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"El público quiere que el autor le ofenda, pero no que lo humille"

Los jóvenes de la Generación Debut llegan a la Feria

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Dora García (Valladolid, 1965) ya tiene preparado Lo inadecuado. Con los 800.000 euros de presupuesto concedidos por el Ministerio de Asuntos Exteriores para representar a España en su pabellón oficial de la 54 edición de la Bienal de Venecia, el próximo 4 de junio los 80 performers actuarán cada día para explorar el lado de la locura, su exclusión social y la marginalidad del artista.

Lo inadecuado' se inscribe dentro de un amplio proyecto sobre la marginalidad, Mad Marginal', que aún sigue abierto y del que esta pieza es sólo un paso. ¿Podría explicar cómo empezó?

Cuando hice el trabajo sobre Lenny Bruce para la bienal de Sidney me pasé casi un año escuchando monólogos de Lenny Bruce, viendo youtubes de Andy Kaufman y RichardPryor. Me parecieron modelos para armar' la compleja relación entre artista y público. Me interesaba el trabajo sobre el Insulto al público de Handke. Resultaba curioso observar la negociación entre artista y público: el público quiere que el autor sea diferente a él, que haga lo que no se atreve a hacer o a pensar, quiere ser ofendido, sorprendido. Pero no hasta el punto de ser humillado. Y el autor desea tener éxito, es decir, ser amado, admirado y tener prestigio, pero a la vez sabe que el éxito de público resta su integridad como artista y el prestigio entre sus colegas. Todo esto para decir que Mad Marginal es un estudio de la figura del artista como desplazado y desviado.

Lo inadecuado' tiene un carácter coral en el que usted actúa como iniciadora y anfitriona y se articula en torno a la desviación, la radicalidad, exclusión. ¿Cómo ha desarrollado el trabajo?

Cuando me llegó el encargo del pabellón llevaba ya un año trabajando en Italia. Quise continuar este trabajo y presentarlo en el pabellón. Me pareció importante darle una base italiana al proyecto, eliminando esa idea del pabellón español como presentación de las excelencias culturales españolas y convirtiéndolo en una herramienta de investigación de la situación cultural italiana. Al menos, de la situación cultural italiana que a mí me interesaba, la disidente. Contaba ya con unos contactos valiosos: Peep-Hole, Stefano Graziani, Eva Fabbris, Cesare Pietroiusti, Marco Baravalle y Barbara Casavecchia. De modo que el programa está realizado por todos nosotros.

'Trieste es importante: fue muy cosmopolita y se convirtió en la más fascista de Italia'

La pieza es una performance que dura toda la Bienal. ¿Por qué eligió esta opción?

Lo inadecuado apareció como mi única opción para hacer un proyecto con el que me encontrase bien en algo tan oficial, tan extraño para mí como es un pabellón nacional. He intentado buscar lo que menos se adecúa a un acontecimiento semejante: una performance larga, incomprensible casi siempre, que requiere atención y tiempo para ser percibida, pero que de modo evidente parece indiferente al éxito de público. El trabajo está inspirado en el teatro de las exposiciones que se desarrolló en la galería romana La Tartaruga en 1968, en la que cada día un artista diferente tomaba el espacio y llevaba a cabo una acción o exposición. Por tanto, Lo inadecuado cada día será diferente, con actores diferentes. Siempre oí decir que la Bienal estaba hecha para los primeros tres días profesionales y luego languidecía. Lo inadecuado está especialmente dirigido a los que se quedan o a los que van todos los días, y se desentiende de un intencionado carácter español del pabellón.

La idea de extensión en Lo inadecuadoe_SSRq no es sólo cronológica sino también espacial. ¿Cómo se ha incluido esta deslocalización en la obra? ¿Hay que evitar el centro?

'La psiquiatría tiene poco que ver con la medicina y mucho con la sociedad y la política'

Hay que evitar el centro a toda costa, de modo metafórico y literal, como cuando me refiero, en el texto de la publicación que se ha editado, a la lobotomía de la película Mones com la Becky o a la escritura en los márgenes de Robert Walser. Algunos de los artistas invitados han rechazado acudir geográficamente a la bienal, como Francesco Matarrese, y su intervención ocurre por medio de cartas y visitas casi clandestinas. Muchos capítulos de la performance están basados en la creación de personajes que seguirán existiendo fuera del pabellón. Y hay constantes alusiones a otros lugares, como Trieste. Ya he hecho dos libros y dos vídeos sobre Trieste. Es una ciudad de frontera y puerta del Este: fue el lugar donde Joyce comenzó a escribir el Ulises y Svevo escribió La conciencia de Zeno. Allí vivió Bobi Bazlen y desde allí penetró el psicoanálisis en Italia. Fue la ciudad cosmopolita por excelencia durante el imperio austrohúngaro, y luego fue la ciudad más fascista de Italia. Además, es la ciudad donde Franco Basaglia y sus colaboradores acabaron con la idea de manicomio.

¿En qué sentido le interesa el movimiento de Basaglia?

Porque estudió al artista como arquetipo del marginado social, el que no puede ajustarse a las reglas, el artista como desviado o anormal. La censura de esto deriva inevitablemente a ese concepto de peligrosidad social, que tanto juego ha dado y sigue dando en España, y que resulta tan útil a los poderes fácticos para quitarse de en medio al elemento subversivo, aludiendo a razones de salubridad, como se ha hecho en la Plaza de Catalunya de Barcelona. El movimiento llamado antipsiquiatría corre paralelo a una revuelta general contra la autoridad y contra esa idea de peligrosidad social. Pero sólo en Trieste se abrieron efectivamente los manicomios. Trieste inspiró, sobre todo en Sudamérica, un nuevo modo de ver la enfermedad mental y la política. Recordemos que la psiquiatría tiene poco que ver con la medicina y mucho con la sociedad y la política. Como le oí decir a Carmen Roll: 'Una sociedad se define por cómo trata a sus marginales'.