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Sale a la luz la cara cómica de Juan Benet

La editorial Siglo XXI recopila la obra escénica inédita del escritor en un tomo

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Solemne, matemático, conceptual, oscuro, reflexivo y denso. Los detractores de Juan Benet siempre encontraron motivos desde la aparición de su primera novela, Volverás a Región (1967), para derrumbar la prosa del autor.

Sin embargo, la aparición de todo su teatro reunido, que publicará la editorial Siglo XXI gracias al esfuerzo de archivo que han hecho los cuatro hijos de Benet, acabará con los fundamentos que le alejaban del sentido cómico que no se ha resaltado en su obra. El escritor practicó apasionadamente el espíritu travieso de las candilejas durante su juventud, hasta que decidió abandonar el hecho escénico y pasarse a la prosa. Poco más de 10 años en los que demostró su admiración por Zorrilla y el Tenorio y su proximidad al teatro del absurdo de Ionesco y Samuel Beckett.

A punto de finalizar su carrera como estudiante de Ingeniería de Caminos, se une a las actividades del peculiar grupo de la Orden de Caballeros de Don Juan Tenorio. El comendador de aquella obra no era otro que Pepín Bello, origen y pálpito del espíritu burlón de aquellos amigos que se reunían en restaurantes como Lhardy para jugar al teatro. Benet, con 25 años de edad, era el más joven de todos, entre los que se encontraban, además de Bello, Fernando Chueca, Antonio Díaz Cañabate, Alfonso Buñuel, Julián Marías, José Camón Aznar y Antonio Garrigues, entre otros.

La Orden convocaba un premio anual de 'teatro íntimo y personal', 'no para masas, sino para amigos'. La primera convocatoria la ganó Juan Benet, con su obra en un acto El burlador de Calanda, interpretada por única vez el 29 de noviembre de 1952, en los salones del castizo mesón de Fuencarral... con reparto de hipo: junto con Juan Benet, el torero Domingo Ortega, Carlos Arniches, Fernando Chueca, Alfonso Buñuel, Severino Bello y Nuria Jordana, primera esposa de Juan.

Esta pieza pícara se encuentra reunida entre las 13 obras de Juan Benet. Teatro completo, tres ya habían sido compiladas en 1971 y el resto es inédito. 'Cultivó el teatro, pero no lo desarrolló. Él era bastante comediante y con gusto por la escena', dice su hijo Ramón en referencia a las complicaciones de montaje de sus creaciones escénicas. 'El teatro que se veía no se ajustaba a los postulados que proponía Benet. Hasta hoy, estas obras han estado en nuestros archivos. Publicar teatro no ha sido fácil nunca, pero ahora las editoriales no son receptivas a este tipo de obras', aclara su hijo.

Ramón Benet destaca otra 'joya' del libro, El último homenaje, escrito a cuatro manos junto con Pepín Bello en 1959. 'Bello es un hombre que apenas dejó obra y esto es de las pocas cosas que hoy conservamos por escrito de él. Es una obra tan breve como relevante', explica.

Miguel Carrera, editor y especialista en la obra de Benet e investigador del Instituto de Lengua y Literatura del CSIC, reconoce que su teatro es mucho más cómico que su prosa. 'Es un Benet chistoso en todo su esplendor. Sólo quería entretener al público, a sus amigos', cuenta. El especialista lo compara con el teatro de Fernando Arrabal, 'aunque Benet es mucho más fino'.