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El plantón de Fraga, mucho sexo y la decepción de "ZP"

Diez cosas que (quizás) no sabes de Miguel Ríos

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Miguel Ríos publica sus memorias 'Cosas que siempre quise contarte' (Editorial Planeta). Estos son diez extractos del libro, cargado de sexo, drogas y rock&roll:

1. La visita sorpresa de su madre en una noche de sexo con chicas de Guinea

Una de las anécdotas del libro la protagoniza su madre. Le visitó en Madrid por sorpresa, como solía hacer de tanto en tanto: 'Serían las nueve de la mañana cuando sonó el timbre de la puerta y mi amigo entró en mi habitación y me dijo: ‘hay una señora en el recibidor que dice que es tu madre'. Me quedé acojonado, porque habíamos ligado con unas chicas de Guinea [...] y estaban sobadas en nuestras camas. Pegué un bote que casi se rompió la cama'. Su madre quiso entrar en la casa pero finalmente pudo evitarlo. ‘Si llega a entrar en mi habitación y ve el panorama, le da algo y se muere'', recuerda.

2. Su primer ‘contrato' en la música, de tres pesetas

'A mis once o doce años, mi hermano me hizo una proposición que supuso el primer contrato de mi vida. Me pidió que fuera a cantar a un programa muy popular llamado Los jueves infantiles, en Radio Granada. Si le dedicaba mi éxito familiar, Granada, de Agustín Lara, a una chica que pretendía, me daba tres pesetas. Cuando me llegó el turno estaba muy asustado y más colorado que un tomate [...] de corrido solté que yo había ido a la radio a dedicarle ‘Granada' a la novia de mi hermano, porque me daba tres pesetas. Aquello por lo visto, le hizo mucha gracia al respetable, que soltó una gran carcajada y un fuerte aplauso'.

3. El día que Fraga se marchó de uno de sus conciertos

'Recuerdo un montón de actuaciones donde los de las primeras filas, las autoridades, en plena actuación, se levantaban y se largaban. La primera vez creo que fue Fraga Iribarne, a la sazón ministro de Información y Turismo. En un típico festival de variedades de los de los años sesenta, en el que la figura estelar era Lola Flores [...] Me hice el longuis, y más cortado que un punki en un ‘tedeum', capeé el temporal totalmente aterrado de las consecuencias que me podía acarrear tamaño abandono. Pero no pasó nada. Eso sí, nunca me llamaron para cantar en El Pardo'.

4. Poca literatura en su infancia

'Me dejaba sobornar y corría a comprar tebeos o novelas del Oeste de Marcial Lafuente Estefanía, para perderme por las praderas de Laramie o cargarme a cinco o seis pistoleros en un ‘saloon' de Texas. Fue la única ‘literatura' que leí en mi niñez. Ni en mi casa ni en la de ninguno de mis vecinos vi jamás un libro. nadie nunca me habló de Salgari, Stevenson, Julio Verne; vi Veinte mil leguas de viaje submarino sin saber que antes había sido un libro. Me aficioné años después a las novelas, en Madrid, cuando dejé de tener como urgencias impostergables comer y ligar'.

5. Gran actividad sexual: la envidia de los futbolistas

'Recuerdo la envidia con que me miraban algunos de mis amigos exfutbolistas cuando llevaba a alguna novieta lo ligue ocasional para que tomara el sol mientras jugábamos al fútbol en la Ciudad Deportiva del Real Madrid. La lubricidad de sus miradas cuando preguntaban: 'Te estás hinchando, ¿no?'. Aunque durante años tuve la impresión de que ligaba menos de lo que quería, hubo un tiempo en que salía de casa sabiendo que esa noche no dormiría solo'.

6. Jugó al fútbol junto a su ídolo Di Stéfano

'Tenía veintiséis años, una salud de hierro y era feliz. Me había tocado el premio gordo de la lotería, en forma de canción, y empecé a comprar libertad, que es para lo que sirve el dinero. Jugaba al fútbol los martes y viernes que estaba en Madrid, con mis ídolos de la adolescencia en la Ciudad Deportiva del Real Madrid, de la que me había hecho socio. Esa fue una de las mejores cosas que me han pasado y que siempre quise contarte [...] Recuerdo el día. Me costaba creer que el que me había pedido el balón para sacar la falta fuera Alfredo Di Stéfano, ¡la Saeta Rubia! [...] Enfrente de mí, Puskas, en su español imposible, terciaba: 'Venga, Pepe (Santamaría), deja de joder la marrana y no jodas más'.

7. Su relación con la religión

'Mientras estuve en Granada, mi madre me pedía que fuera con ella a misa a los Capuchinos, que estaban pared con pared con los Salesianos, y que luego me diera una vuelta por el colegio. Pero cuando empecé a trabajar, mi estatus cambió un poco y me vi con fuerzas para inventarme obligaciones; dejé de ir por allí y por cualquier otra iglesia, aunque a mi madre siempre le hice creer que creía. De hecho, mi último acto sacramental fue mi primera comunión. [...] También me olvidé de confesarme. Pero no me olvidé de pecar. Aprendí a trampear la conciencia para acomodarla a una moral en la que no tenían cabida el premio o el castigo de la otra vida. Había que intentar ser decente sin esperar recompensa. Y apostaté de aquel credo hasta el final de mis días'.

8. Su episodio más negro en la cárcel: cuando delató a dos amigos

'El martes día 9 de mayo dos inspectores de la Brigada Especial de Estupefacientes me pidieron que los acompañara a la Dirección General de Seguridad, en la Puerta del Sol [...] Aquella invitación sonó como una orden imposible de desobedecer. Me temblaban tanto las piernas que debieron de darse cuenta de que estaba cagado de miedo[...] Durante todos estos años ha estado delante de mí la abominable imagen de cuando me rendí, el dolor físico del momento en el que me quebraba. Nunca logré dejar atrás del todo el amargo sabor de la delación forzada ni la insufrible vergüenza del momento en que firmé una declaración sin mirar lo que firmaba [...] ¿Cómo habría sido yo si no me hubieran doblegado? Desde entonces, cuando se habla de entereza, no me doy por aludido, y cuando leo historias de valor y resistencia, me cuestiono cómo actuaría. Pasar por la cárcel es una putada, pero pasar sin gloria es una condena a perpetuidad. Por eso lo cuento.

9. Su experiencia con el LSD

'Había probado el LSD y me sentía conectado con el universo. Mi relación con la realidad cambió al tomar ácido. Una suerte de espiritualidad cósmica, que nada tenía que ver con la religión, y sí con el peace and love que aparecía como el logo contracultural de una generación capitaneada por John Lennon.[...] Era la sustancia perfecta para entender un mundo que creíamos que podíamos cambiar solo porque lo deseábamos.[...] El poder alucinógeno de los primeros 'viajes' fue una de las cosas más dramáticas, relevantes y hermosas que he experimentado en mi vida. Fue muy tentadora la sensación de que, con la ayuda de la puntita de un trozo de papel secante en forma de estrella o un cuarto de pastilla, accedías a visiones de una belleza inenarrable. Hasta que el sistema nervioso central canceló los colores y comenzó la pesadilla'.

10. El Clan de la Ceja y Zapatero

'ZP era un tipo cálido y bienintencionado, que se rodeó de la gente que lo llevó al poder dentro del PSOE, que, la verdad, no tenía una gran talla política [...] En 2008, después de haber pedido el voto para Zapatero y ser vilipendiado, per omnia saecula saeculorum, por mi pertenencia al clan de la ceja, escribí la letra del penúltimo tema de mi carrera: 'Memorias de la carretera'. [...] Esta vez ZP empezó a desbarrar por orden de Europa y no tuvo el valor de dimitir antes de aplicar una política contra natura. Firmó una reforma laboral impropia de un partido socialista y los sindicatos mayoritarios le montaron una huelga general a la que me sumé [...] El señor Rodríguez Zapatero se despidió del poder después de arruinar un legado de leyes civiles de primer orden, aliado a sus adversarios en una reforma de la Constitución que consagraba la sumisión al déficit antes que a los ciudadanos. Después llegaron ellos y se extirpó toda esperanza'.