Publicado: 29.09.2016 18:30 |Actualizado: 29.09.2016 07:00

Paul Verhoeven: “Me advertían de la polémica y aquí estoy esperando la gran bronca”

Isabelle Huppert y Paul Verhoeven pusieron misterio y la dosis justa de provocación en Cannes con ‘Elle’, película que se presentó después en San Sebastián y que comienza con una violación a la protagonista dentro de su propia casa. La fascinación ha ganado a la polémica.

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Paul Verhoeven

Paul Verhoeven

MADRID.- El cineasta holandés Paul Verhoeven, reaparecido en Cannes -a pesar del boicot de Hollywood- con la película Elle, se ganó, como casi siempre, el título de ‘gran provocador’. Subversivo y perturbador, le faltaba a su lado una actriz como la impenetrable Isabelle Huppert para conseguir unanimidad en la reacción de la crítica: fascinación total. En San Sebastián, donde la película se presentó en la sección Perlas, ha ocurrido lo mismo. Eso sí, el sentido del humor, negro e inquietante, parece que ha calado más entre las mujeres, mientras que los hombres han sentido más curiosidad por la morbosa reacción del personaje.

Como en las películas que la actriz —si no la más grande, sí una de las mejores del mundo—, ha rodado con Michael Haneke, aquí de nuevo se mete en la piel de una mujer explorando una sexualidad sombría y que desprende misterio por la profundidad psicológica que se adivina en ella. La gran diferencia: Verhoeven ha descargado de gravedad ese primer aspecto y ha subido mucho el tono irónico de la historia.

Historia que comienza, sin avisar, de repente, con una violación. Un desconocido entra en casa de Michelle y la viola. Cuando el intruso huye, ella se levanta casi inexpresiva, recoge los cristales rotos y, aparentemente, sigue con su vida como si nada hubiera ocurrido. Una percepción absolutamente equivocada. A partir de ahí, todo comienza a suceder.



Isabelle Huppert dice que esta película no es una comedia, pero tampoco es un drama, ni un thriller… y desborda ironía por todos lados…

Sí es muy irónica y efectivamente no es una comedia romántica y, desde luego, hay humor, como lo del bebé negro, hay también cosas de thriller, también de cine social… creo que sobre todo es una crítica de la burguesía. Es una especia de mezcla de cosas que pasan en la vida real. Yo no he buscado el equilibrio, lo que quería era ver cómo reaccionaba la gente. No quería encasillar la película en ningún género, a eso renuncié desde el principio, quería la mezcla. Como he dicho hay violencia, thriller, retrato social, drama familiar… incluso me vale la definición que hizo The Hollywood Reporter que dijo que era “comedia de la violencia”. Todo cabe.

En la sala las mujeres nos reímos mucho más que los hombres, ¿es una forma de ver la película sin sentirse agredida?

Aparentemente sí, eso es exactamente lo que está ocurriendo, pero las mujeres siempre os reís más. La verdad es que la película se hizo con muchísima intuición y no conocía bien a los actores, tampoco al equipo… ‘Instinto básico’ tuvo muchísima más preparación, mucho más trabajo previo.

Creo que llegó a Cannes preparado para la polémica, ¿es verdad?

Sí, me habían avisado y avisado para prepararme, me decían que iba a ser una película muy polémica. Sé que hay críticos que la detestan, pero no ha pasado nada. Vaya, que aquí estoy todavía esperando el debate o la bronca. Ya casi estoy convencido de que esta película no es nada polémica.

¿Eso le molesta?

Al contrario, no me gusta nada la polémica porque es destructiva. Yo hablo de temas discutibles, a veces molestos, pero no me preocupa la polémica, solo pienso en no autocensurarme.

‘Elle’ habla de tantas cosas… y de tantas emociones ambigüas del ser humano…

En realidad toda la película está basada en películas sobre la ambigüedad. Cuanto más misterio, mejor es el cine. En esta película hay dos partes, la más misteriosa es la más interesante, lógicamente. Pero tengo que decir que todo eso viene de la novela original.

Será la novela o no, pero se aprecia un cambio enorme entre el cine que ha hecho en EE.UU. y el otro…

Antes de Hollywood, casi todas las películas que hice estaban basadas en autobiografías. Me gusta que en el cine haya algo de realidad. Luego estuve quince años en EE.UU. haciendo ciencia-ficción (RoboCop, Desafío total, Instinto básico, Showgirls…) Pero siempre la realidad ha sido más interesante para mí.

Volviendo a esa segunda parte misteriosa, ¿qué peso tiene en ella Isabelle Huppert?

Muchísimo, sin ninguna duda. Ella tiene unas cualidades superiores, tiene tanta autenticidad… Isabelle es la mitad de la película. Ha sabido ser audaz y buscar en esos lugares oscuros.

Esta película es una adaptación de una novela de Philippe Djian, ¿qué le provocó más interés?

La edad del personaje y también me atrajo mucho la interacción entre los personajes. Eso en el rodaje se tradujo en dos cámaras principales en lugar de en una y otra secundaria. Todo eso y otras cosas me hicieron sentir mucho más libre que en las películas de ciencia-ficción que he rodado. Esto es como Rembrandt o como Monet, que cada vez pintaban con pinceladas más grandes y menos precisas. Eran cada vez más libres.

Isabelle Huppert, jamás víctima

“Hago trabajos más oscuros y sombríos de los habituales”, reconoció la gran Isabelle Huppert en San Sebastián, donde explicó, para los que tienen tantas preguntas sobre su papel en Elle, que “Michelle es una mujer que tiene un plan y decide hacer algo. Ella no quiere ser víctima”.

“La película podría ser muchas cosas, no da una respuesta concreta, sino muchas. Me gustó esa posibilidad de que Verhoeven dejara abierta las puertas… Venganza, culpa… cuanta más información se da de ella, menos se sabe del personajes. Con Chabrol ocurría lo mismo”.

Unas cuantas bromas sobre la esencia diabólica de las pelirrojas, alguna mala cara ante ciertas preguntas y una afirmación interesante: “Lo importante es la relación con el director. Para los que encuentran alguna semejanza entre el personaje de La pianista y el de Elle tengo que decir que sí, que son mujeres que intentan descubrir algo de sentido a la vida a través del sexo, del extremismo sexual. Siempre me he sentido apoyada por Haneke y por Verhoeven”.

La costumbre de ver a esta inmensa actriz en papeles complicados, muchas veces turbios, no quita fuerza a sus personajes. “Nunca he tenido la sensación de que el machismo se hubiera dormido. Hay que estar vigilantes desde luego, yo en cuanto notemos la mínima misoginia, la evito. No lo aguanto, desde luego”.

Fue una malísima idea que después de estas afirmaciones en una rueda de prensa con una pequeña selección de medios alguien le preguntara si le molestaba decir que era feminista. “Por supuesto que no, pero decirlo caricaturiza un poco. Estoy al lado de las mujeres, ya lo he dicho y me molestan las discriminaciones”.