Publicado: 19.02.2014 08:00 |Actualizado: 19.02.2014 08:00

¿Qué pasa cuando te enamoras del sistema operativo de tu móvil?

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Resulta que Spike Jonze, uno de los nombres 'sagrados' del cine independiente norteamericano (al menos hasta su tercera película),  calificado como revolucionario activista del arte, como destacado agitador cultural, es un tipo bastante normal al que le interesan las mismas cosas que a la mayoría. La mejor prueba de ello es Her, su cuarto largometraje y el primero que rueda sobre un guion propio. Ganador del Globo de Oro precisamente por el Guion y aspirante a cinco Oscar (entre ellos el de Mejor Película), cuenta aquí una historia miles de veces repetida, la de un hombre enamorado. La excepcionalidad de Jonze, su sello, lo que le eleva a la categoría de artista no es, pues, tanto el qué, sino todo lo que rodea a esa historia de amor. Ambientada en un futuro muy muy próximo, Her es la aventura emocional de un tipo que se enamora del sistema operativo de su teléfono móvil.

Protagonizada por un sobresaliente Joaquin Phoenix y por la sugerente voz de Scarlett Johansson, Her es también una reflexión sobre el vínculo que establecemos con la tecnología, y además es el relato de cómo somos y no somos capaces de relacionarnos unos con otros, de cómo buscamos y creamos o evitamos la intimidad con otras personas. "Siempre ha habido formas de evitar la intimidad, no es algo que pase ahora por la tecnología".

Theodore Twombly es un hacha en su trabajo. Él escribe cartas por encargo en una empresa dedicada a ello. Cartas de padres, de hijos, de amantes, de amigos... Recién salido de una ruptura sentimental traumática, en las emociones ajenas es, sin embargo, el mejor. Solitario, aunque rodeado de personas que le quieren y le aprecian, pasa el tiempo con juegos que incluyen hologramas y recibiendo y contestando emails o interactuando con su teléfono. Un día decide cambiar el sistema operativo de éste y ahí descubre el amor. Elige para el nuevo SO la voz de una mujer, Samantha. Y poco a poco, a medida que va utilizando el nuevo programa, se va colgando de él, empieza a enamorarse.

El amor de Theodore y Samantha no es ni bueno ni malo, es como la inmensa mayoría de los enamoramientos. Jonze no señala con dedo acusador o crítico la relación del hombre con las nuevas tecnologías, no valora ni social ni éticamente las dependencias creadas, no dicta sentencia. Y en ello está, sin duda, uno de los grandes hallazgos de su película. "Intento escribir sobre cosas que no entiendo del todo y procuro empatizar con los personajes. Por eso intento no emitir juicios sobre lo que están haciendo -dice Spike Jonze-. No viví hace cien años, pero el problema de este personaje es un problema de siempre. Me interesaba la idea de comunicar los sentimientos. Y pensando sobre ello aparecía la tecnología, las redes sociales o los emails... son una forma nueva de crear o evitar las relaciones íntimas. Siempre depende de nuestra intención. Antes de que apareciera todo esto, uno podía sentarse con otra persona y conectar con ella o evitar conectar".

Amy Adams, Matt Letscher, Rooney Mara y Olivia Wilde completan el reparto de esta comedia romántica, en la que hay una mezcla de melancolía y humor, y que Jonze deja en manos de lo que quiera hacer con ella Joaquin Phoenix. Único rostro de esta historia de amor, el actor "no finge estar enamorado -sentencia el director-, está enamorado. Todo su corazón está en su cara". Y al otro lado, la voz de Scarlett Johansson, que antes fue la de Samantha Morton. "Eso es parte del proceso creativo, es verdad que ahora la voz de Samantha Morton no sale, pero es parte de la película".

Una película donde deslumbra el mundo ultratecnológico en el que viven los personajes y con la que Spike Jonze, considerado uno de los ‘gurús' de las nuevas tendencias culturales, ha conseguido lo más difícil todavía, rescatar y volver a poner de moda los pantalones de talle alto que no le sientan bien ni siquiera a Phoenix.

Futuro y pasado que se encuentran en esta película y que tienen mucho que ver con el cine tal y como lo entiende este creador. "¿Las nuevas tecnologías en el cine?" repite cuando se le hace una pregunta sobre ello, "a mí me encanta escuchar y contar historias y no me importa cómo se cuenten. Las historias siempre se van a contar. La historia del cine es alucinante, hoy se pueden hacer cosas muy radicales todavía, ahí está Gravity, nadie había rodado de esa manera, esas imágenes..., pero al fin y al cabo es una historia más".

Her, una de las favoritas para el Oscar, es una continuación bastante lógica en la trayectoria de este creador, un artista que comenzó en los universos del skate, el grafiti urbano, la música y la cultura alternativas... mundos que alumbraron sus primeros proyectos (Dirt Magazine, Grand Royal Magazine...). Autor de algunos de los vídeos musicales más celebrados de los últimos años (Sabotage, de Beastie Boys; Weapon of Choise, de Fatboy Slim), Spike Jonze fue miembro del equipo creador de la provocadora serie de televisión Jackass.

Y en el cine debutó con la historia de un marionetista que encontraba la manera de entrar en el cerebro de John Malkovich (Cómo ser John Malkovich, 1999). Filme al que siguió la aventura de dos hermanos guionistas y el bloqueo de uno de ellos (Adaptation. El ladrón de orquídeas, (2002). Donde viven los monstruos (2009), magnífica adaptación al cine del libro de Maurice Sendak, fue su tercer largometraje, y en él un niño se convertía en el rey de los monstruos. Una premisa un tanto disparatada que, como todas las que dan luz a sus películas, permitía profundizar en un tema de los de siempre.