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«La poesía es un lenguaje incómodo para los gobernantes»

Lêdo Ivo carga contra la corrupción en su visita a España

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A Lêdo Ivo le ocurre lo que a muchos: prefiere dormir con sus perros antes que con sus políticos. El poeta brasileño, al borde de los 90 años, ha visto mucho y muy malo. Ha pasado por varias democracias y dictaduras, por la II Guerra Mundial y, ahora, toca la 'grave crisis de la corrupción política'. Por eso prefiere seguir viviendo en su casa de Maceió, con sus 22 perros, lejos de los poderosos y cerca 'del dolor del mundo'.

A la cita, una de las figuras capitales de la lírica brasileña acude sin corbata, pero se ha vestido para el desayuno con su otra prenda favorita: el buen humor. Tampoco olvida unas bambas blancas. Pasará varias semanas en la Residencia de Estudiantes de Madrid, para hablar con sus traductores (entre ellos Marín López-Vega), leer poemas mañana e impartir un taller jueves y viernes.

«A Antonio Machado no le hizo falta conocer ninguna lengua más»

'Incluso cuando solitario, camino entre los hombres', escribe en uno de sus versos y se dibuja el poeta, que se resiste, inútilmente, a las etiquetas. La dilatada trayectoria de este autor puede acotarse por las veredas existencialistas, el paso del tiempo y la presencia implacable de una naturaleza fascinante (en dura pugna con la urbe). Además, Lêdo considera que la poesía marcha de adentro afuera, no al revés. Juega al despiste, claro, porque Ivo baja la armadura cuando se trata de los más desfavorecidos.

'Así como Unamuno dijo Me duele España', yo digo Me duele Brasil'. Me ha dolido y me duele la diferencia de clases. Sin duda, uno de los motivos de mi poesía es el misterio de la injusticia', anuncia, ahora con un tono mucho más grave. 'La poesía es un lenguaje incómodo para los gobernantes. En los países totalitarios son silenciados inmediatamente porque reflejan la verdad', aclara.

Al citar la verdad, el escritor vira la conversación hacia la crisis por la que atraviesa el mundo. Culpa a los bancos y avisa de que 'afectará a los poetas'. Porque ellos son quienes tienen la verdad en el imperio de la mentira. 'Si el mundo fuera un Paraíso, los poetas callarían porque no tendrían nada de qué escribir', le vuelve la risa al cuerpo. Arranca con la prueba definitiva: 'Leyendo la Divina comedia de Dante, uno llega a dormirse en la parte del Paraíso, un aburrimiento. Pero cuando llega al Infierno, con todos esos pecados, ¡uno se levanta!', más risas.

«La brasileña es una pequeña gran literatura desconocida»

Ivo, que hace unos meses recogía el premio Rosalía de Castro, tiene la explicación a la repercusión de su trayectoria fuera de su país (a destacar en España su antología La aldea de sal y Calima): 'Brasil es una nación aislada lingüísticamente del resto de Latinoamérica. La brasileña es una pequeña gran literatura prácticamente desconocida en el resto del mundo'. De hecho, como buen provocador, señala, por contradecir a Pessoa, que su patria no es la lengua portuguesa. 'La lengua se usa para celebrar la experiencia del lugar en el que vive', dice.

Reconoce sus vínculos con la literatura francesa, sin olvidar los reflejos de la tradición española, sobre todo de la Generación del 27. 'A un poeta como Antonio Machado no le hizo falta conocer otra lengua más, porque la poesía española es la más rica del mundo', el escritor sevillano es su favorito. 'Soy un poeta de verbo americano', que consulta siempre el diccionario de la RAE de su mesa. 'El sentimiento del mundo está en todos los poetas. Es inevitable, incluso en casos muy egocéntricos como el de Juan Ramón Jiménez, que sólo habla de él y de Zenobia...'.