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Penélope Cruz caldea el gélido Palast berlinés

Su papel y el de Ben Kingsley en Elegy, de Isabel Coixet, fueron ovacionados por el público

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'El cuerpo tiene más memoria que el cerebro. Recuérdelo'. Eso le dijo por teléfono el escritor Philip Roth a Isabel Coixet la medianoche antes del comienzo del rodaje de Elegy, adaptación de la novela The Dying Animal, publicada en 2001. Roth no leyó el guión, pero conversó largamente en varias ocasiones con Coixet sobre el proyecto.

Así lo contaba ayer la directora catalana en la presentación a concurso en la Berlinale de esta película de amor y muerte protagonizada por Penélope Cruz, Ben Kingsley y Dennis Hopper.

Si los pases de prensa, a los que también asiste el jurado, son un buen barómetro de la acogida de una película, Elegy es hasta ahora el título a concurso que ha gustado más.

El filme conectó desde el primer minuto con un público que, paradójicamente, se rió en muchas ocasiones. No porque el tremendo drama fuera ridículo, sino, más bien al contrario, porque las ocasionales gotas de humor e ironía están contenidas en unos diálogos excelentes que tienen la suerte de ser dichos por Ben Kingsley, un actor enorme que mantiene su acento británico en su papel de profesor y crítico literario, judío americano en el original.

En la cinta, Penélope Cruz es su alumna y amante de origen cubano, treinta años menor que él, y hasta ahí podemos leer si no queremos desvelar el argumento completo.

Quien conozca el cine de Coixet intuirá que tampoco ésta es una historia precisamente alegre. 'Es una película sobre el amor, la pérdida del amor y la mortalidad', explicó la directora, a quien habría que preguntarle por qué es tan despiadada y de dónde viene en sus películas tanta desesperanza sistemática.

Visión doliente

La Berlinale todavía no se ha recuperado de la tristeza de Mi vida sin mí, con una protagonista enferma que sabe que va a morir, y de eso hace seis años. Habrá que acostumbrarse a que su cine simplemente es así. Lo tomas o lo dejas. Pero con su estilo y su manera doliente de ver la vida, Coixet puede llegar a desplegar una sensibilidad extraña en el cine de hoy. El mejor ejemplo de ello es en Elegy la última escena en la que aparece Dennis Hopper.

En su tercer trabajo a las órdenes de una mujer, Penélope Cruz se deshizo en elogios hacia su compañero de reparto Kingsley. Cruz leyó el libro hace seis años, y el personaje de la estudiante Consuela Castillo le pareció difícil. 'Pero eso es precisamente lo que queremos los actores, que se nos exija', comentó la actriz madrileña.

Asimismo, Penélope elogió la 'libertad para crear' de la que dijo haber disfrutado en su trabajo con Isabel Coixet, con quien desea volver a colaborar en el futuro. También Ben Kingsley parece que se entendió de maravilla con la directora, quien creó entre la pareja protagonista 'el ambiente adecuado para poder ser vulnerables el uno con el otro', afirmó el actor británico.