Publicado: 11.06.2014 11:11 |Actualizado: 11.06.2014 11:11

Rafael Frühbeck de Burgos, la batuta española más internacional

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Rafael Frühbeck de Burgos ha sido uno de los maestros con más prestigio internacional de la música clásica nacional, que compatibilizó la dirección de prestigiosas formaciones extranjeras con una intensa y longeva relación con la Orquesta Nacional de España, de la que era director emérito. Rafael Frühbeck Frühbeck (Burgos, 15 de septiembre de 1933), más conocido con el nombre artístico de Rafael Frühbeck de Burgos, estudió violín, piano, teoría musical y composición en conservatorios de Bilbao y Madrid. Completó su formación musical en Munich, donde se formó en dirección de orquesta con maestros como Lessing y Eichhorn y en composición con Paul Hindemith y Harald Genzmer.

Su padre era un alemán que, al acabar la I Guerra Mundial, "bastante malherido", vino a España a ocuparse de las dos ópticas que tenía su empresa, una en Castellón y otra en Burgos. "En Castellón lo pasó muy mal y, cuando llegó a Burgos, con 30 centímetros de nieve, pensó, 'aquí me muero', pero, curiosamente, empezó a encontrarse cada vez mejor", explicó sobre sus orígenes en una entrevista con Efe. A lo largo de su carrera dirigió más de un centenar de orquestas en Europa, Japón, Estados Unidos y Canadá. Su talento fue reconocido en estos dos últimos países, donde subió al podio de las filarmónicas de Nueva York, Los Ángeles, Filadelfia y las orquestas sinfónicas de Cincinnati, Boston, Pittsburgh, San Luis, Chicago, Toronto y Montreal. El primer paso importante de su carrera lo dio en 1958 con su nombramiento como director de la Orquesta Sinfónica de Bilbao.

Cuatro años después comenzó su larga relación con la Orquesta Nacional de España (ONE), de la que fue director titular desde 1962 a 1978, y su director emérito desde el año 1998. Frühbeck de Burgos alternó en sus inicios su trabajo en España con la dirección titular de la orquesta alemana Dusseldorfer Symphoniker entre 1966 y 1971, así como de la Orquestre Symphonique de Montreal, en Canadá, de 1974 a 1976. Ha sido, además, principal director invitado entre 1980 y 1990 de la National Symphony Orchestra en Washington (Estados Unidos) y de la Nippon Yomiuri Orchestra de Tokio (Japón) desde 1983 a 1990, año en el que la orquesta japonesa le nombró director honorario. En 1991 sustituyó a George Petre como director titular de la Wiener Symphoniker, donde permaneció hasta 1996, y grabó su nombre junto al de genios de la dirección de la talla de Wilhelm Furtwängler, Herbert von Karajan, Josef Krips, Carlo Maria Giulini o Gennadi Roschdestwenski.

Se puso al frente de la Deutsche Oper Berlin de 1992 a 1997, de la Berlín Radio Symphony Orchestra entre los años 1994 y 2000, y de la Orchestra Sinfonica Nazionale della RAI de 2001 a 2007, cuando tomó la responsabilidad de dirigir la Dresden Philharmonic Orchestra. Desde 2012 era director titular del Danish National Symphony Orchestra. Entre sus numerosos premios y distinciones destacan los doctorados honoris causa de las universidades de Navarra (1994), y Burgos (1998); el Premio Jacinto Guerrero (1997), la medalla Silver Badge por el servicio a la República de Austria y la Medalla de oro Gustav Mahler de Viena (ambas en 1996). También se le ha concedido la Medalla de oro al Mérito en el Trabajo (2004), la Medalla de oro de las Bellas Artes (2009) y un año después la Medalla del Palau de la Música de Valencia. En 2010 la prestigiosa revista estadounidense Musical America le nombró Director del año.

Su versión de "Carmina Burana" realizada en 1965 con la New Philarmonia Orchestra and Chorus, sigue siendo una referencia a pesar del tiempo transcurrido y destaca entre el más de un centenar de grabaciones que realizó a lo largo de su carrera. Gozan también de gran prestigio su trabajo de los oratorios "Elías" y "Paulus" de Felix Mendelhson, su "Réquiem" de Mozart o la obra del compositor español Manuel de Falla, autor del que es considerado uno de sus principales intérpretes a nivel internacional. Una de sus últimas apariciones de Frühbeck de Burgos sobre el escenario fue a finales del año pasado con motivo de su ochenta cumpleaños y su interpretación en el Auditorio Nacional de Madrid de "Carmina Burana".

Entonces concedió una entrevista a Efe en la que decía: "Si volviera a vivir, haría lo mismo, aunque quizá ambicionaría mejorar musicalmente. Siempre he hecho música, y eso no se acaba nunca, porque hacerla de forma bonita es una cosa eterna. Espero que Dios me dé vida para seguir disfrutándola".