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Patrones para la revolución

Cuando desapareció la pasarela Gaudí, la crisis abrió las puertas a los diseñadores catalanes más jóvenes. Encontraron en 080 Barcelona Fashion su reserva natural, que se consolida como la alternativa a la trad

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Después de la tormenta siempre llega la calma. Este miércoles arranca la tercera edición de 080 Barcelona Fashion, la pasarela que cogió el testigo de la extinta Gaudí y que promete poner punto y final a los seísmos que han asolado la moda catalana. La apuesta de Barcelona por la creación independiente y los jóvenes creadores no sólo ha abierto un terreno virgen para las nuevas generaciones de diseñadores, sino que ha redibujado el mapa de la moda española. La línea divisoria que tradicionalmente había identificado a Barcelona con la moda masculina y a Cibeles con la moda para mujer se ha diluido por completo.

La huida masiva de las principales firmas y diseñadores barceloneses a Cibeles y París ha permitido que salga a la luz un batallón de creadores adscritos a la vanguardia y la investigación: la bicefalia persiste, aunque ésta ya no es una cuestión de género.  

 

La Ciudad Condal está optando por un modelo que no sólo apuesta por la novedad de su contenido, también lo hace por la modernización de su continente y una visión mucho más internacional. De esta forma, al mismo modo que se potencia el desembarco de los diseñadores catalanes allende nuestras fronteras, 080 Barcelona Fashion ha iniciado algo que hasta la fecha parecía imposible: importar nombres internacionales, entre los que se encuentran Petar Petrov, David Steinhorst y Lutz.

El primero, dedicado en exclusiva a la moda masculina más visionaria, se ha convertido en uno de los nombres más rupturistas de la Semana de la Moda de París y ha ganado con el preciado premio Unit F, otorgado por la crítica internacional. Por su parte, Steinhorst lo hace avalado por el galardón que otorgan los almacenes Harrod’s. Mientras que Lutz, firma constituida por Lutz Huelle (mano derecha de Martin Margiela durante cinco años) y David Ballu, ya hace tiempo que abandonó el estatus de joven promesa para convertirse en una de las firmas de lujo (porque también hay modernos con pasta) más excitantes del panorama internacional.

 

El frenético calendario que arranca este miércoles con el desfile de Teresa Helbig (única concesión del certamen a la moda más tradicional), y la exposición de la diseñadora Miriam Ocariz. De la idea a pasarela, promete establecer las bases del nuevo diseño independiente, donde ni todo es underground ni está pensado para extraterrestres, tan sólo se buscan nuevas vías de expresión para la estancada moda española, demasiado predecible y masificada.

Así, Gori de Palma ofrecerá su particular rigor estético y formal, avivado con una fuerte carga conceptual. “La nueva colección de verano se presenta como la segunda parte de mi nueva trilogía Le Temps. Si en la anterior colección, 59 Le temps detruit tout, abordaba la decadencia y vulnerabilidad que supone el paso de los años, en esta nueva colección, The age of innocence, me enfrento al tema de la inocencia y la sensualidad de la juventud”, comenta el diseñador.

De la severidad de Gori a la extrema feminidad de Bambi by Laura, que para la próxima temporada se inspira “en la super heroína del manga japonés Sailor Moon”, donde el clasicismo y la moda espacial vivirán un encuentro estético.

En 080 Barcelona Fashion también habrá espacio para quienes refrescan y actualizan la moda más tradicional. El pasado y el futuro quedan unidos con los procedimientos propios de la alta costura y las últimas tendencias juveniles, como es el caso de Alberto Tous, que se decantará por el trabajo “con tejidos que me sugieren formas y volúmenes, junto a colores no definidos, que forman piezas para mujeres que hacen de cualquier ocasión un momento especial”.

Y para quienes no buscan puentes entre mundos en apariencia antagónicos, Eduard Ballester (de la firma EBP), saldrá a la pasarela armado con su personal sentido de la vanguardia. Para la colección de verano 2009 se sumerge en sus orígenes y propone una búsqueda en lo más personal de su estilo.

Todos estos creadores son sólo una muestra de la diversidad que en el presente domina el diseño independiente, y del que Barcelona se ha convertido en su principal escaparate en una alternativa a la moda que vemos en Cibeles.