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"Yo nunca quise escandalizar, lo que buscaba era hacer reír"

Entrevista a John Waters, director, escritor y mito del mal gusto.

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Un molesto biiiip biiiip suena a lo largo de la conversación que un espídico y brillante John Waters concedió el pasado mes de julio a este periódico. 'Es como una sirena antiniebla, como si un barco fuera a chocar de un momento a otro contra la casa', bromea. El director del gran icono de la irreverencia y el mal gusto, Pink Flamingos (1972), y de clásicos de la cultura pop como Hairspray (1988), estará el próximo jueves en Madrid como invitado de lujo del Festival Rizoma, que presenta por primera vez en España el descacharrante y edificante monólogo vodevilesco y autobiográfico que lleva años paseando y reciclando por los escenarios de medio mundo: This Filthy World (Este mundo asqueroso). Padre supremo de la cultura trash (basura), analista finísimo de la cultura popular, figura máxima de la intelligentsia gay, artista visual, dinamita viviente contra la moralidad y la normalidad, escritor... Waters es un animal único, que ha hecho de la diferencia su razón de ser, mucho antes de que Lady Gaga proclamara que ser raro no está tan mal.

¿Cree que la cultura 'trash' ha sido mercantilizada por la cultura de masas?

El trash se ha convertido en la cultura que América exporta hoy. El nuevo humor americano se basa en el mal gusto, y es algo que no me molesta para nada. Pink Flamingos estaba dirigida a la intelligentsia de alguna manera: mis películas nunca se proyectaron en los drive-ins (cines con coche al aire libre). Pero, ahora, los grandes presupuestos de Hollywood y de la televisión han adoptado el esquema y quizás se esfuerzan demasiado en ser de mal gusto, y se nota. Ahora bien, yo nunca quise escandalizar, lo que buscaba era hacer reír y sorprender, y aquella fue la única forma de que me hicieran caso.

¿Es ese cine menos liberador de lo que fue 'Pink Flamingos'?

Lo que se hace ahora puede ser igualmente liberador para un chaval de 16 años, que está aprendiendo a rebelarse y a reaccionar. Pero, para mí, es viejo y sin brillo. También es verdad que mi última película [Los sexoadictos, 2004] obtuvo un rating para mayores de 17 años. No digo que no use cierta provocación en mis trabajos, pero no es algo en lo que piense cuando estoypreparando un proyecto.

Lleva siete años sin estrenar una película, ¿qué tal va con 'Fruitcake', el cuento infantil que está preparando?

¡Ya no sé si sigo haciendo películas! ¡Ni siquiera sé si podré hacer Fruitcake! Pero sigo con This Filthy World, el espectáculo que hago unas 40 veces al año por todo el mundo, preparo exposiciones, escribo... De hecho, acabo de publicar en EEUU Role Models, que recopila artículos sobre mis viajes por EEUU. Me considero un contador de historias, y las cuento en un show de televisión, una película o un libro.

¿Qué opina de Lady Gaga?

Creo que Lady Gaga es estupenda para los chicos de 14 años. Yo la apoyo totalmente: ha hecho que a los chicos les sea más fácil salir del armario en el instituto. ¡Es magnífico! Pero también es cierto que no me parece tan nueva y fascinante como a un adolescente. Hace un gran trabajo al promocionar su carrera. Es la mujer más trabajadora del pop actual.

¿Qué puede decir de su mítico bigote, señor Waters?

La verdad es que no me acuerdo de que lo tengo. Mi ritual es así: me lo afeito por arriba cada día, dos veces en semana lo recorto por abajo y, si se me va la mano, me pinto con un lápiz negro para cejas de Maybelline. Lo llevo desde los 19 años, y ahora voy por los 65, así que, si me lo afeitara del todo, creo que tendría una cicatriz. Todo empezó como un homenaje a Little Richard, al que amaba cuando era joven. Quería ser el único blanco en tener ese bigote.

¿Se lo afeitará alguna vez?

Eso he planeado en caso de que un día pierda del todo la cabeza, mi gran performancefinal será esa: fagocitar mi bigote. Y tendría que ser en Baltimore, por supuesto, que tiene una larga tradición de artistas volviéndose locos en el escenario: Judy Garland, por ejemplo, incluso Justin Bieber, acabó tirándole globos de agua a la Policía. Me afeitaría en un escenario de Baltimore delante de una multitud atónita que acabaría con una crisis nerviosa.

Precisamente Baltimore es la ciudad de sus películas y el escenario de una de las series más exitosas de los últimos años, 'The Wire', ¿qué opina de ella?

Mis películas y The Wire son dos visiones extremas de Baltimore, pero ninguna de las dos es una exageración. En Baltimore puedes ver gente como Divine parada en una esquina. Y ciertos puntos de Baltimore son exactamente como en The Wire. Los políticos locales odian la serie porque creen que da mala imagen de la ciudad, y creo que es lo contrario: la hace parecer interesante.

¿Es usted un predicador contra el moralismo?

Yo no predico a nadie. Pero sí creo que mis películas son políticamente correctas, sólo que están tan bien disfrazadas que no tienen nada que ver con un discurso moralizante. La política en mis películas es totalmente correcta: no juzgues a los demás, ocúpate de tus asuntos y toma lo que la gente ve como una desventaja como un rasgo de tu estilo.

¿Cuándo se dio cuenta de que no iba a encajar jamás?

Creo que empezó antes de nacer. Fui prematuro, nací dos meses antes, incluso ahí me rebelé. Y luego me bautizaron, ¡eso pudo tener algo que ver! Quizás se necesita un poco de pecado original para ser normal No lo sé, pero nunca quise ser como los otros chicos. Siempre tuve muchos intereses, era un niño curioso y tenía una enorme fantasía, me maquillaba Pero fue cuando vi por primera vez a Elvis Presley cuando supe que no había marcha atrás. Fue en 1956 y pensé: ¡Oh, dios! No puedes imaginarte lo que fue ver a Elvis en su momento. Era como si un marciano hubiera aterrizado en La Tierra. El fue una de mis primeras obsesiones. Mis padres lo odiaban, lo que me llevó a darme cuenta de que esa era el tipo de vida que quería llevar.

¿Qué le obsesiona ahora?

Acabo de escribir un libro, así que mis obsesiones están volcadas ahí. También me gusta seguir casos truculentos, donde el país entero enloquece. Me gusta ver el comportamiento de la gente que se dice normal, pero que, desde mi punto de vista, está totalmente loca. Sigo también muy obsesionado con el cine y el arte contemporáneo. Siempre estoy curioseando, por eso soy periodista. ¡Ah! Y me muero de ganas de ver la nueva película de Almodóvar. Me parece el mejor director del planeta. También me gusta hacer cosas como lo que he hecho en Sidney, donde he montado un ciclo en el Opera House llamado Sesión doble del infierno, en el que programo Irreversible, de Gaspar Noe, junto a Anticristo, de Lars von Trier, o United 93 y un documental sobre gente en EEUU que tiene sexo con caballos. Me interesan las películas extremas, como también el arte extremo.

¿Por qué?

Me interesa porque no lo entiendo del todo. No comprendo por qué a la gente le gustan las películas de buen rollo. No es la tarea del cine hacerme sentir bien. Me interesan los extremos porque el medio es de lo que llevo huyendo toda mi vida. Puedo estar bien en lo más bajo y entre lo más elevado, pero me aterroriza verme en un centro comercial.

¿Cuáles son sus webs favoritas?

Lo mejor de internet es el porno gratis. Visito mucho Dudetube, Gocker, pero la más divertida es Luriddigs, que es un catálogo fabuloso del mobiliario más horrendo del circuito de porno amateur. Luego leo periódicos online, desde luego, rottemtomatoes para las críticas de cine y welcometodreamland, que es una página sobre mi trabajo que me gusta. Venga, hazme una pregunta aburrida.

Bien, ¿qué opina de la legalización de las bodas gays en Nueva York?

¡Buena! Estoy a favor de las bodas gays. Desde luego, no tengo ningún interés en casarme, pero la gente debe tener el derecho. El problema es que en América no es legal por mucho que digan que sí, mientras no lo sea federal. Siempre bromeo con que se debería votar para hacer el divorcio heterosexual ilegal. Si es tan bonito el matrimonio como para que los gays no puedan tenerlo, hagamos que ellos estén casados para siempre.

Una última pregunta, ¿hacen 'Pink Flamingos' y 'Jackass' un matrimonio bien avenido?

Johnny Knoxville ha hecho la serie de películas que más se acerca al espíritu de Pink Flamingos desde que la hice en 1972. El último filme en 3D es genial. Ese momento en que recogen el sudor del culo de un hombre gordo, se lo beben y luego lo escupen en fabuloso 3D hacia los espectadores ha sido el momento más sublime de cine desde Godard.