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Rodrigo García retrata las heridas por ausencia

Estrena en España el melodrama 'Madres e hijas'

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Una película sobre mujeres puede ser algo delicado. Así lo reconoce Rodrigo García (Bogotá, 1959), que ha escrito y dirigido Mujeres e hijas, que se estrena el viernes, en la que bucea en la intimidad de tres mujeres para 'reflejar a la gente que carga con una ausencia en su vida'.

Las protagonistas son Karen, una mujer madura que, a los 14 años, obligada, entregó a su hija en adopción. Elisabeth, la hija abandonada, que a los 37 años, independiente y segura de sí misma, triunfa en la vida. Y Lucy, que quiere ser una mujer perfecta pero no logra quedarseembarazada.

El hijo de Gabriel García Márquez se ha decantado por la intimidad

'Lejos del tema de la adopción, la película se centra en el retrato psicológico de estas mujeres y en las heridas que arrastran', comenta Rodrigo García. 'Para afrontarlas, cada una quiere controlar su medio social.

Karen, cerrándole la puerta a la vida. Elisabeth, a través de la agresividad, del talento, de la inteligencia, de la sexualidad. Pero ambas temen el rechazo, incluso Elisabeth, con toda la seguridad que transmite'.

'Me interesó que los hombres que se cruzaban en el camino de estas mujeres fuesen buenos', explica el director, que ha despojado a los hombres del papel de tipo duro. 'El protagonismo, esta vez, es para ellas', declara.

'La materia prima del filme es tanto de telenovela como de obra maestra'

'Es cierto que la materia prima de la película sirve tanto para la peor telenovela como para la mejor obra maestra', admite el director. 'Pero no temo caer en el tópico.

Para quien vive situaciones como estas no es nada melodramático, sino trágico'. También hay crítica social, a través de los vecinos de Elisabeth: 'Esa sociedad estadounidense perfecta y burguesa, que no viven sus vidas, demasiado ocupados en reinventarse constantemente'.

Rodrigo García, hijo del Premio Nobel Gabriel García Márquez, reconoce que en su carrera le ha influido el ambiente literario en el que ha crecido: 'Todo eran narradores, escritores, poetas...'. Pero siempre se ha alejado de los temas de Gabo: 'La película, si versionara una obra de mi padre, sería totalmente secundaria. Tengo mis propias obsesiones'. La siguiente será con Glenn Close, en la Irlanda del siglo XIX.