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Adiós a la joven artista cordobesa Gata Cattana, la rapera que rebatió a Freud

Ana Isabel García murió el jueves a los 26 años por un fallo cardíaco. Empezó publicando en Internet sus canciones, con letras feministas y peleonas en las que mezcla referentes literarios y crítica social. Deja un disco casi terminado, titulado 'Banzai', que verá la luz próximamente.

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La poetisa y rapera Gata Cattana ofreció uno de sus últimos conciertos en la fiesta de Radio3 Extra /RADIO3

Contradecir al creador del psicoanálisis, Sigmund Freud, no es tarea sencilla. Este gran conocedor de los entresijos de la mente humana consideraba a las sufragistas unas desviadas que se enfrentaron a su concepto de la feminidad al que, según Freud, solo pueden llegar a través de la unión en santo matrimonio o teniendo un hijo. Varón, eso sí. Para rebatir a Freud hace falta más que una vida y, sobre todo, más que una que dure solo 26 años. La de Ana Isabel García, Gata Cattana, poetisa, rapera, se terminó este jueves.

"Gata Cattana es un personaje que interpreto desde hace siete años ", recordaba en una entrevista con Esther Ferrero en el programa Coordenadas de Radio3. "Tengo una mente analítica y mezclo en lo que hago esa frialdad racional con el calor y el sentimiento de la poesía", contaba.

Dejó un disco casi terminado y una carrera musical que ha sabido a muy poco, compuesta por un puñado de canciones que recogen las nuevas tendencias de la electrónica adaptadas sin miedo al sonido urbano y unas letras que rapean sentimientos y puñales contra la realidad social.

Gata Cattana en una entrevista para el programa Coordenadas de Radio.

Yo no camelo perfumes de Nina Ricci/ soy más de libros de la Silvia Federici, canta Gata Cattana. Sus versos destilan inteligencia y sirven, dice el rapero Frank T, "para poner cabeza a un panorama musical con mucho drama y machismo raperil". La llegaron a considerar la nueva Mala Rodríguez, por sus orígenes cordobeses y su lenguaje despeinado y lacerante. "Aportaba ese algo que le faltaba al rap femenino", aunque Frank T dice no sentirse cómodo con el epíteto "femenino". La música no entiende de género aunque la industria se empeñe en seguir siendo machista. A Ana, como a cualquier chica de 26, es algo que no se le escapaba.

Déjame ser otra cosa que no sea un cuerpo/ deja de follarme con los ojos ya de paso cuando paso por la calle/ sola en todo momento, exige Gata Cattana en Lisístrata, el último corte de su primer disco, autoeditado como el segundo. Esa canción toma el nombre de la famosa comedia de Aristófanes donde se plantea la huelga sexual de las mujeres como medida de presión. 

Ana Isabel García se va sin ver publicado su primer larga duración al que llamó Banzai y que hizo junto al productor D. Unison. El disco está prácticamente terminado y es probable que vea la luz dentro de unas semanas, según confirma Taste the Floor, la agencia de management de la poeta cordobesa . Es lo que intuye Frank T, quien hace algo más de un año consiguió traerla a su programa de Radio3, La cuarta parte. "Entonces ya se la consideraba como la gran esperanza del rap español. Era muy inteligente y muy echá pa'lante pero no estaba cómoda con el éxito inmediato, quería ir paso a paso".

Gata Cattana. SILVIA DE LA ROSA

Hace apenas dos semanas ofrecía su directo [recuérdalo aquí] en la fiesta de Radio 3 Extra, en el teatro Barceló de Madrid. "Tenía algo diferente, bastaba con escucharla", recuerda el también locutor de radio. "Su rap estaba muy influenciado por la poesía y por su vocación de politóloga". Una combinación con la que se ganó la simpatía del público y por la que llenó locales madrileños como la mítica sala Sol, "cosa que yo no hago", recuerda Frank T.

Porque me cago en to/que en pleno siglo veintiuno/que tenga que venir la Ana a rebatir a Froid/a tradiciones largas desde Nietzsche hasta Unamuno/de Aristóteles a Darwin/desde Franco hasta Rajoy, sigue golpeando Lisístrata. El pensamiento moderno saca a relucir sus vergüenzas falocéntricas cantadas a golpe de rap, amenazado por todo un ejército de gatas. Con la cattana apuntando, por si hay que disparar.