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"Quería volver a rodar al estilo de la vieja escuela"

Stallone cuenta las claves de su reunión con los héroes del cine de acción de los ochenta

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Músculo, testosterona, frases cortas y violencia sin límites a 24 fotogramas por segundo. Con la llegada de Los mercenarios, que se estrena el viernes en los cines españoles, los nostálgicos del cine de acción están de enhorabuena. A sus 64 años, Sylvester Stallone (Nueva York) ha decidido desempolvar el traje militar y subirse a la máquina del tiempo para trasladar a los espectadores a los patios de butacas de los ochenta.

Sly ha vuelto y lo hace acompañado de algunos de los nombres que durante aquella década compitieron con él por ver quién era el tipo más duro del planeta. Bruce Willis, Arnold Schwarzenegger, Mickey Rourke o el sueco Dolph Lundgren completan un reparto de trasnochados matones, casi acabados, pero que aún son capaces de patear culos como en los viejos tiempos.

En un momento en el que escuálido Tobey Maguire puede ser un superhéroe (Spiderman) o el sesudo Matt Damon un despiadado asesino (Jason Bourne), Stallone sintió la necesidad de hacer una película como las de antes, 'en la que aún importan los músculos y no los efectos especiales ni los trajes de velcro'.

Encantados de conocerse

Stallone ha decidido recuperar para el cine a sus antiguos compañeros de fechorías de la época dorada del cine de acción. 'Nunca habrá otro como Bruce Willis. Y qué decir de Arnold, simplemente es el mejor' aseguró el actor durante la presentación de la película en el Comic Con de San Diego, donde fue recibido al grito de 'Rocky, Rocky' por más de 6.500 incondicionales.

La nómina de estrellas ochenteras de Los mercenarios pudo ser aún mayor si Jean Claude Van Damme, Chuck Norris, Steven Seagal o Wesley Snipes se hubieran unido a este verdadero grupo salvaje. 'Lo intenté en varias ocasiones, pero no funcionó por problemas de agenda', se lamentó Stallone, que optó por completar su comando con algunos nombres con más tirón en el Hollywood actual, como Jason Statham y la estrella china de las artes marciales Jet Li.

Con este cartel explosivo, el argumento es lo de menos. Basta reunir en una isla imaginaria del Caribe a unos militares a sueldo, un dictador sin escrúpulos, un agente corrupto de la CIA y una chica en apuros para obtener 90 minutos non stop de patadas imposibles, tiros y gigantescas explosiones.

Stallone confesó que pensó en rodar Los mercenarios en 3D, pero al final decidió hacerlo 'de manera clásica, al estilo de la vieja escuela'. Por eso, eligió rodar en Brasil, un país que aunque 'hagas estallar entero, te dan las gracias e incluso te traen perritos calientes para aprovechar el fuego'.

Los mercenarios es una película de acción artesanal, adornada con toneladas de explosivos y en la que los tipos duros no necesitan dobles. Todos los actores han realizado sus propias escenas arriesgadas, incluido un Sylvester Stallone que, a la edad a la que la mayoría de los mortales está deseando jubilarse, aún es capaz de correr por una plataforma en llamas, disparar a todo lo que se mueve y pelear con un luchador profesional.

Sin embargo, los años no perdonan y el protagonista de Rocky (Sylvester Stallone, 1976) se rompió el cuello rodando una escena en la que el ex campeón de lucha libre Steve Austin le daba una soberana paliza. 'Fue culpa mía' bromeó Sly, quien aseguró que en el hospital, 'le pusieron huesos de cadáver y un montón de tornillos'. 'Siempre me hago daño en mis mejores películas. No me sucedió ni en Rhinestone ni en Alto o mi Madre Dispara', afirmó aludiendo a dos de sus fracasos en taquilla.

El director, actor y guionista reconoce que las películas con gran carga física empiezan a quedar un poco fuera de su alcance, pero la industria de Hollywood se ha empeñado en cerrarle las puertas a otro tipo de papeles dramáticos o más adecuados a su edad. Por eso, el renacido rey de la acción reconoce que, aunque aún le gusta actuar, su futuro está detrás de la cámara. 'Dirigir me permite hacer cosas y desarrollar ideas que de alguna otra forma no podría hacer', admitió Stallone, aunque aseguró que lo que el público quiere de él 'es acción' como la de Los mercenarios. El gran héroe de acción ha vuelto, con sus gestos de rabia y muecas de dolor marca de la casa.