Publicado: 06.02.2016 10:45 |Actualizado: 06.02.2016 11:19

Ramones, 40 años de legado punk

Se cumple el aniversario del mítico single 'Blitzkrieg Bop', una primera acometida que sentó las bases del punk rock a base de tesón, cabezonería y decibelios.

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La banda neoryorquina a punto de hacer historia.

MADRID.- "Empezamos a grabar nuestro primer álbum el 2 de febrero de 1976 y lo mezclamos el 19 del mismo mes. Acostumbrado a tocar solo en directo, no entendía por qué se tardaba tanto. Yo imaginaba que uno iba allí y en un día tocaba las canciones y, al siguiente, las cantaba".

Es el mismísimo Johnny Ramone, guitarrista y mano de hierro del grupo, quien así de impaciente y urgente se expresa en las páginas de su autobiografía, Commando. Y la verdad, una vez asumido este primigenio planteamiento que sostenía a los Ramones, su frenética historia se presenta con la claridad de la gran verdad definitivamente revelada.

A pesar de que empezaran a grabar el 2 de febrero e hicieran las mezclas el 19, tuvieron tiempo para publicar su primer single incluso antes de que acabara el mes. Resulta asombroso, más aún si se tiene en cuenta que no es que tuvieran prisa por asaltar el mundo, sino que sencillamente iban a su velocidad de crucero.

Y así fue como a finales de febrero de 1976 llegó a las tiendas Blitzkrieg Bop: un puñetazo en la mesa, una pedrada en la cabeza, una motosierra partiendo en dos el Brooklyn Bridge, un autobús sin frenos circulando por el East Village de Manhattan que inevitablemente se empotra contra la entrada del CBGB, el legendario club donde empezó todo.

El punk rock empezó a base de tesón, cabezonería y decibelios

Aquel fue el comienzo porque en ese adorable y sudoroso antro, ahora reconvertido en tienda de tendencias, tocaron los Ramones noche tras noche agrandando su fama hasta conseguir firmar un contrato con Sire Records en enero de 1976. Así comenzó el punk rock tal y como lo conocemos, a base de tesón, cabezonería y decibelios acompañados de una imagen casi de tebeo que les hacía irresistibles.

Porque sí, ahí estaban los Stooges de Iggy Pop y los MC5 de Wayne Kramer y los New York Dolls de Johnny Thunders, pero entonces aparecieron estos cuatro freaks neoyorkinos y, sin querer, consiguieron mejorar la fórmula del proto punk metiéndole ingredientes tan dispares como los Rolling Stones, los Beatles, los Beach Boys, los Bay City Rollers y las melodías de Phil Spector y sus grupos de chicas.

Los que estaban al tanto de lo que se cocía en Nueva York ya les conocían bien, pero fue el single Blitzkrieg Bop su carta de presentación oficial. Una primera acometida para empezar a transformar el mundo a su manera, a pesar de que en ningún momento de su trayectoria disfrutaran los Ramones de un éxito realmente masivo, salvo quizás en sus últimos años antes de separarse en 1996.




Pero como suele suceder en muchas ocasiones, a pesar de no lograr el éxito que en realidad ansiaban, sí lograron conectar de una manera extremadamente intensa con los suyos, convirtiéndose así en la más famosa y grande banda de culto de la historia. Y de ese logro tiene mucha parte de culpa su primer single, adelanto del disco homónimo que publicaron el 23 de abril de aquel 1976 y que fue certificado como Disco de Oro en 2014 al alcanzar las 500.000 copias vendidas. ¡38 años después!

Pero vamos al grano con Blitzkrieg Bop: una canción de poco más de dos minutos grabada por Johnny con su guitarra Mosrite de 50 dólares, con una letra infantil cantada con burlón acento inglés por el vocalista Johnny Ramone, pero con un grito de guerra inapelable que se convirtió en lema, en mantra, en obsesión. Con ese Hey! Ho! Let's go! corriendo por el mundo como ruidosa y guerrera actitud vital inaplazable.

Incipiente y brutalmente punk en espíritu pero melodiosamente pop en su más indestructible esencia, Blitkrieg Bop resume a la perfección el ideario de los Ramones. Aunque está acreditado a todo el grupo, el tema fue en realidad compuesto por el baterista original Tommy Ramone, con ayuda del bajista Dee Dee. Y sí, son tres acordes repetidos en bucle, constatación irrefutable de aquello de que menos es más. Si tiene alma, es más.

Siempre presente en las listas de las mejores canciones de la historia, resulta curioso saber que en realidad el plan era que no había plan, tal y como recuerda Johnny Ramone en su citada autobiografía: "Escribíamos las canciones y nos reíamos pero no nos parecía que estuviéramos pirados, sino que éramos una banda de rock normal. Sin embargo, muy pronto se hizo visible que estábamos algo descentrados".

"Y las primeras canciones... ¿sobre qué íbamos a escribir, de chicas? La verdad es que no las teníamos, así que como o éramos artistas o nada, escribimos sobre cosas sencillas que podíamos contar. Nos parecía que los comunistas y los nazis eran graciosos, que también era divertido esnifar pegamento, pero ni pensábamos que había gente que se lo metía", rememora.

¿Acaso sabían los Ramones la relevancia de lo que estaban construyendo? Evidentemente no. Al menos Johnny no tenía ni idea, aunque sí tenía una determinación pétrea por seguir su instinto: "Grabamos las canciones en el mismo orden en que las tocábamos entonces en nuestras actuaciones, un patrón que también seguimos en nuestros dos álbumes siguientes. Hasta en eso éramos los Ramones una unión de hábitos".

Una unión de cuatro tipos por los que nadie daba un duro y que sufrieron al ver cómo otros que llegaron después conseguían mayor reconocimiento. A pesar de ello, solo sabían seguir su camino y eso hicieron sin mirar alrededor, marcando su propio ritmo. Y ahora, después de que sus cuatro miembros originales murieran entre 2001 y 2014, los Ramones son leyenda cultural... y exitosa marca comercial. Porque la realidad siempre es más cruelmente punk que la ficción.