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¡Persigan a esa actriz por su papel!

El alud de insultos que ha recibido la actriz catalana Anna Maruny por su interpretación en el vídeo 'Help Catalunya. Save Europe' evidencia hasta qué punto la polarización social fulmina la diferencia entre interpretación y declaración.

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La actriz catalana Anna Maruny

Se llama Anna Maruny, vive en Barcelona y es actriz profesional. La profusión de insultos y amenazas que ha recibido en los últimos días podrían hacer que se replanteara su vocación. El motivo es un vídeo —que devino viral— y que la organización independentista Òmnium Cultural difundía para llamar la atención de la comunidad internacional y pedir su apoyo “a la libertad y la democracia” en Catalunya.

3 minutos y 27 segundos que despertaron las iras de muchos. 3 minutos y 27 segundos en los que un rostro declamaba un texto bajo el epígrafe Help Catalunya. Save Europe. La pueril diferenciación entre interpretación y declaración —o entre mensaje y canal— quedó salvajemente emborronada a base de insultos y amenazas. La Asociación de Actores y Directores Profesionales de Cataluña (AADPC) salió al paso y anunció a través de un comunicado que tomaría medidas legales por el «acoso» que está sufriendo la protagonista del vídeo.

Los focos se apagan y Maruny desaparece. Ni rastro de la joven actriz y de sus perfiles públicos en la red. Solo unas declaraciones de la madre en las que dice sentirse desbordada. “Lo que hace esta chica es la presentación de unas imágenes reales, ciertas, contrastadas y por tanto verdaderas. Ella hace una dramatización del asunto, podría haberlo hecho con una voz monótona, pero dado que tiene las herramientas como actriz para transmitir una determinada emoción me parece perfecto que lo utilice en un momento en el que la libertad de expresión de un país está en entredicho”, explica Joan Lluís Bozzo, director de Dagoll Dagom.

La dramatización al servicio de una causa en tiempos de máxima polarización tiene sus peligros. Con todo, el director de escena catalán lo tiene claro: “El intérprete nunca puede ser un mero mercenario, no me interesa, sería simplemente un montón de carne y huesos, sería prostituirse, lo único que conseguiría es un desprecio notable por sí mismo”. Una ética del trabajo que Bozzo resume evocando aquellas palabras del actor italo-francés Yves Montand: “Podría interpretar el papel de fascista en una película antifascista, pero jamás interpretaría el papel de antifascista en una película fascista”.

La disidencia se paga

El actor Alberto San Juan, uno de los cabecillas del irreverente Teatro del Barrio, entiende este ensañamiento con la actriz como una evidencia más de ese nacionalismo rancio que aborta de plano cualquier tipo de divergencia que afecte a la unidad nacional: “Me parece horrible pero no porque sea actriz, para mí es como si le ocurriese a cualquier persona, me parece increíble que una persona por defender una postura política determinada se le agreda, de todos modos yo creo que esto es perfectamente coherente en el contexto en el que nos movemos, es la actitud del pensamiento único españolista contra todo lo que huela a disidencia”.

Para el malagueño Antonio de la Torre, Maruny ha sido víctima de un fuego cruzado entre dos instancias de poder y, también, de su propia bisoñez. “Creo que es el eslabón más débil en todo esto, toda mi simpatía para ella, intuyo que ha debido de arrepentirse, es obvio que se siente independentista y que no ha medido el alcance de lo que ha hecho”. Según el intérprete, que confiesa hablar desde un “españolismo que trata de entender las razones del otro”, el vídeo y las furibundas reacciones muestran hasta qué punto somos incapaces de “gestionar nuestros desacuerdos”.

Cabe decir que la respuesta por parte del mundo de la interpretación ha sido excesivamente tibia si nos atenemos a la beligerancia con que Maruny fue atacada. El motivo De la Torre lo tiene claro: “El grado de polarización es tan alto, el pensamiento único parece que se ha impuesto a ambos lados que no me extraña que muchos actores no quieran significarse, el hambre da miedo y el asilamiento profesional”.