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Salmon relata el final de la soberanía popular

Analiza en su nuevo ensayo cómo el neoliberalismo vació la política de contenido

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La política, 'como experiencia de la democracia y arte del buen gobierno', no volverá. Pertenece al pasado, escribe Christian Salmon (Marsella, 1951), que hace tres años saltó la banca editorial con el ensayo Storytelling, donde descubría la nueva manera de movilizar a la opinión pública desde las emociones. Para entendernos, un cuento bien contado, pero falso, se ha apoderado de las nociones de derecha e izquierda: 'Las posturas políticas y las afiliaciones ideológicas han sido aparcadas en la trastienda', explica el autor francés.

La estrategia de Sherezade. Apostillas a Storytelling (editado por Península) es una guía para escapar de la falsa esperanza de la llegada de la política. 'Hemos tenido que admitir que no era más que una alucinación', dice de Barack Obama, última esperanza para el advenimiento de la política basada en el debate de las ideas. No ha sido así. Porque ya el discurso político ni siquiera pretende modificar las convicciones del electorado, sólo busca una buena historia con la que entretener.

'El elector es ahora un espectador y el relato político una teleserie'

¿Como una serie de televisión? 'Exactamente. Ya que la política ha perdido contenido y capacidad de tomar decisiones, lo único que resta es perfeccionar las técnicas de persuasión. Es decir, ya no hay combate ideológico, el elector se ha convertido en un espectador y el relato político en una teleserie', resume el autor. Sin embargo, apela a la inteligencia del ciudadano, que desconfía de ellos pese al marketing: ahora, simplemente, se cambia de equipo al dejar de creer en uno. 'Cuando no podemos cambiar la sociedad, cambiamos de serie', sin más.

James Carville y su esposa Mary Matalin inauguraron una nueva manera de hacer política. Se enfrentaron durante las elecciones presidenciales estadounidenses de 1992: Carville fue el estratega de Clinton, mientras Matalin aconsejaba al desafortunado George Bush. Estos spin doctors se aliaron a favor de George W. Bush años más tarde. Salmon resume su secreto del éxito en las elecciones: contar una historia, ser breve y ser emocional.

'Rubalcaba es más eficiente, pero le paraliza el paradigma neoliberal'

Salmon reconoce que el pasado lunes vio el debate televisivo entre Rubalcaba y Rajoy, pero no encontró diferencias entre ambos. 'Aún así, Rajoy es un político nulo desde el punto de vista del marketing. No se puede leer un texto delante de las cámaras de una manera tan inocente. Rubalcaba es más eficiente, pero está paralizado por el paradigma neoliberal', apunta Salmon.

El autor hace una llamada en favor de la actitud de Zapatero en los últimos meses. 'Ha comprendido que la política es como las series de televisión, que su temporada ha terminado, que se tiene que retirar. Y se ha retirado. Su teleserie ha acabado porque su personaje ya no gusta. No es como Berlusconi', que trata de continuar el cuento, tal y como hizo Sherezade, para no ser decapitada.

Salmon advierte en estos momentos dramáticos el final del 'gobierno del pueblo', inventado por los griegos hace más de 2.500 años. 'La política ya no tiene que ver con la filosofía ni con la estrategia, sino con vender a los políticos como marcas'.

'La política consiste en vender a los políticos como marcas'

Es decir, que si Maquiavelo conociera a algún think tank se asustaría: 'El cinismo de sus sucesores le ha sobrepasado con creces'. Los políticos ya no tienen margen de maniobra, los estados han perdido su soberanía y las elecciones son la forma ficticia de una elección. El panorama que pinta es desastroso. ¿Hay esperanza? 'Sí, hemos vuelto a sentir la política gracias a la indignación mundial. Contrasta su horizontalidad con la verticalidad que hemos heredado de la política del siglo XIX'.

'El neoliberalismo ha vaciado la política de contenido y los mercados se han quedado con la soberanía de los países. Los políticos sólo miran por mantener la calificación triple A'. Y para ello se transforman, cambian de decorado, de relato una y otra vez. Cambian de rol, como el Zelig de Woody Allen, 'para captar nuestra atención'. Se fija en su presidente: 'Sarkozy ha ido renovándose según los personajes a los que se acercaba. Empezó con Bush y Blair, pasó a Gordon Brown y de ahí a Merkel. El resultado es Merkozy. Y hace unos días en Cannes: Sarkobama', señala con humor.