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La resurrección del hombre del saco

Jackie Earle Haley, el nuevo Freddy Krueger en el remake del clásico, visita Madrid

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He aquí un rumor, y de los buenos: en 1984, cuando Wes Craven estaba haciendo el cásting para la Pesadilla en Elm Street original, el actor Jackie Earle Haley se presentó para un papel, acompañado de su amigo Johnny Depp. Pero Craven finalmente eligió a Depp, que en el filme terminaba muriendo engullido literalmente por su cama y expulsado hacia el techo a modo de papilla de sangre. Hoy, en 2010, un revivido Jackie Earle Haley es el encargado de enfundarse el sombrero, el jersey a rayas y el guante afilado de Krueger en el remake de Pesadilla en Elm Street que se estrena en España el 23 de julio.

Producida por Michael Bay, que en los últimos tiempos ha revitalizado con éxito franquicias como Transformers y que lo ha intentado también con Viernes 13, esta actualización de Pesadilla en Elm Street no esconde sus intenciones: terror de instituto para nuevas generaciones de adolescentes. Para Haley, Krueger es el 'coco, el hombre del saco moderno. Siempre nos ha gustado sentarnos alrededor de un adulto a pasar miedo escuchando historias'. Y, según contaba el actor ayer en un encuentro con la prensa, precisamente 'eso es lo que hace Freddy. Es una parte importante de nuestra cultura y con quien no puedes acabar: siempre resucita'. El director Samuel Bayer le pidió que se centrara en 'el lado oscuro del personaje', ya que la película muestra sin dudas a Krueger como un pedófilo.

Aunque Haley no ha llegado a confirmar el rumor que lo coloca junto a Depp y Craven en aquel lejano 1984, su historia personal y profesional es lo bastante curiosa como para no necesitar muchas coartadas. La suya ha sido una resurrección como la de Krueger. Hablamos de un actor que empezó a trabajar a los 6 años, que llegó a ser 'muy famoso', y cuya carrera tocó techo en 1976 con Una pandilla de pelotas. De ahí, hacia abajo. 'El problema fue que la gente de Hollywood me veía como un tío bueno en potencia, pero mi cuerpo no contribuyó a ello', ríe Haley, que debe rondar 1,60 metros de altura. 'Así que empezaron a no saber qué hacer conmigo, dónde colocarme. Primero empezó a escasear el buen trabajo, luego también el malo', recuerda. Con veintitantos años, Haley confiesa que no tenía fuerza para seguir, así que se 'reinventó' como director de publicidad.

Hasta que en 2006 reapareció, y desde entonces no ha parado: obtuvo una nominación al Oscar por su interpretación en Juegos secretos, hizo de Rorschach en Watchmen y ha trabajado para Scorsese en Shutter Island. Así que esta vez no tuvo que ir a ningún cásting. 'Ni sabía que estaban haciendo un remake. Me enteré en internet, porque algunos fans sugerían que yo podría ser el nuevo Krueger. Llamé a mi agente, y así era. Y si cogí el papel fue porque una vocecita en mi interior insistió. No podía decir que no a un personaje así, a un icono del terror', remata.