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Ponga un talibán en su cama

El director polaco Jerzy Skolimowski presenta Essential Killing

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Dice el director polaco Jerzy Skolimowski que Essential Killing no es una película sobre la guerra contra el terro-rismo. Y, pese a que su filme cuenta la historia de un talibán (Vincent Gallo) que es detenido en Afganistán, trasladado a una cárcel secreta de la CIA en Polonia y perseguido sin cuartel tras darse a la fuga, no queda otra que darle un poco la razón. Porque lo que interesa de verdad a Skolimowsky es contar las tribulaciones de un hombre perdido en las montañas que lucha por sobrevivir.

'Essential Killing' es un brillante 'thriller' que salva los tópicos del género

'Es la lucha de uno contra muchos, y entre esos adversarios está sobre todo la naturaleza', contó ayer el cineasta, antiguo guionista de Roman Polanski, cuya mujer, Emmanuelle Seigner, actúa en el filme, rodado mientras el autor de La semilla del diablo estaba en arresto domiciliario.

Pero, más allá de la aparente despolitización del filme, lo que no puede evitar Skolimowski es que funcione como metáfora sobre el gran absurdo en el que se ha convertido la globalización de la guerra contra el terrorismo. Veamos.

El talibán interpretado por Vincent Gallo que, lo crean o no, no dice una sola palabra en todo el filme, pese a salir en prácticamente todas las escenas, se escapa de sus captores, mata a unos cuantos soldados y se ve obligado a luchar por su supervivencia en unas condiciones terribles: herido, sin alimento, poca ropa y en medio de unas montañasnevadas. 'El compromiso de Gallo ha quedado más que demostrado al estar al borde de la congelación cada día de rodaje', contó el productor.

Skolimowski ha puesto el dedo en la llaga sin querer una película política

En su huida, el afgano se ve en la necesidad de alimentarse de cualquier cosa: un tronco, hormigas y... leche. El modo en que consigue el líquido alimento requiere de una larga explicación, porque seguramente estamos ante la escena más demencial que veremos este año en la Mostra. Al borde de la inanición, el tipo asalta a una señora gorda con un bebé que pasaba por allí y le mete un trago a su teta hasta quedarse saciado. No hay duda: que a una campesina polaca se le eche encima un talibán en mitad de unas montañas nevadas solitarias y se beba toda la leche de su pecho, sólo puede calificarse de extrañísimo caso de mala suerte.

En esa línea de disparate bizarro mundializado está también la escena en la que una señora con alma de samaritana y cuyo ebrio marido ha salido un momento para ir a la taberna, mete al talibán en su cabaña para curarle las heridas. La tensión es tremenda. Sobre todo porque uno no puede parar de pensar, quién sabe si porque ha visto demasiados episodios de Escenas de Matrimonio, en qué pasaría si el polaco alcoholizado apareciera de pronto y pillara a su mujer haciéndole carantoñas a un talibán...

Los momentos más intensos de Essential Killing se producen cuando el talibán empieza a tener alucinaciones por falta de alimento. Por ejemplo, cuando el chucho que aparece de vez en cuando en su camino para darle unos lametazos cariñosos (los perros no entienden de geopolítica: se empeñan en ser los mejores amigos del hombre, aunque este sea un talibán), empieza a clonarse en la desquiciada mente del fugitivo. Toby, el perro talibán, multiplicado en infinitas copias. El horror.

Essential Killing es un brillante thriller de acción que no cae en ninguno de los tópicos del género. A Skolimowski sólo se le puede reprochar pequeños fallos como los flashbacks con los que pretende ilustrarnos sobre el pasado del talibán (unas espantosas imágenes entre oníricas y kitsch con palomas, camellosy muecines bramando a todo volumen).

Pero lo importante es que, sin querer hacer una película política, Skolimowski ha puesto el dedo en la llaga: ¿no es absurdo andar secuestrando barbudos y confinándoles en cárceles clandestinas situadas en lugares dejados de la mano de Dios?