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Popular dúo sin un duro se ofrece para atraco de éxito

Los creadores de la 'Trilogía sevillana' intentan saltar de la red al cine

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'Somos los actores famosos peor pagados del país', dice Alfonso Sánchez, al que la palabra éxito le empieza a tocar las narices. Junto a Alberto López, Sánchez protagoniza la ya extraoficialmente bautizada como Trilogía sevillana, serie de cortometrajes que suman casi 6 millones de visitas en Youtube con su parodia ácida de los tipismos de la capital andaluza: el pijo señoritingo, el cani embrutesío y el hippy perroflauta con Visa de papá. Pero la red les abrió las puertas de la popularidad, no de los bancos. Y hoy son estrellas online sin un duro que buscan cómplice para el golpe que lo arregle y le dé sentido a todo: un atraco. O sea, una película sobre un atraco.

Al principio fue la fama. Buenafuente y Quintero abrieron sus platós a unos personajes, los pijos Rafa y Fali, que acreditaban no sólo el mérito de hacer a los sevillanos reírse de sí mismos, sino el de sublimar unos estereotipos reconocibles en cualquier ciudad. 'Conseguimos que un tío de 50 años y su hijo de 20 se sentasen a partirse de risa juntos de lo mismo', dice Alfonso con orgullo.

'Somos los actores famosos peor pagados del país'

Pero hoy, a Alfonso, 32 años, dueño junto a Carlos Crespo de la productora Mundoficción, madre de la trilogía, se le ve harto. Esta no les deja un euro. La idea que tenían en la cabeza era otra: aprovechar internet como base para saltar al cine con su propia idea, 'contar historias universales desde Sevilla'. Pensaban que haber creado una marca les daría crédito ante los inversores, al partir ya de unos personajes reconocibles.

Pero el dinero, pese a la popularidad, no ha aparecido. Ellos no arrojan la toalla. Su primer filme, El mundo es nuestro, ya tiene guión y líneas maestras. Los tiros van, cuenta Alfonso, por La estanquera de Vallecas con un ramalazo berlanguiano. Hasta tienen ya un cartel con pegada: los dos canis, vestidos de nazarenos, dispuestos a asaltar un banco. Y precisamente eso, asaltar un banco, es casi lo único que le queda a Mundo-ficción por intentar para encontrar los 300.000 euros que necesitan para su filme. 'Hemos llamado a todas las puertas: instituciones, bancos, televisiones... Pero aquí la gente sólo se sube a un tren cuando está en marcha', cuenta. Alfonso también se enciende con el tema de las subvenciones: 'No hay nada para la gente que está empezando. Y encima hay que oír que los actores vivimos del cuento'.