Publicado: 20.11.2014 07:00 |Actualizado: 20.11.2014 07:00

Pasolini: "La forma en que la sociedad trata a sus muertos es reflejo de cómo va a tratar a los vivos"

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Se apellida Pasolini y es descendiente de Luchino Visconti, dos gigantes del cine. Romano, afincado en Londres desde hace cuarenta años, abandonó un lucrativo trabajo en la banca para dedicarse al cine. Productor de películas como Full Monty, Palookaville o Mi Napoleón, entre otras, ha conquistado tanto éxito con ellas como con las dos que ha dirigido: Machan y Nunca es demasiado tarde. Con ésta última, que se estrena ahora en España, Uberto Pasolini ganó cuatro premios en el Festival de Cine de Venecia. "Soy un productor que dirige películas", sentencia y explica qué necesita para involucrarse en la dirección de una historia.

La reflexión sobre la soledad y la muerte, y la forma en que esta sociedad trata a sus muertos fueron el detonante en el caso de Nunca es demasiado tarde. Primer trabajo protagonista del actor británico Eddie Marshan, es la historia de un funcionario que se dedica a buscar a familiares de las personas que mueren solas. "Entrevisté a un funcionario que hacía este trabajo en el centro de Londres. Fui a conocerle y  a otros que trabajan en los barrios pobres de Londres. Les acompañé a los entierros, las cremaciones, las búsquedas en las casas de los muertos... Fue una experiencia muy fuerte. Hubo veces en que yo era la única persona presente en un entierro, no estaba ni el funcionario... El cura, el muerto y yo. Entonces te sientes con la responsabilidad de ser el testigo de una vida pasada, de una vida olvidada. Es impresionante estar ahí, delante de la tumba de alguien que no conoces. Te llega dentro".

¿Qué pensaba en esos momentos?

¿Cómo es posible que vivamos en una sociedad en que la gente llega a esa situación? Aunque en la película lo principal no es hablar de la muerte, sino de la vida y de cómo nos relacionamos unos con otros.

La película también hace un retrato social, ¿no?

"La calidad de una sociedad está en cómo se porta con los más débiles"Sí, la película también habla de la situación social, de dónde está la vida hoy en nuestra sociedad, con tanto trabajo, tanto internet... Parece que no tenemos tiempo de conocer a nuestros vecinos. En Europa no conocemos a nuestros vecinos. El mundo de barrio se está perdiendo. Antes conocías a las familias de al lado, había una conexión natural. Ahora nadie se da cuenta si su vecino no ha salido de casa en 24 horas. Y pasan cosas horrorosas, pero el Estado por razones económicas o políticas deja de lado a los más débiles, les deja desasistidos.

¿Eso es lo que pasa ahora en Inglaterra?

En Inglaterra hace cuatro años que gobierna el partido conservador y se está cargando todas las conquistas del partido laborista, todos los servicios sociales. El ministro de Finanzas habla como si todo fuera cuestión de pasta y, no, es una forma de ver la sociedad. Si una persona necesita ayuda, no es porque sea perezosa o porque no tenga ganas de trabajar... La calidad de una sociedad se muestra en cómo esa sociedad se porta con los más débiles.

¿Qué tiene que ver eso con los muertos?

"Es el momento de ver si la sociedad entiende lo importante de la generosidad"Los muertos no pueden hablar de sus derechos. La forma en que la sociedad trata a sus muertos es reflejo de cómo va a tratar a los vivos. Esta sociedad trata mal a los viejos, a los enfermos, a los muertos... y ahora, que estamos en un momento difícil, es el momento de ver si una sociedad entiende lo importante de la generosidad. No hay que pensar en la sociedad como un grupo de individuos, somos un grupo conectado.

Si la forma en que una sociedad trata a sus muertos es un reflejo de cómo tratará a los vivos, ¿qué piensa usted del maltrato a las víctimas de la Guerra Civil española, enterradas y abandonadas en cunetas...?

En la película también podría reflejarse eso. Lo que el personaje hace por los muertos es ponerse como testigo de esas vidas, que sean reconocidas como vividas, que esa gente no desaparezca solo porque no tenga un pariente... Por eso el personaje hace loas fúnebres que nadie va a escuchar, porque ese es un momento de reconocimiento de las vidas. No se puede olvidar a la gente solo porque sea más fácil olvidarles. En España se necesita hacer lo mismo. La verdad es importante. En Sudáfrica, cuando se cambió la situación política, fue necesaria una reconciliación y ésa no es posible sin la verdad. Es cierto que si estamos todo el rato mirando hacia atrás no se llegará nunca a la reconciliación, pero tampoco es posible si se pretende que el pasado no existe.

Ahora son los que mueren y no tienen a nadie, pero antes, como productor o director, se ha ocupado de desempleados, emigrantes... ¿Qué busca con esas historias en el cine?

Conocer cosas de mundos que no conozco. Mi vida de privilegiado no me interesa nada. Intento matar mi curiosidad interna y no voy a pretender que con mis películas voy a enseñar algo, aunque sí quiero compartir. Quiero que el espectador haga el mismo viaje de descubrimiento que he hecho yo y luego hable sobre ello. Me llegan las vidas de los olvidados y me gusta contar la historia no oficial.

¿Su próximo proyecto será como director o como productor?

Es que yo no soy un director, soy un productor que dirige películas. Es algo que no mucha gente tiene claro. Hoy hay muchos que se llaman directores y que sería mejor que se dedicaran a vender zapatos, que es un oficio estupendo, por cierto.