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¿Podrán 43 murales cambiar un barrio?

Un proyecto de la ONU inunda de color las fachadas de un barrio de Sevilla

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Es como estar en Nueva York pero sin salir del polígono'. Es lo que Carmen Bonilla, una vecina de San Pablo, en Sevilla, siente cuando ve los grandes murales que están pintando en su barrio. Ella, a sus poco más de 50 años, nunca ha estado en Nueva York, pero así se lo imagina. Tampoco ha visitado nunca un museo, pero sabe apreciar que lo que más de 40 muralistas de todo el mundo están realizando en su calle 'tiene mucho arte'.

Otra forma de resumir este proyecto de la ONU, que se llama Art for all (Arte para todos), es la de Juan Antonio Jara, promotor de la idea: 'Situar el arte en el centro de la discusión para la transformación social'. La igualdad de género, la lucha contra el SIDA o el medio ambiente son algunos de los temas, muy relacionados con los objetivos del milenio de la ONU, que están llenando de color las, hasta ahora, grises fachadas de este barrio obrero. Jara afirma que 'San Pablo se va a convertir en el mayor museo al aire libre de Europa'.

'Por fin le están dando color a esto, que falta le hacía', comenta un hombre mientras pasea su perro por la avenida del La Soleá, epicentro del barrio y de los murales. Como él, todos los vecinos se han habituado ya a caminar con la cabeza más alta que días atrás. Y es que, conforme han ido avanzando los dibujos, ha quedado al descubierto la calidad de los trabajos. 'Al principio nos faltaban paredes, ahora nos sobran, porque todos los vecinos quieren un mural en su bloque', explica Peter Claesson, de Indigo Incoming and Incentives, empresa organizadora del proyecto en su dos ediciones. La primavera fue Tegucigalpa, Honduras, en 2004.

'Esperamos que la gente se dé cuenta de que su barrio es bonito y así comience a cuidarlo', explica Claesson, que asegura que en tres años los murales recibirán 'un millón de visitas'.

Además, como ya pasó en Tegucigalpa, espera que los vecinos sepan sacarle algo más que provecho artístico: 'Se pueden hacer camisetas de recuerdo y los voluntarios pueden convertirse en guías turísticos'.

La idea puede sonar lejana, pero es cierto que las discusiones no se han hecho esperar entre los propios vecinos. 'Seguro que la gente lo cuida, hay que ser positiva', intenta convencer una vecina a otra algo más pesimista, que cree 'que habrá que esperar algún tiempo'.

Lo cierto es que conforme los 43 dibujos han ido avanzando, tanto los vecinos como la propia ciudad de Sevilla han comenzado a prestar una atención diferente y especial al barrio.

Los artistas puertorriqueños Jaime y Javier Suárez están pintando uno de los murales más interactivos con la propia fachada, la única que no es lisa. Las ventanas de los pisos o los aires acondicionados están siendo integrados en su trabajo, en el que también ha participado el ecuatoriano Nelson Román. 'Es una pintura muy dinámica y alocada', explica Jaime. Atentamente lo escucha Manuel Cabello, un joven grafitero de Sevilla que mira embobado los murales: 'Es flipante'.

Cada día pasa más de una hora observando el trabajo de los artista. La mayoría de ellos son de Suramérica, cuna del muralismo. También han llegado desde Ucrania, Noruega o Rusia, y han participado importantes muralistas como Josh Sarantitis o Sergio Vergara. El próximo martes, la mayoría se habrá marchado, pero quedarán sus pinturas y los vecinos, para decidir si estas cambiarán o no su barrio.