Público
Público

Paul Thomas Anderson: "Los Óscar son como una campaña política"

'The Master', el nuevo filme del cineasta estadounidense, trasciende la polémica que levantó en Hollywood al saberse que estaba inspirada en el fundador de la Cienciología

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Paul Thomas Anderson ha matado varios pájaros de un tiro. Con The Master -una película magistral que conquistó en Venecia el León de Plata a la Mejor Dirección y la Copa Volpi al Mejor Actor, exaequo para Joaquin Phoenix y Philip Seymour Hoffman- se confirma como uno de los cineastas más valientes, brillantes y sorprendentes de los últimos tiempos. Ajeno a las modas y a las imposiciones comerciales, su película ha trascendido, además, la polémica que se levantó en Hollywood cuando se supo que estaba inspirada en Ron L. Hubbard, el fundador de la Cienciología. Y con The Master no solo ha recuperado para el cine a Joaquin Phoenix, sino que ha revelado un talento de sus dos actores protagonistas más allá del que ambos habían demostrado hasta el momento, que ya era enorme.

La polémica que acompañó al proyecto desde antes de comenzar a rodarse no es baladí, aunque el asunto aburra ya soberanamente al cineasta. Todo en el personaje que interpreta Philip Seymour Hoffman son apuntes sacados de Ron L. Hubbard, fundador de la Dianética y la Cienciología, sin embargo Thomas Anderson decide hacer uso propio de ello. Y aunque la película muestra las tretas y patrañas de La Causa (así se llama en la ficción), además de las ilegalidades económicas, todo esto no es, ni de lejos, el tema central del relato. The Master es una historia de hombres, una relación apasionada entre dos tipos que, eso sí, evoluciona sobre las prácticas de esa iglesia. El vínculo que se establece entre ellos encuentra en ese territorio exagerado y alienante el espacio idóneo para su crecimiento. Pero, de hecho, el cineasta finalmente conduce al espectador a un universo conocido y reconocible, el de las relaciones humanas.

Joaquin Phoenix interpreta a un tipo que está roto, por dentro y por fuera. La guerra le ha dejado encorvado, inestable, es un individuo autodestructivo que bebe alcohol que él mismo se fabrica con altísima graduación, que no controla sus ataques de ira y pierde un trabajo detrás de otro. Philip Seymour Hoffman es, ya en el primer encuentro de ambos a bordo de un barco, una figura paternal, un señor ligeramente pasado de peso, peinado, sonriente, sonrosado, que le tiende sus brazos. Poco a poco se hace evidente que se atraen y necesitan uno a otro. Lancaster Dodd, el líder de La Causa, ansía captarle, recomponer sus fracturas,  mientras que Freddy Quell desea desesperadamente creer a ese hombre y mantener ese contacto emocional con él. Los dos saben, también, que nada de eso va a ocurrir.

Desde su presentación en Venecia, se ha hablado mucho acerca de la relación de estos dos personajes, unos dicen que es una relación paterno-filial, otros que es sexual...

Creo que es una relación como la de esas personas que se dan cuenta, no al instante, sino poco a poco, de que sienten mucho el uno por el otro, como si se conocieran de antes, como si se pertenecieran... Es una especie de amor muy intenso, pero también problemático, porque probablemente no funcione por varias razones... Es algo que surge entre dos personas en medio de la nada. No sé si eso está claro en la película. Creo que sí. Lo cierto es que no nos centramos en esa confusión en la película, pero creo que queda claro que ambos se atraen, les une algo, una especie de enfado, de ira. Me gusta una escena, cuando Freddy llega a casa y ambos se abrazan y empiezan a tirarse por el suelo. Eso es lo que sienten el uno por el otro. Son como niños, pero no hay rollo homosexual ni nada de eso. No tocamos esa parte. Podría haber sido parte de la historia, tal vez, pero no lo es.

¿Es una relación que podría haberse contado entre hombre y mujer o entre dos mujeres?

Da igual que seas hombre o mujer, además, cuando alguien te hace enfadar, lo más probable es que empieces a discutir. Lo importante es la relación que hay entre ellos, estos personajes empiezan a discutir como los chicos. Creo que ese comportamiento está en todas las personas.

En sus relaciones ¿se considera maestro o discípulo?

No lo sé... Es un sentimiento variable. Me siento maestro o discípulo, depende. Es un sentimiento completamente distinto unas veces de otras. Ahora me están haciendo muchas preguntas y yo me siento a dar una respuesta intelectual sobre mi película, como un maestro, pero en la habitación de arriba [la entrevista se hizo en un hotel de París] tengo tres hijos a los que tengo que cambiar los pañales, meter  en la cama y con los que me siento un aprendiz como padre. Es muy jodido sentirte un maestro como se siente él, el personaje de Philip Seymour Hoffman, pero él es él.

¿Qué figura sería hoy El Maestro?

Oprah Winfrey. Todo el mundo hace lo que ella dice que es bueno.

La película se inspiró en Ron L. Hubbard, fundador de la Cienciología...

Sí, hay mucho de él en esta historia, hay muchas cosas que son de Ron L. Hubbard.

¿Ha sido agria la polémica?

No, no hubo mucha polémica... Bueno, sí, pero solo un poco.

Joaquin Phoenix se ha ganado la fama de actor problemático, ¿cómo trabajó con él el personaje?

No es de esos actores a los que tienes que decir qué hacer. Le adoro, me gusta. Le di algunas instrucciones sobre la manera de andar, la colocación de los hombros... pero él ya apareció en el rodaje con el personaje muy interiorizado. Encontró en su cuerpo la forma de reflejar los años y años de abuso del alcohol y el efecto de la guerra en su personaje. Estaba muy delgado y se sentía cada vez más y más cómodo, y fue integrando en el personaje toda esa actitud física. En ningún momento me cuestioné cómo estaba abordando su personaje. La manera en que lo hizo le vino muy bien al personaje y a la historia. Me gustó.

¿Tuvo control sobre él en el rodaje?

Quiero creer que sí, él es tremendamente trabajador, muy colaborador, inteligente, es un gran actor. Es una gran persona, da gusto trabajar con él. Su interpretación es increíble, es como si un mono hubiera entrado en el estudio donde estábamos rodando. Es un actor muy instintivo, pero tiene mucho más control de lo que aparenta, es muy disciplinado. Ya sé que no da esa sensación, que parece todo un accidente, como si no lo pudiera remediar. Es un actor genial, uno de los mejores.

Con Philip Seymour Hoffman tiene una relación de complicidad y aquí, al parecer, trabajaron juntos el guion.

Fue un proceso de discusión, hablábamos sobre unas cosas y otras. Leíamos el guion juntos... Me encanta trabajar con Philip... ¿Piensas que otro estaría mejor en el papel?

¡No! De hecho parece que usted si no tiene a los mejores actores no rueda, ¿es así?

Claro, cuando uno ve una película, lo que realmente ve son solo las caras de los actores, aquí ves a Philip o a Joaquin. Cuando empecé en el cine no tenía dinero, solo tenía a los actores. Es verdad que una película se puede hacer de muchas maneras, ahora yo podría hacer una película con mi Iphone, y siempre es duro, pero... esta es mi manera.

Algunos críticos han comparado The Master con la obra de Stanley Kubrick y con su obsesión por la perfección, ¿qué dice a ello?

No, nada de eso, tampoco sé que entienden ellos por perfección, no es nada fácil lograrlo. Para mí es terrible buscar que todo sea perfecto, de hecho, lo odio, sobre todo porque es como un corsé, y yo estoy abierto cuando ruedo, no me gusta sentirme limitado. Es genial cuando trabajas con alguien y esa persona te sugiere cosas, esa es la forma en que me gusta trabajar. Además, mi imaginación no es suficientemente buena como para que yo tienda a esa perfección.

The Master está en todas las quinielas de los Óscar, ¿quiere ganar?

Lo de los Óscar es una locura. Supongo que estará bien ganar, pero es raro, es como una carrera de caballos. En la actualidad, lo del Óscar es como una carrera de fondo, como una campaña política en la que los equipos de las películas tenemos que mandar anuncios a Variety para que nos tengan en consideración, para que nos presten atención. Es parte del juego. Por desgracia esto es algo que se está convirtiendo en un elemento necesario para ciertas películas que son peculiares. Es una manera de sobrevivir en la taquilla, la verdad, pero yo no me puedo quejar.

Ha rodado en 70 mm., un formato que se usa para escenas espectaculares, películas épicas... La suya es otro tipo de película, ¿por qué hizo esta apuesta?

Sí, The Master no es esa clase de película. Me gusta utilizar algo cuando se supone que no tienes que hacerlo. Da igual lo que esté rodando, lo importante es cómo te sientes con la cámara. Es verdad que ésta no es una película sobre el imperio romano, pero lo importante es cómo lo veas tú y que se vea bien. De esta forma, todo te traslada un poco a la imagen de aquellos años. Sé que hice una buena elección.