del Alto de San Juan de Lisboa tras haber asistido a sus honras fúnebres las primeras autoridades del Gobierno portugués, la vicepresidente del Gobierno español, Maria Teresa Fernández de la Vega, y numerosos amigos e intelectuales de los dos países.

La reciente desaparición del único Nobel en lengua portuguesa disparó esta semana la venta de sus libros, que se han multiplicado prácticamente por diez en las principales librerías de Portugal.