Publicado: 09.09.2016 12:32 |Actualizado: 10.09.2016 07:45

Rúner Rúnarsson: “Hacen falta muchos más hombres feministas en el mundo”

Representante del nuevo cine islandés, ganó con ‘Sparrows’ la Concha de Oro de San Sebastián a la Mejor Película. Historia de un adolescente que vuelve a su pueblo y retrato de la ‘masculinidad’, con ella obliga al público a abrir los ojos, ver la realidad y enfrentarla.

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Fotograma de la película 'Sparrows'.- EFE

Fotograma de la película 'Sparrows'.- EFE

MADRID.- Han pasado más de cuarenta años (24 de octubre de 1975) desde el que se conoce como ‘El día libre de las mujeres’. El 90% de las mujeres islandesas se pusieron en huelga, no fueron a sus trabajos, no cocinaron en sus casas… y salieron a la calle en Reikiavik en una manifestación histórica. El país se paralizó por completo. Bancos, escuelas, tiendas… tuvieron que cerrar.

Cinco años después, Vigdis Finnbogadottir, una madre soltera divorciada, ganó las elecciones presidenciales y se convirtió en la primera mujer presidenta en Europa y la primera en el mundo elegida democráticamente jefa de Estado. Hoy Islandia está considerado el país más feminista del mundo. Seguramente, lo es, pero todavía tiene agujeros negros. El cineasta Rúner Rúnarsson los desvela en ‘Sparrows’, Concha de Oro a la Mejor Película en San Sebastián 2015.



A través de la historia de Ari, un chico de dieciséis años que tiene que volver al pueblo de su infancia, una remota región de los fiordos occidentales, a vivir con su padre después de que su madre decida marcharse con su nueva pareja a vivir a África, Rúnarsson coloca un espejo ante los espectadores, islandeses, españoles y de cualquier lugar del mundo.

Con su historia, impide al público mirar hacia otro lado y, de alguna forma, le impone la obligación de reflexionar sobre la realidad. Lo que pasa con muchos chicos y hombres en su relación con las mujeres en este pueblo abrumado por una naturaleza imponente es brutal, aunque el espectador vaya descubriéndolo al mismo tiempo y con idéntico asombro que el adolescente protagonista.

Todo el mundo habla de su película como de una historia iniciática, pero ¿no es más un retrato de cierta parte de la sociedad y de sus taras?

Sí. Es muy fácil decir que es una película iniciática, pero en verdad es un espejo que intenta mostrar elementos como la masculinidad a través de la relación padre e hijo o del comportamiento de los chicos en las pandillas, la integración en la sociedad… y todo ello reflejado en el protagonista. Espero que el público se vea reflejado en él. La película es, en realidad, una especie de espejo para el resto de la sociedad. 

La impresionante naturaleza que acoge a los personajes ¿no podría distanciar a algunos espectadores?

El director de 'Sparrows', Rúner Rúnarsson.

El lugar donde todo ocurre seguramente es muy exótico no solo para los españoles, pero lo cierto es que no pasa nada en la película que no encuentre su reflejo en la sociedad española y en todas las demás.

Así que, ¿‘Sparrows’ es su manera de decir a la gente que mire alrededor, que no hay excusas?

Con cada periodo de tiempo que vivimos somos más conscientes de que cómo es la sociedad, pero a este ritmo de la vida moderna muchos cerramos los ojos. Sin embargo, muchas veces, un buen libro o una buena película, bien narrados, nos hace ver la obligación de confrontar la realidad y de reflexionar sobre ella.La abuela del joven protagonista, tras un episodio bochornoso del padre y sus amigos cargados de alcohol, le dice: “Son tonterías de macho, esa es su discapacidad”…

Es fabuloso que estemos hablando de esto, porque es, justamente, una de las cosas de las que quería hablar y no todo el mundo lo ve. Quería hacer el retrato de la masculinidad. La película ha sido criticada por no tener demasiados papeles femeninos y por no ser políticamente correcta. Pero es una película muy feminista, porque en ella retratamos esa masculinidad y sus consecuencias. Además, yo he intentado hacerlo de un modo inteligente y con honestidad. Me crie entre mujeres, tengo tres hermanas, en los créditos de la película la mayor parte son mujeres, desde la directora de foto Sophia Olsson a todas las demás… Sé de lo que hablo.

Y ¿por qué quería hacer ese retrato de la ‘masculinidad’?

Para abrir algunos ojos y que se vea que las mujeres son mucho más sensatas. Non son mujeres las que han llevado a la bancarrota a los bancos en el mundo. Aunque yo soy hombre, se me puede permitir ser feminista. Hacen falta muchos más hombres feministas en el mundo.Pero Islandia es un país feminista…

En el que, como en la película, pasan cosas terribles, aunque eso no es general, ocurre solo en un segmento de la sociedad.

Imagen del protagonista del film islandés 'Sparrows'

Imagen del protagonista del film islandés 'Sparrows'

El chico en Reikiavik canta en un coro, tiene una voz maravillosa. En el pueblo no tiene esa opción. ¿La escasa presencia cultural es responsable de alguna forma de esas deficiencias?

La idea con la música y el canto era la de subrayar la inocencia, entonces no pensé en marcar las diferencias culturales, era más que se notase que el chico había llegado a un lugar muy distinto. Pero, por supuesto, la cultura es una forma muy buena de pasar el tiempo libre y, como alguien dijo en cierta ocasión: “A través de las artes es como podemos llegar a Dios”.​

Entonces, ¿en su historia lo importante es el lugar y también la época en que vive todo esto el chico?

Sí. Por cierto, que hay gente que me pregunta por qué la madre despacha así a su hijo. Esas personas dicen que mi película no es feminista. Pero lo cierto es que nunca hubieran hecho la misma pregunta si hubiera sido el padre el que hubiera despedido al hijo. El caso es que ese sitio es justo al que el chaval no quiere ir, volver al pueblo donde se ha criado. El periodo de entre diez y dieciséis años es importante en la vida de cualquier persona, en ese tiempo uno cambia mucho y mientras que puede parecer que todo sigue igual, lo cierto es que no es así.‘

Sparrows’, como otras películas del nuevo cine islandés, es estéticamente muy limpia, casi quirúrgicamente, concentrada en narrar con las imágenes…

Creo que somos una generación que nos preparamos muy bien antes de rodar. Y tenemos en común que estamos tratando temas que conocemos muy bien. En cuanto a la estética de la narrativa visual, creo que sí, que es cierto, y eso que hoy la narrativa visual en el cine está en declive. Las películas se registran en imágenes, pero hoy no se están narrando en imágenes.