Publicado: 28.03.2016 12:21 |Actualizado: 28.03.2016 16:06

Rodolfo Sancho: "Julián viene para quedarse hasta el final de la temporada"

Cada capítulo de ‘El Ministerio del Tiempo’ es mirado y analizado con lupa y da para un sinfín de comentarios y teorías. El fenómeno es tal que Rodolfo Sancho, que interpreta a Julián y que esta noche vuelve a la serie tras una breve ausencia, lo compara con lo que ocurría con ‘Perdidos’.

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Julián (Rodolfo Sancho) en el capítulo que se emite esta noche.

Julián (Rodolfo Sancho) en el capítulo que se emite esta noche.

MADRID.- Ha llegado el momento que todos los ministéricos estaban esperando. El regreso de Julián a El Ministerio del Tiempo tiene fecha y hora. Será este lunes, a partir de las 22:15 horas, con la emisión de la primera entrega de un capítulo doble titulado Tiempo de valientes en el que los últimos de Filipinas serán los protagonistas.

Una historia especialmente emotiva para Rodolfo Sancho, actor que interpreta al enfermero metido a funcionario de este singular ministerio de viajes en el tiempo. Julián vuelve y lo hace “para quedarse hasta el final de la temporada”, como anuncia Sancho en una entrevista en la que habla de la serie de moda, de su ausencia, de las audiencias, del fenómeno fan en el que viven inmersos y de porqué no hace cine.

Aunque Julián no es el único que vuelve al Ministerio este lunes. También lo hará Salvador (Jaime Blanch). Nunca se fue del todo, pero le arrebataron ese sillón de mando que ahora vuelve a ser suyo. La vieja guardia ser reúne de nuevo. Pero, ¿qué pasará entonces con Pacino? El personaje de Hugo Silva se ha ganado a pulso el cariño de los ministéricos y ha sido mucho más que un sustituto para Julián. ¿Seguirá en el Ministerio tras el regreso de su antecesor en la patrulla? Eso solo lo saben Javier Olivares y los suyos, pero Sancho tiene claro que su personaje y el de Silva “se llevarían muy bien”. Ahí queda eso.



Pregunta. ¿Qué nos puede contar del regreso de Julián a ‘El Ministerio del Tiempo’?

Como ya se sabe, Julián está en Cuba, en el año 98, en plena guerra. Llega un momento en el que tiene que huir y elegir otro destino al que pueda ir no por una puerta, si no quedándose en esa época. Entonces acaba en Filipinas y se mete en este conflicto de los últimos de Filipinas, que son los últimos soldados que quedaron asediados por el ejercito filipino en una iglesia en Baler y estuvieron ahí resistiendo casi un año. Ese es un poco el destino de Julián mezclado con este momento histórico. Y hasta ahí te puedo contar.

¿Viene para quedarse?

Julián viene para quedarse hasta el final de la temporada.

La historia de los últimos de Filipinas tiene un vínculo emocional para usted, por su padre. ¿Podría contárnoslo?

"Mi padre, hace ya muchos años, por el centenario de los últimos de Filipinas, quiso hacer una producción que por desgracia no pudo salir y para escribir esta historia llamó a los hermanos Olivares, a Pablo y Javier"

Sí, mi padre, hace ya muchos años, por el centenario, quiso hacer una producción que por desgracia no pudo salir y para escribir esta historia llamó a los hermanos Olivares, a Pablo y Javier. Este regreso tiene ese punto de homenaje con estos capítulos puesto que Javier ya había escrito lo de los últimos de Filipinas por encargo de mi padre.

¿Cómo se ve ‘El Ministerio del Tiempo’ desde el otro lado, como espectador?

Se ve con añoranza, un poco lo que le acaba pasando a Julián. No he podido combinar del todo como hubiese querido los dos trabajos en los que estaba involucrado. Por suerte, de 13 capítulos al final estoy en nueve, que he oído por ahí que la gente cree que ya no vuelvo, pero sí, sí vuelvo. Me da pena no haber estado en toda la serie. Pero por otro lado lo positivo es esta especie de regreso, el regreso de Julián y eso tiene cierta gracia. De lo negativo sale algo.

Bueno, negativo… ¿tampoco está mal ser pluriempleado?

"Así como en su momento no me gustó no estar en todos los capítulos, ahora lo veo con buenos ojos"

Desde luego, pero hubiese preferido poder combinarlo del todo. Aunque, ya te digo, así como en su momento no me gustó no estar en todos los capítulos, ahora lo veo con buenos ojos porque tiene este punto que cuenta mucho de un personaje. Alguien que se va, que se desarraiga completamente del Ministerio y luego esta cosa del regreso.

De los capítulos que se ha perdido, ¿en cuál le ha dado más rabia no estar?

Todos en cierta medida. Porque es un grupo muy bonito el del Ministerio, todos los personajes. Tanto la patrulla como los que están más en el Ministerio. Se crea un grupo muy bonito y en cualquier capítulo me hubiese gustado participar en cierta forma.

¿Pacino y Julián son compatibles?

"Para Julián sería mucho más fácil entablar una relación con Pacino de lo que lo es con Alonso"

Absolutamente compatibles. Es más, creo que se llevarían muy bien. Piensa que Julián es un hombre de hoy, pero ya le vimos en el mundo de los ochenta. El rock, el heavy… lo tiene en las venas. Y si te pones a pensarlo es mucho más cercano Pacino a Julián que Alonso a Julián. Sería mucho más fácil entablar una relación con Pacino de lo que lo es con Alonso.

En el tercer capítulo del diario sonoro de Julián Martínez, su personaje dice algo así como que “si Dumas hubiese conocido el Ministerio y a los que allí estamos, qué gran novela habría escrito”. No le falta razón

(Risas) Imagínate, desde luego que sí. Pero ‘Los tres mosqueteros’ tampoco está mal, ¡eh! (risas). Por sí mismo Dumas ya lo hizo bien.

En ‘El Ministerio del Tiempo’ hay mucha de esa filosofía de los mosqueteros, que por otro lado no dejaban de ser funcionarios

Efectivamente, ese es un poco el paralelismo. No dejan de ser funcionarios y tenían estos lemas de nunca dejar a nadie atrás y este tipo de cosas. Esas cosas de grupo, de patrulla. Sí, hay un paralelismo.

¿Cómo se vive el fenómeno de los ‘ministéricos’ como actor?

"Es muy positivo para la ficción en España que esto ocurra con una serie nuestra. Que se cree ese fenómeno, esta intriga, esa cosa que a mí me recuerda a lo que nos pasaba a los que veíamos 'Lost'"

Pues mira, la verdad, con mucha alegría, con mucha sorpresa, con mucho regocijo. No solo porque yo esté involucrado en ello, sino porque creo que es muy positivo para la ficción en España que esto ocurra con una serie nuestra. Que se cree ese fenómeno, esta intriga, esa cosa que a mí me recuerda a lo que nos pasaba a los que veíamos Lost. Estás deseando ver qué pasa. Estás incluso intentando descifrar cómo es ese mundo misterioso que te han planteado. Salvando las distancias, porque creo que [en Perdidos] se equivocaron con el final. Soy de los que no me quedé satisfecho. Al final, algo tan sencillo como saber qué hacía un oso polar en una isla tropical nos quedamos sin saber por qué. Eso en El Ministerio no ocurre. Pero sí ocurre ese fenómeno fan tan fuerte y de un público tan maravilloso y magnífico, con ese punto intelectual que en cierta forma exige esta serie . Da gusto que se jacten de que ellos ven El Ministerio del Tiempo. Eso es muy bonito.

¿Sabía que en la nueva serie de Stephen King y J. J. Abrams, ‘22.11.63’, viajan en el tiempo a través de una puerta, de un armario?

"Lo maravilloso de esta serie es que se podría haber escrito una serie de fantasía en la que hay puertas del tiempo, pero además tiene ese juego con la historia de España"

¿Sí? (Risas) Es que da mucho juego, pero creo que lo maravilloso de esta serie es que se podría haber escrito una serie de fantasía en la que hay puertas del tiempo, pero además tiene ese juego con la historia, con nuestra historia, con la historia de España. Dentro de un contexto como puede ser El Cid o lo de Montserrat y el Santo Grial, dentro de esas leyendas y momentos históricos, le da una vuelta de tuerca y mete la aventura. Esa es la doble pirueta que hace El Ministerio del Tiempo. No es simplemente una máquina del tiempo donde libremente nos vamos donde nos da la gana, son hechos históricos concretos dándoles una vuelta. Por ejemplo, el capítulo de el Cid me parece maravilloso. Porque dices, vamos a hacer un capítulo sobre el Cid. Y podría habría salido algo más básico como “vamos a salvarle por que le hirieron”, pero no, hay una vuelta de tuerca más. Es que un tipo del Ministerio se hace pasar por el Cid porque este murió por su culpa.

Hace unos años una serie no habría sido posible, ¿qué cree que ha cambiado?

Poco a poco se van dando pasos. Yo he tenido la suerte de ir cayendo en series que han estado en cierta forma en la vanguardia, eran lo último. A veces le llega el momento a una cosa distinta. Cuando hice Isabel, por ejemplo, también pasaba en cierta forma esto. Todo el mundo decía: ‘Fíjate, se parece a Los Tudor, que no sé qué, que no sé cuantos…’. ¿Sabes lo que te digo? También era muy puntera en su momento. Supongo que la evolución es lenta a veces, pero poco a poco se van dando pasos. No sé qué habrá cambiado concretamente. Por otra parte es una serie [El Ministerio] creo que ideal para TVE. Es divertida y puede ser familiar. Como bien dice Javier que le dijo Pablo: ‘Fíjate que nos ha salido una serie familiar sin querer hacerlo’. Es de aventuras. TVE retoma ese género de aventuras y encima tiene ese punto didáctico. Es un acierto.

Lo de comparar unas series con otras es algo muy habitual…

Nos pasa a todos en cierta forma, pero es un error. Me gusta mucho algo que decía Jordi Frades, el director de Isabel. Le decían: ‘Oye, mira como se parece a Los Tudor’. Y él decía: ‘Sí. La diferencia es que lo que cuesta el catering de Los Tudor es lo que cuesta nuestra serie entera’. La verdad es que todos deberíamos ser más benévolos con nuestras cosas patrias, porque si miras un producto como Isabel, El Ministerio del Tiempo o, incluso, Mar de plástico la verdad es que con los presupuestos que tenemos hacemos malabares. Norberto López, director de Mar de plástico, dice que hacemos panes y peces, esto es imposible. Es el esfuerzo de mucha gente, del equipo artístico, el técnico… que ponen su alma en ello y las cosas salen mejor por eso, porque la gente ama esta profesión y eso es imprescindible.

Hablaba antes del carácter didáctico de ‘El Ministerio del Tiempo’, ¿está aprendiendo historia con los guiones?

Sí, claro que me pasa. A mí me gusta mucho la historia y algo sé, pero es tan vasta que es imposible saberlo todo. Obviamente me van sorprendiendo los guiones y me dan pie a mirar las curiosidades. Cuando tienes curiosidad por la historia y te gusta creo que esta serie te provoca eso. Creo que incluso han sido ‘trending topic’ Lope de Vega y cosas así. Fíjate qué alegría, eso es fantástico.

Ahora que menciona lo de Lope siendo ‘trending topic’, en la cuenta oficial de Twitter de ‘El caso’, la nueva serie de TVE para los martes, se ha hecho algún guiño a ‘El Ministerio del Tiempo’, ¿sería posible un crossover?

(Risas) Podría ser, fíjate que El Ministerio del Tiempo da para crossovers de estos perfectamente. Yo creo que es algo de lo que no hay que abusar pero bueno, da pie a ello.

¿Es de los que no duerme pensando en las audiencias?

Sinceramente, no me preocupan demasiado las audiencias. Creo que cuando haces el trabajo lo mejor que sabes y la gente de alrededor hace lo mismo, esto es lo que hay. Luego las audiencias son muy caprichosas, nunca sabes si aciertas con el momento. Lo que decíamos antes, a lo mejor ha habido series fantásticas que han durado poco porque le faltaban ocho años para que fuese el momento de emitir una serie así. Son muchos los factores y cómo contraprograman los otros canales. Con lo que yo, que llevo muchos años, sinceramente no es algo que me quite el sueño. Y mucho menos en TVE, que no compite tan directamente al no tener publicidad.

‘Isabel’, ‘El Ministerio del Tiempo’, ‘Mar de plástico’… le vemos más en series que en cine, ¿prefiere un medio a otro?

"Para mí hay una premisa básica en mi profesión, que es el personaje y no me importa el medio en el que lo desarrolle"

Para mí hay una premisa básica en mi profesión, que es el personaje. Y no me importa el medio en el que lo desarrolle siempre que crea que es buen personaje para mí, que puedo sacar cosas de él y me va a dar alegrías, que me voy a divertir haciéndolo. A veces, como dices, llegan cosas de cine. He estado en la tesitura de hacer Fernando el Católico o hacer equis películas y he decidido hacer Fernando el Católico porque me parecía más atrayente que otros.

¿Es más gratificante porque, al tener más tiempo de metraje, se puede desarrollar mejor el personaje?

Depende. También es que el cine es muy caprichoso. Que se vean las películas o que se sepa que has hecho una película depende de que sea un éxito o no. Eso ocurre mucho en el cine. Si te digo la verdad, si miras mi currículum he hecho más cine que televisión. La verdad es que los personajes que me han salido en los últimos años en televisión eran tremendamente jugosos. Y sobre todo que iba a estar respaldado por una producción muy potente como era Diagonal en su momento y Onza ahora.

Hace unos años ser actor de televisión y de cine era algo más separado y ser de televisión era visto por algunos como ser de ‘segunda’. Esa línea hace tiempo que se borró. Cada vez son más los actores de cine que se pasan a las series, sobre todo en Estados Unidos

Absolutamente. La televisión ha evolucionado, las series cada vez tienden más al género, con lo cual ya no son tan para todo el mundo y se pueden concentrar más en el género. Por ejemplo, Fargo. Eso está ocurriendo mucho. Pero, sinceramente, si miras la historia de la televisión y del cine hacia atrás, muchos habían hecho televisión. Creo que es un concepto que ocurrió en España, lo que tú dices, hace unos años, pero ni siquiera creo que sea tan real. Alguien como Leonardo DiCaprio hizo televisión. Igual la gente no lo sabe, pero lo hizo (risas) y así muchísimos. Helen Hunt, George Clooney… Es un poco de esnobismo y, bueno, lo que tú dices, más hoy en día.

Cada vez son más los actores que se pasan a la dirección, ¿le pica ese gusanillo de ponerse al otro lado de la cámara?

Sí, sí que me pica y cada más en cierta forma. Supongo que porque me voy cruzando con directores muy buenos de los que aprendo mucho. Al ir aprendiendo te siente con conocimientos como para desarrollarlo, pero dirigir no es simplemente dirigir, si no tener una buena historia que contar, una historia que te encante. Y eso es más complicado.