Publicado: 06.08.2015 21:02 |Actualizado: 06.08.2015 23:30

La revolución sexual pendiente

'The Special Need’, sobre la necesidad sexual de un autista de 29 años, reabre un debate muchas veces avivado desde el cine. Varias películas, de ficción y documentales, se han convertido en plataformas de defensa de los derechos sexuales de las personas con discapacidades.

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'Yes, We Fuck', la película documental que presenta seis historias reales con las que los autores -Antonio Centeno y Raúl de la Morena- pretenden terminar con los falsos tópicos creados alrededor de los discapacitados, fundamentalmente el de que estos son

'Yes, We Fuck', la película documental que presenta seis historias reales con las que los autores -Antonio Centeno y Raúl de la Morena- pretenden terminar con los falsos tópicos creados alrededor de los discapacitados, fundamentalmente el de que estos son individuos asexuados.

MADRID.- El director italiano Carlo Zoratti se embarcó en un viaje por Europa con sus amigos Álex y Enea, para ayudar a éste último, un joven autista de 29 años, a tener su primera relación sexual. Grabó toda la experiencia -los intentos de Enea para seducir a las chicas, la entrada en un prostíbulo, la visita a un centro de asistentes sexuales en Alemania…- y la convirtió en la película The Special Need. El documental -que ha recibido varios premios desde 2014 en distintos festivales europeos- funciona magníficamente como reivindicación de los derechos sexuales de las personas con discapacidad. "El cine documental para esto es revolucionario", afirmó el director en México en el Certamen Ambulante, donde aseguró que una película "sí puede ayudar a cambiar la percepción que la sociedad tiene de estas personas".

En Italia los discapacitados psíquicos se consideran legalmente menores, de modo que mantener relaciones sexuales con ellos es delito. Tampoco está permitido ningún servicio de asistencia sexual, que sí están autorizados en Alemania, Dinamarca, Suiza y Holanda. La situación en España es similar. A principios de julio, el Comité de Derechos Humanos de la ONU nos puso un bochornoso suspenso por la práctica de "esterilizaciones forzadas a personas con discapacidad, cuya capacidad jurídica no se reconoce". Un país que no está a la altura en el cumplimiento de los derechos de las personas con discapacidad mucho menos se ocupa de sus necesidades sexuales. El cine ha cubierto esa labor.



Compromiso del cine en España

Yes, We Fuck es la prueba más reciente del compromiso del cine con los derechos sexuales de los discapacitados. Obra de Antonio Centeno, activista del movimiento Vida Independiente, y del realizador Raúl de la Morena, la película documental -rodada gracias a un proceso de micromecenazgo- muestra seis historias reales con las que los autores pretenden terminar con los falsos tópicos creados alrededor de los discapacitados, fundamentalmente el de que estos son individuos asexuados.

La película de Centeno y Morena recoge también testimonios de algunos padres que explican, entre otras cosas, la influencia que han tenido en la vida sexual de sus hijos. Hay, además, una charla de un grupo de chicas y chicos, con discapacidad intelectual, que se confiesan sus gustos y sus inquietudes sexuales.

Desde la ficción, Álvaro Pastor y Antonio Navarro se acercaban ligeramente al tema con su película Yo, también, por la que Pablo Pineda, el actor protagonista -un maestro y escritor con Síndrome de Down- se alzó con la Concha de Plata en el Festival de San Sebastián. Aquella era la historia de un licenciado universitario con Síndrome de Down que se enamoraba de una compañera de trabajo.

'Nacional 7', una formidable denuncia

Escena de la película 'Nacional 7'

La franqueza y humanidad que muestra The Special Need y la emotividad de Yo, también son cualidades que suman en la reivindicación por los derechos de las personas con discapacidad. Sin embargo, ninguna de ellas alcanza la formidable denuncia y la excepcional sinceridad que contiene Nacional 7, la mejor o una de las mejores películas sobre este tema.

Comedia basada en una historia real, con ella el director Jean-Pierre Sinapi ganó los Premios del Público en Berlín y San Sebastián, además de muchos otros galardones. Rodada en un asilo para personas con discapacidades -muchos de los actores eran los auténticos residentes-, contaba la historia de una enfermera del centro que decidía ayudar a René, un hombre con una enfermedad degenerativa y un carácter del infierno que quiere hacer el amor antes de que su cuerpo se lo impida. Ante la posibilidad de que lo consiga, todos sus "compañeros", hombres y mujeres con discapacidades físicas y psíquicas y diversas orientaciones sexuales, se apuntan a la aventura.

El personaje de la mujer estaba inspirado en la experiencia de la hermana del cineasta, consciente del riesgo que asumía, ya que en Francia entonces ayudar a mantener relaciones sexuales a un discapacitado se consideraba delito de proxenetismo.

Al gusto de Hollywood

Cocinada más al gusto de Hollywood, The Sessions presentaba, con una mezcla estudiada de ternura y momentos políticamente incorrectos, la historia real del poeta Mark O’Brien, un hombre casi completamente paralizado y condenado a vivir conectado a un pulmón de acero que no quiso renunciar al sexo. John Hawkes y Helen Hunt recibieron merecidísimos aplausos por este trabajo.

Escena de la película 'The Sessions'

Escena de la película 'The Sessions'

Mucho menos contundente que éstas, aunque no se olvidaba del tema, fue Intocable, el reciente éxito de los directores galos Olivier Nakache y Eric Toledano. En la película, nacida también de una vida auténtica, el actor François Cluzet interpretaba a un aristócrata millonario tetrapléjico que, en una de las escenas más celebradas del filme, explicaba a su asistente cómo conseguía placer sexual.

De Bélgica a México pasando por la Costa Brava

Hace cuatro años, el cineasta flamenco Geoffrey Enthoven, apoyándose también en un caso real, rodó Hasta la vista, Espiga de Oro en la Seminci de Valladolid y Premio del Público en los Premios del Cine Europeo. Era la historia de tres chicos con distintas discapacidades -uno es ciego, otro vive en una silla de ruedas y el tercero está prácticamente paralizado- que se escapan a España para perder la virginidad en un burdel de la Costa Brava. El protagonista verdadero es un hombre inglés, tetrapléjico, a quien sus padres acompañan cada año a este lugar.

Luis Mandoki contaba en Gaby la vida de la poetisa y escritora mexicana Gaby Brimmer, una mujer que nació con una parálisis cerebral y sólo podía mover su pie izquierdo. La película contenía una reivindicación sexual de esta persona a pesar de su discapacidad. Era una demostración más del compromiso del cine con los derechos de estas personas.