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La reina del fracaso escolar

Una biografía sobre Isabel II, monarca desde los 13 años, retrata la política española durante el siglo XIX

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A los 3 años fue proclamada reina y apenas diez después subió al trono. A los 74 murió sentada en una butaca en su casa del exilio en París, sin que su hijo Alfonso XII se acercara siquiera a recoger su cadáver. Isabel II. Una biografía (1830-1904) (Taurus), el libro de la historiadora Isabel Burdiel sobre la monarca precoz, retrata, además de la tragedia personal de la heredera de Fernando VII, la del coro que la acompañó en su decadencia: la España monárquica del siglo XIX y sobre todo su hijo bastardo, el liberalismo.

Isabel Luisa de Borbón, hija de Fernando VII, nació en 1830 y heredó el trono después de la muerte de su padre en 1833, aunque estuvo diez años sin ejercer bajo la regencia de su madre, María Cristina. La lucha por el trono de su tío Carlos, destinado a reinar antes de que Fernando VII aboliera la Ley Sálica, dio lugar a las guerras carlistas entre los partidarios del absolutismo de don Carlos y todos los demás, partidarios por eliminación de la regente María Cristina. 'La infanta Isabel llegó al mundo en una corte donde la espesa red de consanguinidad que unía a la familia real no era menor que la tupida maraña de intrigas que la envolvía', escribe Burdiel.

'He querido contar la monarquía desde dentro', explica Isabel Burdiel

Tan fascinante como la vida de alguien que empieza a reinar a los 13 años, debe de ser la del país que la entroniza. Y ese es el punto de vista elegido por Burdiel, catedrática de la Universidad de Valencia. 'Lo que he querido es contar todo ese periodo de la monarquía, desde dentro, y ver cómo en verdad se convirtió en un obstáculo, uno de los dos mayores, junto con la Iglesia, para el desarrollo del liberalismo', dice.

La relatividad respecto a lo que era madurez o precocidad entonces y ahora no basta para explicar la anomalía española. 'Estamos en un mundo de cambio, donde los más progresistas ya reconocen algo como la 'infancia' y por tanto lo consideran una aberración. Pero para los más reaccionarios, la monarquía es una institución independiente de quien la ocupe', contaba Burdiel en un hotel de Madrid.

La institución está por encima de los individuos que la ocupan, 'que cuentan muy poco', según Burdiel. Hasta tal punto que a nadie extrañó que, una vez que la regente María Cristina se exilió a Francia, dejara la custodia de sus dos hijas legítimas en manos del general liberal Espartero. La niña quedó a merced de las conspiraciones cortesanas.

'Si a la reina todo le viene de Dios, qué más da que estudie o no'

'La intriga, la desconfianza y el ocultamiento se convirtieron en ingredientes habituales de su formación moral', se lee en la biografía, lo que, unido a la pobrísima educación recibida, vino a dar en una reina fácilmente desestabilizable. Burdiel: 'Si se considera que, cuando eres reina, todo te viene dado de Dios, qué más da que estudie o no. Hasta a Donoso Cortés le escandaliza la falta de instrucción de la reina y sin embargo se aprovecha de ella: es el emisario de María Cristina y el gran manipulador'.

Mucha de la documentación que nutre el voluminoso estudio de Burdiel proviene del archivo privado de María Cristina, que regresó a España hace poco más de una década. Lo que le ha permitido construir, no sólo una biografía de la reina Isabel II, sino un retrato coral de su madre y de militares y políticos de la España isabelina. 'Y no todo es tan sombrío', concede Burdiel.

Tras la revolución de 1868, Isabel II se exilió en París. Dos años después, abdicó en favor de su hijo, Alfonso XII. Los últimos veinte años los pasó encerrada en el palacio de Castilla, en París viviendo 'a la española', comiendo cocido y 'sin hablar nunca bien francés', donde murió en 1904.