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"Las revueltas árabes se reproducirán en el cine"

Cineastas egipcios analizan en Granada las revoluciones populares

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'La caída del muro del miedo es lo más importante que ha pasado en el mundo árabe en el siglo XXI'. Lo dice el director y guionista Abbas Arnaout, fundador y director del Festival Internacional de Cine Documental de Aljazeera, al referirse a las recientes revueltas populares. Para él, la revolución acaba de empezar. 'Para cambiar la historia, se necesita tiempo', señala.

Arnaout, quien ha producido documentales sobre la cultura árabe para canales como BBC o National Geographic, participó esta semana en una mesa redonda organizada por el Festival de Granada Cines del Sur. En ella intervinieron también los cineastas cairotas Basel Ramsis y Ahmed Abadalla, dos jóvenes promesas del cine independiente, y el director del certamen, José Sánchez Montes. ¿Se puede decir que hay una Primavera Árabe? La pregunta fue planteada por Público. 'No me gustan los tópicos que ponen los medios de comunicación. En España empezaron a hablar sobre la Primavera Árabe sin analizar lo que estaba ocurriendo y buscaron fórmulas fáciles para entender lo que pasaba'. Responde Basel Ramsis, miembro del jurado del festival y productor de varios cortometrajes y documentales.

'Los artistas van por delante de los políticos', dicen en el Festival Cines del Sur

Ramsis cree que ahora la revolución popular en Egipto se debate entre su propia continuidad, respaldada por artistas, intelectuales, izquierdistas y liberales, y el estancamiento, defendido por el Ejército apoyado por los islamistas. 'La primera fase terminó el 11 de febrero con la caída de Mubarak, pero aún nos espera la segunda, la tercera y la cuarta fase', explica. Su colega Ahmad Abdalla comparte esa opinión: 'No es momento de celebrar algo que aún está ocurriendo'.

Ambos estuvieron en las barricadas y juntos se encargaron de trabajar para desmentir la versión oficial de que las revueltas estaban dirigidas por delincuentes. 'En las revoluciones de Egipto y Túnez ha participado todo el pueblo; gente de todas las edades, clases sociales e ideologías', afirman. Ambos representan a la nueva generación de jóvenes realizadores del mundo árabe. Ellos se van abriendo camino con trabajos que, hasta ahora, tienen más proyección y reconocimiento en el exterior que en sus países.

'Una de las cosas que hay que lograr con la revolución es el fin de la censura'

Abdalla concursa en el Festival Cines del Sur con Microphone, un filme anti-Mubarak rodado cuando aún estaba en pie la dictadura del general. La película fue estrenada en Túnez tres semanas antes del inicio de las revueltas. 'Al finalizar la proyección, una chica me dijo que el filme hablaba de sus problemas, pero con el argot egipcio, y sólo entendí el comentario días después de mi estancia allí, al constatar que los problemas de nuestros países eran comunes', cuenta.

Arnaout, Ramsis y Abdalla creen que el cine, como cualquier forma de expresión artística, ha podido influir en las revueltas, pero no han sido el motor del cambio. 'No hay revolución que no haya estado influida por el arte. Los artistas siempre van por delante de los políticos y hay películas de directores muy valientes que seguramente han influido en estas revoluciones', dice Arnaout. Los tres tienen muy claro que esas revueltas se van a reproducir en el cine.

Ellos son la voz de lo que está pasando en la calle, la voz que incomoda a los dirigentes de sus países que utilizan la censura para dificultar la difusión de sus trabajos. 'Hay directores que muestran sus ideas sin miedo', explica Abdalla, que logró que la Junta Censora autorizara sin cortes Microphone.

Ramsis no tuvo la misma suerte. En 2005 presentó un trabajo en la Semana de Cine Español en El Cairo, El otro lado, un acercamiento a Lavapiés, en el que abordaba la inmigración en el barrio madrileño. La censura egipcia permitió la proyección, pero suprimiendo buena parte de los textos. 'Una de las cosas que se ha de conseguir con la revolución es el fin de la censura', insiste.