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Peleando a la contra

Los cantautores Marwan y Luis Ramiro consiguen llenar la Joy Eslava madrileña tan solo con el boca a boca y pese al nulo apoyo discográfico.

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Cerca de 1.400 personas pueden ser muchas o pocas según a qué nos refiramos. Si hablamos de un concierto en el que la única promoción ha sido el boca a boca, entonces se antojan muchas. Muchísimas.

Cuando uno consigue llenar la Joy Eslava a base de acordes y canciones a lo largo de 10 años, sin radios que pongan tus canciones, sin locutores que te echen flores aunque ni siquiera hayan escuchado una sola canción de tus disco, sin una discográfica de esas que hoy en día ‘apuestan tanto' por los jóvenes valores, sin nada más en la mochila que una guitarra y un puñado de canciones para mostrar, todo se vuelve más real.

El concierto comenzó con Diecisiete, uno de los temas más enérgicos de Dramas y Caballeros, el último disco de Luis Ramiro. Cantado por ambos, dieron rienda suelta a la emoción. El ritmo bastante acentuado marcó el concierto de principio a fin. Con los dos madrileños alternándose sobre el escenario. Sonaron todos sus 'greatest hits': El Reloj, Mayo de 2002, Romper, Perfecta; y también Palabra por palabra, El chándal, Mi paracaídas, El próximo verano, etc...

Entre los invitados: Carlos Chaouen, Pedro Guerra, Ismael Serrano...

Hubo momentos especiales, con invitados de lujo como Carlos Chaouen, Pedro Guerra, Ismael Serrano y los productores de Joaquín Sabina: Pancho Varona, Antonio García de Diego y José Romero.

El concierto fue una fiesta en la que se celebraba el triunfo de la música. En el que dos artistas son capaces de hacerse un hueco importante en el mundo de la música y de reivindicar un sitio cada vez más importante. La distancia fue el tema que cerró la noche, metáfora del camino recorrido hasta ahora y de todo el que queda aún por recorrer. Una noche para creer en la música.

A Marwan, madrileño de origen palestino, le taladró la música escuchando canciones de Ismael Serrano. Tuvo que dejar su trabajo de profesor para dedicarse de forma plena a la música. Desde entonces no ha parado de tocar por toda la geografía española y de evolucionar con su música pop. Una evolución que ha culminado con Trapecista, su último trabajo discográfico. Su primero de calidad profesional, que le está abriendo muchas de las puertas que antes parecían cerradas y que le permiten sumar conciertos a su cada vez más apretada agenda.

El madrileño Luis Ramiro tocó por primera vez en un escenario invitado por Carlos Chaouen. Desde aquel concierto se cuentan por cientos las canciones que ha escrito. Un compositor incansable. Pudo sacar un primer disco con una multinacional que pasó con más pena que gloria debido a la nula promoción y a las ataduras de un contrato discográfico. Pero se volvió a levantar y compuso Dramas y Caballeros, su segundo disco de estudio en el que pudo contar con los productores de Joaquín Sabina.