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Cuando los políticos se sirven de los intelectuales

Pericles, Unamuno, Hannah Arendt, Maquiavelo o Vázquez Montalbán, son algunos de los nombres ilustres que han estado presentes en el hemiciclo durante los discursos de los dirigentes españoles.

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Pericles

El diputado socialista José Andrés Torres Mora (Málaga, 1960) prepara sus intervenciones en el Congreso con un asesor que lleva 2.500 años muerto pero cuyas obras vivirán siempre. Su nombre, Pericles.

George Lakoff es uno de los más reputados lingüistas estadounidenses y estuvo en el hemiciclo durante la sesión de investidura fallida de Pedro Sánchez, en marzo de 2016, y durante la (fructífera) de Mariano Rajoy, en octubre. Pablo Iglesias le guardó un buen hueco en sus discursos.

El ministro portavoz y de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, en la rueda de prensa de Moncloa del viernes pasado, mientras respondía varias preguntas sobre el impacto en el PP de unas grabaciones comprometedoras (vinculadas a supuestos casos de corrupción), intercaló un verso de José Hierro: "Después de todo, todo ha sido nada".

La diputada de Ciudadanos (Cs) Marta Rivera de la Cruz, escritora antes de llegar al escaño, ilustró el drama de los desahucios en una intervención ante el pleno del Congreso, el 30 de marzo, con una novela del Nobel británico V.S.Naipaul, "Una casa para el señor Biswas".

El portavoz de ERC, Joan Tardá, también en la investidura de finales de octubre de Rajoy, resumió su posición proindependencia, y la pugna de ésta con la del Gobierno, con una sentencia de Unamuno a Millán Astray: "Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis, porque para convencer, hay que persuadir".

Así que, ¡sapristi!, los debates políticos en este país pueden alcanzar mucho nivel.

Letras en influencias

Un vistazo por las actas taquigráficas de la web del Congreso basta para comprobar que algunos diputados, leídos son un rato.

El propio Torres Mora se desmarcó en la sesión de control al Gobierno del 5 de abril con una pregunta a Méndez de Vigo recitada en verso.

En todo el hemiciclo causó admiración, pero lo cierto es que quien lleve unos años en la Cámara sabe que al socialista, si algo le gusta, es leer.

Tal y como cuenta en un correo, su visión del mundo la orienta en gran medida Hannah Arendt, pero también el español Daniel Innenarity; y la inspiración para los discursos la encuentra en Pericles y en el monumental monólogo de Shylock, en "El mercader de Venecia", sobre el oprobio a los judíos y la venganza.

Como él, Pablo Iglesias se escribe sus intervenciones. Es imposible lo contrario, confiesa.

Las citas a autores que han caminado con él en algún momento de su vida le salen solas, y ahí está el ejemplo de Lakoff, pero no es el único. Nicolás Maquiavelo respira en los textos del líder de Podemos, tanto "El Príncipe" como los "Discorsi", obra por la que siente predilección (en ella se explica la estructura del gobierno republicano y el control que le ejerce el pueblo).

Pero el que le pirra de verdad es Manuel Vázquez Montalbán, de quien si no ha leído todo, poco le falta, porque hasta su teatro conoce (el musical "Flor de nit" lo vio con su madre allá por los 90).

Tardá confiesa que desengrasa con biografías los muchos ensayos políticos, sociales e históricos que se apelotonan en su mesilla de noche, y Méndez de Vigo, en un correo escrito por él para esta información, asegura que relee cada año a Antonio Machado, Miguel Hernández, Gil de Biedma o Rilke.

En los clásicos bucea también Rivera de la Cruz: Montaigne y Plutarco se han trasladado de la estantería a su mesa de trabajo.

Pero... ¿influye en el día a día de un político conocerse casi de memoria "El Discurso Fúnebre", de Pericles, o los propios "Discorsi", de Maquiavelo?

Iglesias sí reconoce la importancia de las Humanidades en su rutina, en tanto que el portavoz del Gobierno, bien para su faceta de gestor, bien para la de orador, destaca la importancia de contar con un suculento bagaje cultural.

"Releer a los clásicos es de gran provecho para aumentar nuestra capacidad de comunicación", sostiene.

En esta consideración está totalmente de acuerdo Marta Rivera, quien apunta a "El Quijote" como una fuente de enseñanza política que no cesa.

La cultura, la intelectualidad, genera similitudes curiosas, aunque con matices. Al ministro de Educación y al líder de Podemos les gusta compartir con el público (ciudadanos, "followers" o como se llamen) sus gustos literarios o artísticos.

Sin embargo, Iglesias lo hace a través de las redes sociales y Méndez de Vigo de viva voz tras las ruedas de prensa de los viernes, cuando lanza sus ya famosísimas recomendaciones sobre tal exposición o cual festival.

(Hace unos años era impensable imaginar que un ministro promocionaría el Viñarock, evento de estilos rock, metal o hip hop, en el mismo Palacio de La Moncloa).

El secretario general de Podemos, además, no oculta sus preferencias personales a la gran comunidad "big data", y a la vista está en su cuenta de Twitter. "Me pasa que si me ha gustado un libro o una serie, quiero que lo lea y la vea mucha gente", señala.

Pero también se desnuda (en filias) en el Congreso. Posiblemente sea el único diputado que ha recordado en un pleno las prodigiosas facultades del chicle de McGyver (la generación de los 80, la suya, creció pensando que con un chicle Bang Bang podías hacer milagros de ingeniería).

Cultura para entenderse mejor

Dice Torres Mora: "Ser una persona cultivada es tan bueno para ser político, ingeniero o peón de albañil".

Tener cultura, por tanto, nos iguala.

Tener cultura, la cultura en general, la cultura como factor social, nos acerca al otro. "Cuanto más rico sea el razonamiento, más completa la visión del mundo", apunta el diputado catalán, y en esto coinciden los consultados.

No obstante, "la tensión del día a día invisibiliza" el nexo, proclama Iglesias, admirador de la inteligencia, tenga el color político que tenga, según sus palabras.

Hasta tal punto es así, añade, que ha invitado a su programa de entrevistas en La Tuerka a José Manuel García-Margallo, "un hombre muy, muy culto".

¿Lo conseguirá?

Dijo Pericles, loando a los atenienses: "Amamos el arte y la belleza sin desmedirnos, y cultivamos el saber sin ablandarnos".

2.500 años después, Pericles influye.