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ENTREVISTA | PABLO UND DESTRUKTION | ARTISTA

"Prefiero que la gente vaya a los piquetes antes que a mis conciertos"

A los 14 años ya pululaba por la CGT. Lleva el anarquismo en su sangre minera y critica sin tapujos a la izquierda en general que cree "que todos los que no piensan como ella son gilipollas" y a la nueva en particular: "Me parece inmoral salir de un mitin de Podemos e ir a meterme rayas con sus dirigentes". El cantante asturiano Pablo Und Destruktion afila palabras entre directo y directo. Aquí no ha venido a hablar de su música.

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"Son una vergüenza esos grupos que van de que hacen canción política y distribuyen en Universal, se meten rayas de farlopa colombiana y se follan a grupies a las que tratan como a la mierda" / ÓSCAR LAFOX

@Sara_Ct

MADRID.— "No quiero que la gente piense que por venir a un concierto mío forma parte de alguna ideología. El movimiento se demuestra andando", dictamina Pablo. De nombre artístico Pablo Und Destruktion. Ni hoja de promoción ni anuncios a bombo y platillo en redes sociales. No hizo falta. En el Teatro del Barrio de Madrid no cabía ni un alma para verlo actuar. Aunque es asturiano de nacimiento, parecía que aquel sábado jugaba en casa: "Ha venido hasta mi santo padre", dijo, mientras un hombre con bastón sentado en la primera fila sonreía.

En uno de los momentos álgidos del concierto, derramó el vaso y pidió, por favor, "otro vinín", como si nunca hubiera roto un plato. O una guitarra, o un sintetizador. Los tres, subidos al escenario estaban hace unas semanas en Santiago de Compostela cuando una chica interrumpió la actuación para decirle que alguna de sus letras apestaba machismo

 Pablo estudió veterinaria, pero al terminar el segundo ciclo cambió García —su apellido real— por Destruktion. Ese fue el año que se dedicó a cantar, justo después de que muriera su madre por un tumor cerebral, que vivió medicada sus últimos 20 años. "No creo que sea mejor tomarte un Valium que hacer canciones. Ojalá mi madre hubiera hecho canciones", que curan más que las pastillas y no tienen efectos secundarios. Aunque él todavía trae a Madrid secuelas del episodio que vivió durante el concierto en Santiago.

¿Pablo Und Destruktion se considera feminista? "Sí, creo que es más fácil buscar vínculos entre ambos sexos para acabar con el patriarcado", hacer cargo de la lucha a los hombres y a las mujeres. "Ojalá triunfe la revolución feminista". Ojalá. Mientras tanto, anuncia nuevo disco para el año que viene. Aunque da la sensación de que Pablo Und Destruktion nunca vino aquí a hablar de música. "La izquierda piensa que toda la gente que no son ellos mismos son gilipollas", apunta. Y dispara: "Yo prefiero mil veces que la gente vaya a piquetes antes de que vengan a mis conciertos".

¿Tiene motivos la izquierda para creer que todos los que no piensan como ella son gilipollas?

Desde luego que no. No creo que el marxismo ni sus derivados sean nuevas verdades universales que haya que abrazar sin crítica. Es una rama más del pensamiento que debería estar en equilibro con el entorno, bajar la teoría a la práctica. Owen Jones decía que socialismo sin democracia es algo parecido a un fascismo, porque se vuelve un totalitarismo paternalista. 

Pablo Und Destruktion es un animal de directo. Y ahí es donde da la sensación de que Sangrín [2014] era más destruktion que Vigorexia emocional [2015].

Vigorexia emocional fue un disco sentido y Sangrín fue un disco pensado. Y sí, en el directo están las caras, los cuerpos, los olores, los gestos, un montón de detalles que no se perciben en un disco. Va a ser infinitamente más destructivo el siguiente disco. Yo tengo un alma pop, soy un sentimental y no lo voy a dejar de ser. Trato de hacer unos discos más ying y otros más yang. Creo que Vigorexia es el disco del que más orgulloso estoy y se va a valorar más cuando saque el siguiente [con Sonido Muchacho]. 

Los León Benavente se preguntan en una de sus letras ¿Y que queréis saber sobre las canciones? Si están bien hechas, no hacen falta explicaciones. Tus letras son bastante explícitas.

Una canción es la punta del iceberg. Cuando escucho a Lou Reed me llegan sus canciones pero está el factor de que no soy anglosajón, no vivo en los años 70, me faltan unos códigos para entender ese símbolo que es un canción. No vas a disfrutar igual de una canción tuareg si no eres tuareg.

"Pablo siempre se ha caracterizado por hablar alto y claro, incluso siendo plenamente consciente de que su discurso puede perjudicarle" decían de ti. ¿Qué es un cantante sin discurso?

"No quiero que la gente piense que por venir a un concierto mío forma parte de alguna ideología. El movimiento se demuestra andando"

Tener discurso me perjudica por un lado y me beneficia por el otro. Un artista debe tener discurso y creo que este no debe ser demasiado sólido, porque no somos sociólogos, somos artistas, nos manejamos en un mundo mucho más irracional y nuestro discurso no lo pueden enseñar en las universidades. Los artistas navegamos en la propia contradicción y yo me fío mucho más de las personas contradictorias que asumen esas contradicciones porque también es un ejercicio de humildad. Mi discurso está en movimiento, en continua construcción y destrucción. Hay mucha gente que se fía más de McDonald's que del pote asturiano; yo soy pote asturiano, y cada día sale distinto porque depende del cerdo, del chorizo, de la mano que lo está cocinando.

¿Crees que ahora todo esto va de los de arriba contra los de abajo?

Creo que el pecado original es el miedo a la muerte. Haber abandonado el nomadismo por miedo a la muerte y haber construido civilizaciones tóxicas en las que, aunque hay muchos tipos de violencia, no creo que se trate solo de una diatriba patriarcado-feminismo, izquierda-derecha. Para mí era un conflicto entre nomadismo y sedentarismo. Ahora sí que somos los de arriba contra los de abajo. Hoy en día hablamos de la nueva izquierda, se habla de la casta y yo desde Podemos he escuchado los mayores menosprecios al sindicalismo. Si Podemos no tiene un sindicato adaptado al nuevo modelo laboral no va a triunfar como una ideología social.

Da la sensación de que tu reino político no es de este mundo, ni mucho menos de este Congreso de los Diputados.

Yo no me creo el discurso parlamentario, no creo que si llegamos al poder vaya a cambiar nada. No voy a establecer un conflicto con las distintas familias políticas de la izquierda, con el feminismo, con el indigenismo, porque creo que el mayor enemigo sigue siendo quien tiene el poder de los medios de producción. Llámame clásico. La acumulación de capital es mayor que nunca y el reparto es ridículo.

"De repente dejamos de estar en las juventudes comunistas para estar fumando porros en los festivales de rock"

Nada ha cambiado, pues.

Ahora las clases más bajas en estos países que pisamos tienen un mínimo, lo estrictamente necesario para mantener la paz social. Ellos saben que aquí ha habido un movimiento obrero muy fuerte que se calló cuando llegó el Estado del Bienestar. De repente dejamos de estar en las juventudes comunistas para estar fumando porros en los festivales de rock. Creo que todo parte del amor. Por mucho que tú quieras que la gente salga a la calle a montar barricadas y prender fuego, ese discurso común tiene que estar sustentado en el amor. Si yo realmente no quiero y comprendo a las mujeres que están reivindicando sus derechos, si no quiero y comprendo a las personas que se ahogan en el mediterráneo, al final todo queda en tuits, en lavados de cara y en cuatro consignas en las universidades que no sirven para nada. Tiene que haber un vínculo emocional real y eso no se consigue sin respeto.

Parece que lo que más te molestó de aquella interrupción en el concierto de Santiago fueron las formas más que la acusación de que una de tus letras rezumaba machismo.  

Yo adoro las críticas constructivas. Lo que me preocupa es la pérdida de respeto generalizada. No le cuesta nada esperar a que acabe el concierto y decirme mira, Pablo, en esta canción da la sensación de que estás haciendo un discurso con el que realmente no estás de acuerdo. Es como pensar que los videojuegos son los que causan las guerras. Los videojuegos son una válvula de escape. Somos los animales más depredadores de la historia y el arte es fundamental para canalizar los instintos de muerte que llevamos dentro.

¿Cuál es la historia que hay detrás de la canción de la discordia, Pupilas dilatadas de ira?

La hice cuando me fui a vivir a Berlín. Allí tuve una traición de proporciones inmensas, aunque suene a amor romántico. Se fueron por la borda el acuerdo y las lealtades y cuando eso pasa se pierde incluso cualquier capacidad política. Esta canción habla de esto. Parece que es algo fascista hablar de traiciones, pero no. Es igual que un acuerdo laboral: el empresario no puede romperlo. En mi caso, peor todavía, porque era un acuerdo entre iguales. Por eso creo que estoy legitimado políticamente para sufrir y por lo tanto para canalizar ese sufrimiento en una canción y no, desde luego, por medio de la violencia. Yo seguí siendo fiel, no rompí el contrato pero me permití hacer una canción.

Hay mucha gente que se fía más de McDonald's que del pote asturiano; yo soy pote asturiano, y cada día sale distinto porque depende del cerdo, del chorizo, de la mano que lo está cocinando

Después contaste esto en redes sociales y se lió parda. Hasta el punto de que has decidido dejar de escribir en ellas.

Simplemente pedí que nos tratásemos bien, que hablando se entiende la gente. Que Twitter no se apodere de la realidad. Que esto siente mal también me hace consciente de que vivimos en un mundo peligrosamente imbécil. Un obrero solo en una fábrica no puede hacer nada, tiene que unirse a más obreros para hacer algo y creo que la primera revolución que tenemos pendiente ahora es la del respeto. Volver a respetarnos y a tener lealtad para construir algo común.

Yo creo que violencia siempre va a haber. Siempre va a haber fuego, ¡joder! Es ridículo pretender que se acabe con el fuego. Lo único que podemos hacer es que los paisanos de la aldea quemen rastrojos de manera controlada porque si no arderá todo. Ese es uno de los títulos que estoy barajando para mi nuevo disco: 'Quema controlada'. Nunca va a haber un mundo sin violencia, lo que puedes hacer es controlarla y llevarla a otros planos de la realidad. Yo no creo en el castigo. El anarquismo cree que las cárceles son los mayores monumentos a la vergüenza humana, como decía Kropotkin.

¿Cómo hemos llegado a hablar del anarquismo y del concepto bíblico del castigo?

Pues hablando del origen del mal, básicamente. "Si existe un demonio en la historia de la humanidad es el poder", como decía Bakunin. Otro título que estoy barajando para el nuevo disco es 'El único demonio'. Va a ser un disco y un libro, así se verá lo que hay detrás de la punta del iceberg.

Mira, me parece inmoral salir de un mitin de Podemos e ir a meterme rayas con sus dirigentes. Acabo de comprarme Stop Cold, que es un medicamento que tiene pseudoefedrina, que es anfetamina. Llevo 23 conciertos a las espaldas en un mes, así que me voy a tomar dos pastillinas de Stop Cold para tener anfetamina. De esta forma no contribuyo a mantener al narco en distintos países. Yo no soy un santo y también he pasado por esas etapas. Son una vergüenza esos grupos que van de que hacen canción política y distribuyen en Universal, se meten rayas de farlopa colombiana y se follan a grupies a las que tratan como a la mierda. Después hacen canciones hablando de los chorizos y la corrupción. La única forma de cambiar algo es predicar con el ejemplo. Yo no soy fiel a mis ideales las 24 horas del día pero sí persigo esa meta.

¿Cuál es el mayor pecado de la izquierda?

Convertirse en algo academicista. Parece que cuanto más sofisticado sea nuestro lenguaje mejor, porque vamos a acceder a una farlopa más cara y vamos a obtener palmaditas en la espalda de capullos mejor peinados. Estuve en una charla sobre la cultura post 15M con César Rendueles. Él decía que, desde la izquierda, no podemos estar en contra de lo institucional porque gracias a instituciones como el Reina Sofía hemos podido traer a gente como Zizek. Y yo le dije que precisamente ese era el puto problema: Zizek, como Chomsky, donde tienen que estar es el campo de batalla. En los Ateneos, en las protestas de los trabajadores de Pizza Hut, en los conflictos de la calle y no en el Reina Sofía. 

Parece que cuanto más sofisticado sea el lenguaje de la izquierda mejor, porque vamos a acceder a una farlopa más cara y vamos a obtener palmaditas en la espalda de capullos mejor peinados

Cuando nuestros líderes políticos salen a la calle del lado del trabajador se les acusa de populistas.

A mí me parece que es ahí donde tienen que estar. Creo que están haciendo un esfuerzo titánico los líderes de la izquierda hoy.  Desde el momento en el que la izquierda, sin hacerle falta, entró en A3Media, en Mediaset, se metieron en su juego. Podemos consiguió su resultado en las europeas antes de convertirse en tertulianos. 

¿No hay un partido político ni hoy ni hace cinco años que te represente?

Ni hace 100 ni lo habrá dentro de 400. No creo en la representación de los partidos políticos. Creo en la acción directa. Creo que la organización política menos mala es la sindical.

¿Votas?

A veces sí. La política es un monte y la democracia un arbolito. Es mucho más fácil votar cada cuatro años y cagarse de todo en Facebook que ir a los piquetes.

Quizá la conciencia de clase está mejor asentada en Asturias que en Madrid.

¿Cuánta gente va a mítines en Madrid? A lo mejor deberían ir a piquetes. Hay que construir conciencia de clase también con el arte.

¿Clase trabajadora de libro, la tuya?

Sí, totalmente.

¿Se entera o no se entera la clase obrera? Por ejemplo, la estadounidense.

Y la de Siria. Y la de Libia. Creo que el principal problema es que no se quieren. Que ahora mismo no haya brigadas internacionales que se vayan a Siria a luchar por un ideario común o al Kurdistán al PKK... La guerra a veces es necesaria. Es una cosa que digo en una canción: me arrepiento de no ser un soldado e irme al Kurdistán a combatir. Es una cuestión de empatía. Hay un discurso tóxico basado en los mass media, que son el nuevo clero. Es muy fácil cagarse en la Iglesia, pero inténtalo con el nuevo clero, que son las grandes corporaciones audiovisuales. Si a alguien se tiene que atacar desde la izquierda es a ese nuevo clero. No puedes irte a meter rayas con el clero audiovisual. Lo bueno que tengo como anarquista es que no pido votos a nadie.