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"Los políticos tienen un oficio absurdo y ellos deben de pensar lo mismo de mí"

El cantautor presenta en el Círculo de Bellas Artes de Madrid su última aventura músico-teatral titulada ‘Manifestación'

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El cantante Albert Pla.-JAIRO VARGAS

El arte, dicen, es extrañamiento. Mirar de otra forma lo que ya vimos. Con esa ingenuidad bien entendida mira Albert Pla (Sabadell, 1966) todo cuanto le rodea: el fotógrafo, la grabadora, el pomposo lobby del hotel en el que se hospeda y hasta el whatsapp que acaba de recibir y que, por su rostro, parece estar escrito en cirílico.

Con distancia y sin pretensiones. Así desgrana también su último proyecto músico-teatral que lleva por título Manifestación y que viene acompañado de un subtítulo que no admite ambages: Tu vida es una puta mierda y lo sabes. "El germen del espectáculo viene de un cuento que escribí hace un tiempo sobre un tipo que va a una manifestación, pero se equivoca, se da cuenta de que no es la suya e intenta salir. Se va a una plaza pero está ocupada, entonces trata de escapar de una carga policial y termina en otra manifestación... ese era un poco el embrión de la cuestión", comenta sin quitarle ojo a uno de los megaletreros luminosos que atormentan a los transeúntes madrileños. "Joder, vaya cartelón", apunta absorto ante semejante despiporre lumínico. "Yo sé que los políticos no me van a escuchar, no pretendo enviar ningún mensaje"

Manifestación es una obra, mal que le pese al autor, de denuncia, pero no de la precariedad laboral o la corrupción política. Pla va un poco más allá y nos presenta un monólogo en el que reflexiona sobre el sinsentido de la coyuntura actual, la confusión social que vivimos, la incomunicación y la futilidad de nuestros actos frente a quienes tienen la sartén por el mango. "Yo sé que los políticos no me van a escuchar, no pretendo enviar ningún mensaje. Ahora resulta que la gente se está enterando de que los políticos son mala gente y que los banqueros roban, yo esto lo sabía desde hace mucho tiempo y eso que no me entero de nada".

"He aquí la historia de un hombre atrapado en una manifestación eterna", reza la escueta nota de prensa que resume Manifestación. He aquí ­-se podría añadir- la historia de un hombre que busca un sentido a lo que acontece y que, entretanto, se recrea provocando al espectador como buscando complicidades con aquello que está latente, con ese hastío generalizado. "Al protagonista se le va la pinza y tiene sus fantasías, yo creo que todo el mundo las tiene, ¿quién no ha soñado con pegarle un par de hostias al rey o poner una bomba en el Palacio de Congresos y mandarlos a todos a tomar por culo?, a quién no le ha parado la policía y le han entrado ganas de quitarle el arma y de pegarle dos tiros y dejarle ahí tal cual? Yo no soy raro ni revolucionario en ese sentido, ¿a quién no le ha sucedido eso?", se enciende."Por mí que se hagan independientes, yo creo que nadie quiere ser español, ni los mismos españoles"

Pla es un autor controvertido que se jacta de su falta de sintonía con la clase política. "Creo que debo ser el artista con menos políticos por metro cuadrado en la platea, no acostumbran a venir y si vienen no me saludan. No recuerdo nunca haber saludado... -hace una pausa embelesado nuevamente con el trasiego luminotécnico de la pantalla- miento, una vez me dieron un premio, un premio de la Generalitat, creo que le di la mano al ministro de Cultura de turno, y lo cierto es que no me molesta para nada, no le pido el carnet de identidad a nadie que viene a verme. No pensamos lo mismo, eso es todo. Yo creo que es un oficio absurdo el suyo y ellos deben pensar que el mío también", comenta orgulloso este polemista irredento que no se casa con nada ni con nadie. Ni siquiera en el tan cacareado debate soberanista: "Por mí que se hagan independientes, yo creo que nadie quiere ser español, ni los mismos españoles, por favor extranjeros no os vayáis que nos dejáis solos con los españoles, ¿quién cojones quiere ser español?".

En lo musical, el sabadellense intercala su actuación con varias composiciones recientes, algunas de su último disco junto a Pascal Comelade, Somiatruites (Todo es mentira y Teófilo Garrido) y otras que acaba de esbozar: "Son trozos de canciones que se me han ido ocurriendo en los últimos tiempos". Su leitmotiv es no parar quieto y no repetirse. "Llevaba dos años con Comelade y necesitaba estar solo. Normalmente lo que me apetece es hacer aquello que no he hecho todavía. Es siempre más divertido llevar a cabo algún ejercicio literario o algún tipo de interpretación que no haya practicado nunca y de la que pueda aprender".

Renovarse o morir. Si quieren presenciar la última mutación de Pla la cita es en el Círculo de Bellas Artes a partir del día 8 de marzo. ¿Expectativas? "Pues que no me corran a gorrazos".